EL SOLAR CUBANO. "LOS ARCHIVOS DE BARBARITO"

En este apartado, nuestro vecino y amigo Barbarito, nos comentará las obras de literatura, teatro, cine y musica que posee en su extensa bibliofilmodiscografía cubana.

01 junio 2009

LLAMAMIENTO AL GOBIERNO CUBANO Y AL MUNDO

Llamamiento al gobierno cubano y al mundo:

1 de junio de 2009
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Desde la "Biblioteca cubana de Barbarito" Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-LIBERAR A LOS PRESOS POLÍTICOS EN CUBA

-LEVANTAR LAS PROHIBICIONES QUE IMPIDEN A LOS CUBANOS ENTRAR Y SALIR DEL PAÍS

-LEVANTAR LAS PROHIBICIONES DE ACCESO A INTERNET PARA LOS CUBANOS __________________________________________________

¡¡¡POR UNA CUBA LIBRE, INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA!!!

24 enero 2009

"LA BIBLIOTECA CUBANA DE BARBARITO"

Apreciad@s lectores/as, estudios@s y amantes de la Cultura cubana:

Desde este rinconcito de mis "Archivos" les invito a visitar (en la web Desconexión cubana), mi sección "La biblioteca cubana de Barbarito". Allí me dedico a plasmar las referencias bibliográficas de cuanto LIBRO CUBANO aparece en el mercado editorial español y entre todos los visitantes comentamos sobre los libros y escritores cubanos de todos los tiempos.
Animense a visitar mi humilde biblioteca, que, como me gusta dedcir: "sigue creciendo día a día, a ritmo y velocidad proporcional a mi AMOR por Cuba.
Veamos si funciona este enlace:
http://www.desconexioncubana.com/foro/

18 diciembre 2008

Nuevo aporte taxonómico: LOS ANTICASTRISTAS

Nuestro ENRISCO sigue en plan de inspirada iluminación. Está genial en sus descripciones enciclopédicas. ¡¡Pasen y vean!!
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NUEVO APORTE TAXONÓMICO: LOS ANTICASTRISTAS


No es buscando el equilibrio que añado a la clasificación de los castristas la de los anticastristas. Mi interés sigue siendo científico porque la fauna anticastrista no es menos diversa o interesante que la castrista. De hecho cubre un espectro bastante más amplio del sistema evolutivo y sus hábitats suelen ser igualmente variados aunque usualmente se les asocie con terrenos pantanosos tropicales como los del sur de la Florida pero igualmente se pueden encontrar en la isla desde Guanacabibes a Guantánamo aunque allí por alguna secreta razón suelan ser más discretos.
Propongo una clasificación de los ejemplares más comunes aunque no pretende ser definitiva ni mucho menos. Cualquier aporte será bienvenido.

-EL ANTIMACHADISTA: "Y cuando aquello se caiga vamos a arrastrarlos a todos los culpables. Y luego colgarlos de una farola o una guásima".

-EL DISCRETO: “Criticar al castrismo no hace más que reforzarlo. Si todos fueran como yo y no dijeran nada, mañana o pasado aquello se caía”.

-EL GUAPO: "¿Y tú que hiciste en Cuba? Porque yo sí que no dejé de enfrentármele desde el primero de enero de 1959…"

-EL MORMÓN: “Se acerca la hora de liberar a nuestros hermanos y a nuestra martirizada isla de la insania feroz del sangriento castrocomunismo. ¡Aleluya!”.

-EL SUSPICAZ: sospecha que todos los anticastristas son en realidad segurosos. Todos menos él, elegido por la Providencia para ser el único anticastrista real y verdadero.

-EL SOLIPISTA: variante del anterior. Piensa que lo único real son Castro y él. Todo lo demás son apenas proyecciones de uno u otro, una acumulación de sensaciones.

-EL ARISTÓCRATA: “Sí, soy anticastrista pero no me confundan con la plebe vociferante de Miami”.

-EL ECONÓMICO: “Soy anticastrista pero yo no pierdo mi tiempo criticando el castrismo. A mí avísenme cuando se caiga para ir a celebrar”.

-EL BEATIFICADOR: “Pinochet era un santo al lado de Fidel. Y hasta Hitler”.

-EL HUMILDE: “yo con un puesto de agregado cultural en Bélgica me conformo”.

-EL SOLEMNE: “Como diría Martí: ‘Para Cuba que sufre, la primera palabra’”

-EL DIVERTIDO: “Juaaah, juaaah mira el bulto del culo plástico que tiene el Cagandante en Jefe al costado. Y ahora se hizo la raya al lado juaaah, juaaah”.

-EL ABOGADO: “Todos los cubanos somos inocentes excepto Castro que nos engañó y nos dijo que las balas eran de salva”.

-EL FISCAL: “Todos somos culpables o cómplices de los horrores del castrismo incluidos los disidentes (por no dejarse fusilar), los fusilados (por dejarse), los exiliados (por haberse ido), los mambises (por dejarse utilizar) y los taínos, por no haberse comido vivos a los españoles.

-EL BIOGRÁFICO: “Fulanito que no se haga el anticastrista que bastantes patas partió en la universidad. Y Menganita en la primaria era tremenda comecandela y había que ver cómo se emocionaba en los matutinos”.

-EL DESCRIPTIVO: “Aquello es tremenda mierda”.

-EL ANALÍTICO: “Aquello es una mierda que además no funciona”.

-EL UTÓPICO: “Cuando llegue la democracia a Cuba seremos prósperos como suizos y alegres como brasileños. Los carnavales durarán 364 días al año y por el cauce del Almendares correrá cerveza. Los cubanos todos nos amaremos unos a otros y hablaremos francés en vez de mierda”.

-EL ORIGINAL: tiene la convicción de que el castrismo es en realidad fruto de una conspiración templaria o de un complejo edípico colectivo.

-EL PURO: su familia es anticastrista desde 1935. A él lo arrullaban en la cuna con La Voz de las Américas. Por no ser no fue ni pionero. Y ni quiso aprender a leer mientras vivió en Cuba para joderle el índice de alfabetización al régimen.

-EL PRECOZ: “Yo tenía 3 años y lo vi el 8 de enero de 1959 en el televisor de mi casa y dije: ese va a ser un dictador que va a ensangrentar al país durante medio siglo pero entonces mi papá me mandó a dormir”.

-EL COMPARATÍSTICO: “No me hables de Auschwitz. La escuela al campo: eso sí era sufrir”.

-EL ILUMINADO: dirigió pelotones de fusilamiento, organizó golpizas y delató a su madre. Un día, cuando el régimen le había quitado el puesto y el carro descubrió que el objetivo de su vida había sido acumular la experiencia necesaria y poder compartirla con los televidentes en Miami en un programa de máxima audiencia.

-EL DECEPCIONADO: piensa que Cuba ya no tiene arreglo. Que la única solución para Cuba es una invasión militar norteamericana y que el uso de la bomba atómica es altamente recomendable.

-EL NACIONALISTA: su lema es “¡Cuba para la gente que no se haya dado de alta en la OFICODA”! Insiste en que para la transición cubana a la democracia sólo se deben emplear materiales locales. Todo interior, como los túneles. Propone sustituir la Declaración Universal de Derechos Humanos por una Circular Local de Derechos Cubanos.

-EL DESCONFIADO: cuando escuchó la noticia de la severa afección intestinal de Fidel Castro en el 2006 afirmó: “Eso no es más que oarte de un plan del castrismo para perpetuarse en el poder”.

-EL PESIMISTA: no cree que vea el fin del castrismo. Ni siquiera su hijo. Por eso le hace repetir a su nieto “¡A-B-A-J-O F-I-D-E-L!”. _________________________________________________

Publicado por Enrisco en su Blog.

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...y aquí añado mis modestos aportes:

-EL ANÓNIMO ENMASCARADO: Ni dice quien es ni deja claro a favor o en contra de quien está, pero está.

-EL CONFUSO: No es castrista, ni anticastrista, ni todo lo contrario... pero opina (¿)

-EL DISIMULADO: ¡¡Abajo quien tu sabes!!

-EL NOSTÁLGICO FUTURIBLE: ¡Contra Castro vivíamos mejor!

17 diciembre 2008

Castristas: una propuesta taxonómica

Esta lista -publicada por Enrisco en su Blog- merece ser guardada en el futuro como una de las páginas imprescindibles de la Historia de Cuba.
¡¡Pasen y lean!! Verán porque...

CASTRISTAS: UNA PROPUESTA TAXONÓMICA [ampliado]


Hay que reconocer que el castrismo ha evolucionado. Y diversificado. Si antes había una sola especie de castrista (el incondicional) ahora incluso el castrismo más duro sabe que no puede ser tan exigente y hay que echar mano a todo lo que se aparezca. Si antes todos los que se iban eran traidores ahora se pueden entender a aquellos compañeros que defienden la patria en el corazón del capitalismo o aquellos que en el interior ejercen la crítica constructiva (“sabemos que hay problemas pero digámoslos muy bajito no vaya a ser que el enemigo se entere de que hay dificultades con la comida y el transporte”).
Y además de los castristas externos e internos puros los hay de intramuros con ventana a la calle y acceso a internet o externos con cuarto de invitados y entrevistas por la televisión nacional.

Sería injusto dividir a los castristas por el lugar de residencia. Ya hay demasiadas divisiones entre los cubanos para inventar una más.
Repasemos las variantes actuales de castristas clasificadas a partir de los argumentos que utilizan con más frecuencia:


-LOS HISTÓRICOS: hablan del tratado de París y de la enmienda Platt como si todavía estudieran vigentes, de Batista como si estuviera entrenándose en Miami para regresar y si hay problemas con el gobierno español hablarán de Hatuey como si hubieran ido a la escuela con él.

-LOS MATEMÁTICOS: No tratan de demostrar la superioridad del castrismo. Apenas se conforman con un empate. “La Habana = Miami; Lincoln Díaz Balart = Fidel Castro; Canaleta = Gitmo; 75 = 5”.

-LOS NOMINALISTAS: “lo que esta mal no es el comunismo, sino el exceso de poder, de control y de burocracia del Partido Comunista en Cuba”.

-LOS CARTOGRÁFICOS: “la Revolución ha puesto al Cuba en el mapa”.

-LOS BIARGUMENTALES: “la salud y la educación y la educación y la salud, la salud…”

-LOS APOLÍTICOS: lo son estrictamente con respecto a Cuba. En relación con el resto del mundo son algo más sensibles y opinan sobre Irak como si tuvieran familia en Bagdad, del cambio climático como si fueran oso polares. Pero insisten, son apolíticos.

-LOS TOLERANTES: dicen que no se puede combatir el odio con el odio, que la violencia engendra violencia, y las malas caras engendran miradas travesadas. Todos debemos reconciliarnos: carceleros con encarcelados; torturadores con torturados; fusiladores con fusilados. Con todos debemos ser tolerantes menos con la mafia fascista de Miami a los que habría que aplastar a mandarriazos.

-LOS COSMOPOLITAS: “¿Y qué? ¿La gente emigra? Los mexicanos también. ¿Hay apagones? Igual que en Dominicana. ¿Los funcionarios son corruptos? Lo mismo que en Chicago ¿Hay prostitución? No más que en Tailandia ¿No comen carne de res? En la India tampoco. ¿No hay elecciones? Tampoco en la Antártida. El mundo está lleno de esos mismos problemas y nadie se alarma por eso”.

-LOS TUBÉRCULOS: “¿Cómo pueden criticar a la tierra que los vio nacer?”

-LOS CIRCUNSTANCIALES: él normalmente diría otra cosa pero las circunstancias lo obligan. Cuando está adentro tiene miedo que no lo dejen salir. Cuando está afuera que no lo dejen entrar. Así que si hace falta lo mismo firma una carta pidiendo la libertad de los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio del Mal que apoya un fusilamiento.

-LOS DEMÓCRATAS: defiende la libertad de expresión del pobre castrismo, el derecho a la diferencia de los escasos totalitarismos ante la asfixiante opresión de las democracias burguesas.

-LOS ECOLOGISTAS: variante sutil del anterior. Su argumento más que el derecho a la diferencia es el de la protección de la biodiversidad.

-LOS ESPIRITUALES: “¡Defendamos el derecho a soñar! ¡Abajo el materialismo!”

-LOS PREVISORES: “Lo que de verdad me preocupa es que en el día de mañana la isla esté inundada de McDonalds”.

-LOS LÓGICOS: “Bush es malo. Ergo: Fidel es bueno. El cambio climático es malo. Ergo: la Revolución es buena”.

-LOS ESCÉPTICOS: “¿Asesinatos, torturas, represión? ¿Dónde están las pruebas?”

-LOS ENTERADOS: “¿Asesinatos, torturas, represión? ¿Por qué siempre insisten en lo que ya todo el mundo sabe?”

-LOS ANTICASTRISTAS COMPLEJOS: admiten tímidamente que en Cuba hay una dictadura para a continuación determinar que el gran problema de Cuba son los exiliados y el embargo.

-LOS ÉTICOS: “¿Con qué moral van a criticar aquello si cuando estaban allí no se atrevían a abrir la boca?”.

-LOS MÍSTICOS: “la Historia quiere que los cubanos coman ese cable coaxial que se llama Revolución porque al final les va a dar la razón”.

-LOS ETNOLÓGICOS: “Hace falta un gobierno autoritario para un pueblo tan díscolo como los cubanos.

-LOS AGRADECIDOS: “¿Cómo vas a criticar la Revolución si ella te ha dado todo, hasta esa ortografía con la que escribes?”

-LOS EQUILIBRISTAS: “Vamos a balancear las cosas para ser objetivos. Y si critican a Vilma Espín, que en paz descanse, también hay que criticar a la Madre Teresa de Calcuta que seguro algún defecto tenía que tener”
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Publicado por Enrisco e su Blog

30 noviembre 2008

"LA CARTA DE LOS DIEZ"

"La carta de los diez" > Un documento que conviene NO olvidar, pues hoy en día puede considerarse de vigente actualidad.
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Carta de Cuba, la escritura de la libertad

CARTA- PROTESTA DE 1991 DE LOS INTELECTUALES CUBANOS


Nota del Editor: Ofrecemos a nuestros lectores un documento histórico. Esta carta, escrita en 1991 por un grupo de jóvenes intelectuales cubanos, representa el comienzo de lo que han venido a ser los actuales movimientos de criterio independiente, derechos humanos y libertad de expresión y prensa dentro de Cuba. Cabe señalar que, de los firmantes de la carta, sólo queda(ba) en Cuba actualmente Raúl Rivero, parte de nuestra revista. Los otros (con la excepción de un fallecido) han sido forzados a emigrar debido a la represión, muchos no sin antes pasar por la prisión...



La Habana, 2 junio de 1991


Nosotros, intelectuales cubanos, profundamente preocupados por la peligrosa situación que vive el país en estos momentos, nos hemos decidido a intentar promover una actitud razonable y moderada en todos los sectores integrantes de nuestra sociedad para, entre todos, evitar la catástrofe económica, social , política y cultural que se nos viene encima. Para ello, creemos debe llevarse a cabo un debate nacional, sin exclusiones, en el que participen todos los cubanos interesados en el futuro de la nación, que es, sin duda, nuestro futuro. Esto es lo que nos mueve a presentar a la actual dirección política las siguientes propuestas, dejando bien claro que no creemos poseer toda la verdad, sino una visión muy parcial de ella. Urgimos a los obreros y científicos, militares y sindicalistas, campesinos y estudiantes, a las amas de casa y en fin, a todos los ciudadanos, para que contribuyan activamente en busca de una solución que aleje de nosotros el hundimiento como estado civilizado. En esta hora la política es demasiado importante para dejársela a los políticos. Recordemos que toda verdad absoluta es en realidad una verdad obsoleta. Medidas para promover y asegurar un amplio debate nacional

1- Elecciones directas a la asamblea nacional, sin restricciones.

2- Eliminación de las exclusiones migratorias

3- Reactivación de los Mercados Libres campesinos, para evitar la hambruna que se nos avecina

4- Petición de asistencia a los organismos especializados de Naciones Unidas, con el fin de paliar la escasez de medicinas y el previsible aumento de la mortalidad.

5- Decretar amnistía a todos los presos de conciencia y a aquellos que intentaron abandonar el país de forma clandestina: no se puede condenar a un ser humano por seguir el dictado de su instinto de conservación.


Firmantes:

Fernando Velázquez Medina
Roberto Luque
María Elena Cruz Varela
Raúl Rivero Castañeda
Víctor Manuel Serpa
Bernardo Marqués Ravelo
Nancy Estrada Galván
Manuel Díaz Martínez
Manolo Granados (hoy fallecido)
José Lorenzo Fuentes
Ricardo Vega Marco
Antonio Abad
Jorge Pomar

... / ...

18 noviembre 2008

Un relato de Paquito D'Rivera

Sabía que era un músico excelente ¡¡uno de los mejores saxofonistas del mundo mundial!! ...pero un día -a través de jun par de libros suyos*- se me reveló como un GENIAL escritor.
¡¡No se lo pierdan!! ¡¡Pasen y lean!!


"SHERLOCK HOLMES EN LA HABANA"



Paquito narra su primer encuentro con Dizzy Gillespie. Pasan por estas páginas los músicos de Irakere, Juana Bacallao, Bola de Nieve, Stan Getz, los gemelos Plácido y Domingo, y varios oficiales del Ministerio del Interior, en un arco que va desde Villa Marista, centro de interrogatorios de la policía secreta cubana, hasta el club “Birdland” de Nueva York.

Sherlock Holmes en La Habana
Paquito D´Rivera


Abrí mi sarcófago en miniatura[1], y dentro de la campana del saxofón logré colocar, primero, una cebolla picada por la mitad y unos dientecitos de ajo que me regaló Andrés, y después, envuelto en otro papel de periódico más fresco, metimos el filete entero; de modo que, ahora, el peso de aquello era como para que Charles Atlas hiciera sus ejercicios. El cuello y la boquilla del instrumento tuve que acomodármelos en los bolsillos traseros del blue jeans, ya que en los delanteros llevaba el pomo de colonia y el tubo de pasta que me vendió la gorda, junto a un trozo de plátano verde y un cartuchito de frijoles que Elisa me dio.
El pantalón, que era más bien ajustado, parecía que iba a reventar de un momento a otro. (…) Ya con los sesos a punto de ebullición, al llegar a casa, sujeto con el aldabón de bronce que cuelga de la alta puerta de madera pintada de blanco, encontré un papel muy raro. Escrito a lápiz, sobre un cartucho o bolsa de papel de estraza de los que aún se usaban en las tiendas de víveres (esto, antes de que se acabaran los cartuchos, el papel, los víveres y todo lo demás), el escueto mensaje venía firmado nada más y nada menos que por Dizzy Gillespie.
Desde niño venía yo escuchando historias fantásticas sobre el legendario trompetista; como cuando decían que había perseguido a Cab Calloway con una navaja por las calles de Nueva York, y, en otra ocasión, cuando apareció montado a caballo y vestido de gaucho en un lujoso restaurante de Buenos Aires.
Cualquier cosa podía esperarse de un personaje tan impredecible y excéntrico, pero la verdad es que aquello del mensaje a la puerta de casa me agarraba totalmente desprevenido.

Escrita en una especie de spanglish, la extraña nota decía más o menos así: Hola Paquito, Vine lookin’ for you, pero no estabas. See ya soon! Dizzy Gillespie Desprendí el papel de la puerta y, con cierta desconfianza, miré a mi alrededor. ¡Hmm!… nada… nadie… silencio total. Entre incrédulo y sorprendido, volví la vista al inquietante papel de estraza. “¡¿Y esto qué carajo es!?”, pensé yo tratando de explicarme tan insólita carta, mientras caminaba bajo el implacable sol hacia la bodega El Cedro, en la esquina de mi casa de 41 y 94, en Marianao, al oeste de Centro Habana. Recostado al murito se encontraba mi amigo Pichilingo, el perro flaco y sarnoso que siempre estaba allí rascándose y lamiéndose los huevos. (…)
No acababa de entrar al establecimiento cuando Jesús Cañón, el bodeguero, me dice con una sonrisita irónica:

––¿Recibiste la nota?
Jesús el bodeguero era un guajiro campechano, cincuentón, de amplia sonrisa y espesa cabellera gris, al que le encantaba irse largas temporadas al campo y levantarse al alba a tumbar caña en cualquier central azucarero de la lejana provincia camagüeyana. La época de zafra era como una liberación para él. Parece que, al menos, esa actividad ardua y agobiante en los cañaverales lo mantenía alejado de los chismes de la cuadra, las guaguas repletas, los apagones cada vez más largos y los constantes reclamos de los clientes por la eterna escasez de artículos de primera necesidad que jamás llegaban a las bodegas de barrio. El guajiro vestía una blanquísima camiseta “de manguitas”, como las que usaban los guapos habaneros, y un pantalón gris de kaki, que seguramente había agarrado “por la libreta”. Un par de alpargatas de lona y suela de soga y el lápiz detrás de la oreja completaban el uniforme típico del bodeguero cubano de pura cepa. Su padre, quien llevaba el mismo nombre, era veterano de la guerra de independencia de 1895. En pleno combate había perdido una pierna, nada menos que bajo el machete de un soldado cubano, voluntario al servicio de los españoles. Desde entonces, usaba una pata de palo que manejaba con sorprendente agilidad.

––Y el muy hijo de puta, cuando ya hacía tiempo que se había acabado la guerra, una vez, hasta se me apareció en la primera bodeguita aquella que abrí allá en mi pueblo.

¿Y tú sabes lo que hice? —dijo el cojo con una chispa de audacia en su mirada—.

Salté el mostrador como si fuera un chivo y le metí una puntapié por el culo, que le puse la pata’e palo de supositorio… ¡Coñooó, y salió echando de allí como un venao el muy condenao! —contaba con gracia el viejo mambí.
Desde hacía unos cuantos años, Cañón había dejado a sus hijos Jesús y Adán a cargo de aquella pequeña empresa que fundara y echara a andar con mil sacrificios al final de la guerra contra España. Ahora que los comunistas habían nacionalizado su establecimiento, él se había convertido en un anciano con un retiro miserable y un sentido del humor a prueba de balas, y su hijo mayor, en un modestísimo empleado del Gobierno que, debido a la ausencia de productos de consumo, trabajaba poco y ganaba menos, vendiendo nada (“o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual”, diría Silvio Rodríguez), en su otrora próspero negocio de víveres y licores.

A Adán, el bodeguero menor, ya no le permitían trabajar en la antigua bodega familiar ni en ninguna otra unidad de abastecimientos, así que andaba por ahí como un paria, sobreviviendo como podía, y huyéndole a la temible Ley Contra la Vagancia. Después de varios intentos de salida ilegal del país y algunos períodos de rehabilitación en cárceles y granjas por toda la Isla, en 1975, logró por fin llegar a la Florida junto con Evaristo García, un amigo de la infancia que se había hecho ingeniero.
Evaristo fue el padrino de su boda, y cuando nació su hijo, exactamente nueve meses después de la ceremonia, Adán le pidió a Evaristo que fuera el padrino de bautismo de Abel. Un atleta formidable, el hijo único del matrimonio de Adán y Marta Yanes no había podido aspirar más que a un puesto de salvavidas en las playas del este de La Habana, debido a su absoluta apatía a participar en ninguna de las actividades políticas del gobierno castrista.
Un buen día, el muchacho desapareció, y corría la voz por la playa donde trabajaba que Abelito había realizado la increíble hazaña de llegar hasta Cayo Hueso surfeando en una vela deportiva que un turista canadiense que venía todos los años había traído desde Hawai. Después, se formó un tremendo titingó, porque quisieron meter preso al turista, que no tenía ni la más puta idea de qué se traían aquellos “aborígenes”, acusándolo de algo tan inverosímil como ayudar a alguien a atravesar el Estrecho de la Florida encaramado en una vela. Pero la Embajada canadiense intervino, sacaron al hombre de chirona, y nunca más le volvieron a ver el pelo por allí. (No más así, a la mala, aprenden los canadienses que hay otras islas en el Caribe más seguras que la nuestra. Amén).

––La vida sin ti no está completa. Te esperaremos siempre. Marta y Abel ––decía el telegrama que llegó a la semana de la desaparición del intrépido chico. Poco antes, y tras varios años de espera de visas y documentos, Marta, la madre de Abelito, había obtenido por fin su permiso de salida definitiva hacia Estados Unidos, junto a Marcos, su padre, gracias a que éste era uno de los presos políticos más antiguos de Cuba. Pero la cosa no fue así, tan fácil. Al viejo Yanes casi hubo que darle candela como al macao pa’que saliera de atrás de la reja, cuando se enteró de que había sido el escritor colombiano García Márquez —uno de los más allegados simpatizantes de Castro— quien había tramitado su liberación. Después de la partida de sus dos seres más allegados, Adán se aferró a la idea de reunirse con ellos como una obsesión, y lo logró de forma tan espectacular como lo hiciera antes su hijo Abel, a bordo de un complicado vehículo anfibio ideado por él y su amigo Evaristo.
Para armar el singular aparato, Adán y Eva, como llamaban a los inseparables amigos desde su más tierna infancia, usaron el casco de un Chevrolet de 1948, sellado por debajo y montado sobre cuatro bidones de 55 galones cortados por la mitad. El ingenioso artefacto, que, además, podía andar por tierra sobre sus cuatro ruedas, al entrar al agua era propulsado por la hélice de un enorme ventilador General Electric que encontraron cubierto de polvo en la trastienda de la bodega El Cedro. Dicha hélice iba sujeta por un tubo al motor de cuatro cilindros que le desmontaron al auto Moskovich de un cierto teniente Mayedo, muy odiado en el barrio. Mayedo era un tipo abusador, bocón, y tan paranoico que siempre andaba con su pistola al cinto, aun en pijama, o hasta en calzoncillos, dentro de su propio hogar.
Cierta vez, el muy degenerado se subió a la azotea con una silla de playa y una heladerita llena de cervezas a contemplar cómo moría, entre horribles dolores, el perro de la jamaiquina que vivía detrás de su casa, al que había echado previamente un trozo de carne contaminada con veneno para ratas. Nada, un verdadero marrano (sin ofender a los marranos) el tenientico de marras. Se contaba que Adán y su amigo ingeniero construyeron “de oído” el aparato anfibio en el garaje de la casa de Evaristo, que vivía frente a la playa, en Jaimanitas. Y para vengarse de los desmanes y abusos de Mayedo, no se robaron el motor y las ruedas del coche del impopular teniente hasta la misma madrugada en que salieron rodando en el viejo Chevrolet hacia los cayos de la Florida.

El militar se levantó aquella mañana, tempranito como siempre, pero en vez de su automóvil Moskovich parqueado en la rampa del taller, junto a su casa, en su lugar encontró (ironías de la vida) un grueso y maloliente mojón de perro rodeado por un centenar de moscas verdes. Entonces, Mayedo metió tal escándalo que despertó a todo el vecindario. Después de todo, fue un despertar feliz viendo rabiar a aquel miserable que con su sola presencia hacía sufrir a todo la cuadra. Pasaron unos cuantos días, hasta que la policía, por fin, localizó el carro ruso sin motor, ni ruedas, ni gasolina en el tanque. Montado en cuatro burros de madera frente a la casita de Cojímar, sobre la pizarra, encontraron una nota dirigida a su dueño que decía: Querido teniente Mayedo: En cuanto los yankis levanten el cruel bloqueo imperialista, te devolveremos tu motor y cuatro Firestones nuevas de paquete para tu “rusomóvil”.

Mientras tanto, gracias por tu cooperación y que te diviertas mucho paseando La Habana en guagua. ¡Patria o Muerte! Adán y Eva Al cabo de unos años de lucha en Nueva York, Adán Cañón abrió El Cedro-Bodeguita Hispana, en el alto Manhattan, pero después de un par de asaltos y unas cuantas nevadas, Marta lo convenció de que se mudaran a Miami. Allí abrieron The Mahogany (El Cedro) Grocery Store en la zona de Miami Beach. Evaristo García revalidó su título de ingeniero mecánico y consiguió un estupendo empleo como ejecutivo en la planta central de la General Motors en Detroit.
Todavía hoy, Adán insiste en trasladarse cada día a su bodega en el mismo Chevrolet 48 azul cielo que lo trajo a Estados Unidos, porque cree que el anfibio le trae suerte en la vida. Cuando su fiel amigo Evaristo lo viene a visitar a Miami, es en ese estrafalario vehículo (ahora equipado con estéreo y aire acondicionado) en el que, ante las atónitas miradas de la gente, va a darle la bienvenida al aeropuerto. Abelito estudió oceanografía, pero se aburrió y, poco después, con la ayuda de su madre y del abuelo Mario, puso un lucrativo negocio de artículos de playa al que llamaron precisamente Adán y Eva.
El rugido feroz de la moto de Tarzán me sacó de mis cavilaciones. —Consiguió gasolina de contrabando el hombre mono ––pensé en alta voz, y el calor sofocante me hizo correr por la espalda una espesa gota de sudor bajo la camisa. Me imaginé a Dizzy Gillespie en un traje de baño de colores vivos, paseando por Varadero, tocando su trompeta que apuntaba al sol, disparando notas de durofrío que caían por toda la playa, refrescando a la gente que yacía sobre la cálida arena.

––Que si recibí la nota… ––repetí la pregunta. (…)

––Anjá ––asentí a secas, tratando de desentrañar el misterio o la broma de que me creía objeto. Como ya me pesaba demasiado en la espalda, puse el sarcofaguito en el suelo, pero sólo por unos segundos, pues Pichilingo, moviendo la cola y olfateando algo que seguramente no veía desde sabrá Dios cuánto tiempo, no despegaba su hocico indiscreto de mi maleta.
(…) Jesús el bodeguero terminó por decir desde el otro lado del mostrador:

––Aquí estuvo buscándote un negro gordo, jodedor, hablando en jerigonza y disfrazado de Sherlock Holmes.

––¿Cómo? ––Elemental, Watson; con capa de cuadros, altas botas marrones, gorra de doble visera ¡y en la boca traía hasta la cachimba esa que fumaba Sherlock en las películas!
––completó la escena el flaco de la gorra sucia alzando las cejas y haciendo un gesto como encendiendo con una cerilla una pipa imaginaria. La motoneta del hombre mono rugió de nuevo en la distancia y el flaco aguardentoso cantó por lo bajito otra de las guarachitas que le gustaban al difunto Chicharito: Pican, no pican, los tamalitos, de Olga…. ¡¡¡¡mulataaaa!!!!
––Y, antes de irse, se puso a pujarle gracias a los nietos de Cachita la China, y a inflar los cachetes que parecía que iban a explotar ––sentenció una voz de miel a mis espaldas, y dándome una palmadita en el hombro derecho, terminó diciendo––:

Así como lo oyes, músico. ¡Qué payaso el moreno ese, ¿no?!

––Era la inquietante mulata Olga, que entraba en ese momento en la bodega, risueña, bamboleante y jacarandosa, atrayendo las miradas lascivas de los hombres y la envidia de las féminas.

––Sí, pero venía con Orlandito Valdés, el percusionista ese que dicen que es de la Seguridad del Estado. Pa’mí que ese no es americano na’, y que en algo misterioso andan los dos ––opinó el bodeguero, y alguna razón tendría, pues no había forma de imaginarse qué demonios hacía semejante personaje en un barrio de los suburbios de La Habana.

Aquello estaba fuera de la zona de los lujosos hoteles y tiendas de área dólar. Los extranjeros no llegaban hasta allí. ––Bueno, tú ándate con cuatro ojos, porque aquí la “concomitancia” con extranjeros está muy mal vista por la Revolución, y eso tú lo sabes muy bien ––me dijo la vieja Cheché a modo de advertencia. No la mandé pa’la mierda por respeto a sus años, pero ganas no me faltaron. En aquel momento, se escuchó el insistente sonido de la bocina de un auto, y alguien gritando mi nombre al borde de la acera. Al darme vuelta, pude ver un vehículo oficial del Ministerio del Interior con un hombre al volante y otro fuera, ambos vestidos de completo uniforme, con todo y pistolas al cinto.

––Sube, que tenemos que hablar contigo —ordenó el de afuera, mientras abría la puerta trasera del Volga soviético color gris ratón.

El que me llamaba era un hombre alto, blanco, muy fornido, de negrísimo cabello cortado a lo militar, de gesto severo y con una voz de matices tajantes, como cortada a la medida para la vida en los campamentos.
Era aquel, claramente, uno de aquellos hombres que creen que el mundo entero no es más que una gran base castrense. Lo que se veía del otro tipo era lo que llamamos en Cuba una especie de mulato “guayabú”, regordete, cabezón y de mirada lejana. De menos rango que el de afuera, con el rostro redondo cubierto de gotas de sudor, llevaba la gorra verde olivo ladeada sobre su cabeza de buey de carreta, y un brazo colgándole fuera de la ventanilla. En la mano izquierda humeaba un puro a medias.

––¿Quién? ¿yo? ––pregunté.

––Te lo estoy diciendo, musiquito, que aquí lo que es bolsa negra y traqueteo con extranjeros... –
–Y no pudo terminar la frase la vieja Cheché, pues un violento ataque de tos nicotínica le interrumpió el discurso ideológico. A ver si se ahoga de una vez esta vieja chivata, pensé yo vehementemente, bendiciendo por primera vez en mi vida la perniciosa industria del tabaco, nefasto hábito del cual había estado tratando de deshacerme infructuosamente durante años.

––Sí, tú mismo, el de la maletica al hombro ––ratificó el cabeza de buey.

––Bueno, pero aunque sea permítame dejar el instrumento en casa un momentito, ¿puedo?

––¿Dejar el qué? De eso nada, compa, si precisamente lo que hay en esa caja’e muerto es lo que más nos interesa a nosotros ––guiñó un ojo el de afuera, acercándose y señalando hacia mi estuche. Y yo que suponía ser el único en saber que contenía algo más que un inofensivo saxofón

–– Pesa la caja, ¿verdad? ––agregó esta vez en forma casual, dando unos golpecitos al estuche. Yo asentí con tristeza, y por la senda contraria vi acercarse el carretón de Yayo el mudo.

––Bueno, pues andando, que se hace tarde ––pronunció el hombre recuperando su tono marcial, y tomándome del brazo con autoridad.
Los cascos del mulo repiquetaban rítmicos sobre el asfalto ardiente y yo, resignado a esperar lo peor, obedecí y, sin mirar hacia atrás por vergüenza, abordé a regañadientes el vehículo oficial. El motor del Volga roncó al encenderlo, y aquel olor que había en el ambiente, a goma y a hierba seca quemándose, se hacía cada vez más penetrante. Sin ofrecer más explicaciones, los militares partieron raudos por la avenida 41 hacia el oeste, dejando una estela de polvo amarillo por las calles de mi barrio.
El perrito Pichilingo dejó de rascarse y lamerse los huevos y ladró tras el carro oficial durante unos metros. Tarzán me lanzó un saludo afectuoso desde su motocicleta en marcha, y los vecinos salían a las puertas de sus casas a ver cómo la policía se llevaba al músico detenido: ¿por trato con extranjeros, tráfico de mercancías controladas, tenencia ilegal de divisas?... ¡quién sabe! Ya se enterarían por “radio bemba”, pues ese tipo de sucesos no salían casi nunca en Granma, el periódico oficial del Partido Comunista.

Me atreví a mirar por la ventanilla trasera del coche y todavía pude ver a la vieja Cheché, que, aún tosiendo, señalaba hacia mí, agitando un amenazador dedo índice en alto. Los dos hombres permanecieron en total silencio durante todo el trayecto. Hicieron una derecha en la avenida 31, y al llegar a la esquina de la inoperante gasolinera, bajo el letrero flechado que decía “Tropicana, un paraíso bajo las estrellas”, se internaron calle arriba hacia los jardines del centro nocturno. Subiendo por la rampa que conduce al “Cabaret mas bello del mundo”, se escuchó el practicar de varios músicos en los camerinos, camuflados entre la vegetación. (…)

Me imaginé un coro fantástico formado por las disparatadas voces de Olga Guillot, Nat King Cole, Carmen Miranda, Yma Sumac, Celia Cruz, Sara Vaughan, Bola de Nieve, Steve Allen, Benny Moré, Xiomara Alfaro, Paulina Álvarez, Desi Arnaz, Cab Calloway, Elena Burke, el Trío Matamoros, Edith Piaf, Merceditas Valdés y Pedro Vargas. Los vi salir cantando en medio de la estrellada noche cubana, desde la espesura, junto a las tumbadoras de Los Papines. Y allí estaba también Lupe la ballerina, haciendo una increíble pirouette sobre la larga cola del piano blanco de Felo Bergaza, que emergía de entre una nube de vapor y burbujas de colores, sobre aquella plataforma giratoria que subía y bajaba.
La música coral se iba extinguiendo en mi mente junto con la orquesta, los tambores, el piano y las lentejuelas de Felo Bergaza. La nube, las luces y las burbujas de colores se desvanecían, mientras el auto policial se iba deteniendo justo frente a la entrada principal del cabaret al aire libre. El hombre alto se bajó, saludó militarmente al miliciano a cargo de la recepción, y tras intercambiar unas breves palabras con él, entró por la puerta de gruesos cristales.
No sé si sería mi paranoia, la sed, el hambre o el calor sofocante que hacía dentro de aquel automóvil, pero comencé a sentir un olor muy presente a bife tártaro, esa carne cruda marinada con sal, cebolla y perejil. Puse mi mano izquierda sobre el pequeño ataúd que había colocado a mi lado sobre el asiento trasero, y temí que las ocho o diez libras de filete que permanecían allí ocultas empezaran a descomponerse, a apestar, y se fuera a destapar allí mismo la caja de Pandora.

Eso, si es que los policías no lo sabían todo, y me habían arrestado ya con las manos en la masa o, más bien, con la masa en la maleta. Me dieron ganas de confesar, arrepentido, pero no me atrevía a contestar una pregunta que ni siquiera había sido formulada por mis captores, quienes, francamente, tampoco me habían arrestado abiertamente. “Sube, que tenemos que hablar contigo”, era todo cuanto habían dicho. Aunque más tarde habían agregado que lo que más les interesaba era lo que tenía en mi maleta.
Preocupante. ¿A qué parte de lo que había en mi maleta se referían?, ya que, por lo general, los polizontes de Cuba no son tan aficionados a la música que digamos. ¿Y qué hay de lo que llevaba fuera de la maleta, que también había comprado en el mercado negro?, pues, para colmo, hasta aquel saxofón nuevecito había sido sustraído de los almacenes del Ministerio de Cultura, y yo lo había cambiado por otro de inferior calidad dando unos cuantos pesos encima.
Pocas semanas más tarde, cuando se descubrió la desaparición del instrumento, tuve que desarmarlo todo y darle lija y ácido para que pareciera viejo y gastado, ya que lo que ellos andaban buscando como locos era un pito nuevo y brillante.
De modo que haciendo un repaso mental, un inventario de lo que había dentro y fuera de la dichosa maleta, lo único legal que llevaba encima era la camisa que había cogido en Flogar hacía un par de semanas por la libreta de racionamiento, y unos calzoncillos que me había cosido mi tía Josefa con la tela de una sábana vieja que encontramos en un escaparate de mi abuela. Por lo demás ¿qué tenía yo?: un saxofón robado, la mitad de una cebolla, un cartuchito de frijoles colorados, un trozo de plátano verde, media docena de dientes de ajo, un pomo de colonia Bebyto y un tubo mediano de pasta dental Perla.
Todo ilegal, ¡qué horror! Y no había forma de justificar de dónde había sacado yo toda aquella mercancía. Inclusive el bluejean Wrangler que llevaba puesto me lo había vendido un cocinero que lo había pescado del balcón de un turista italiano en el Hotel Nacional. Y la tapa al pomo se la ponía la misteriosa nota firmada por un músico extranjero: Dizzy Gillespie.

––Estoy frito ––concluí con agonía infinita, y tuve pensamientos encontrados entre el Conde de Montecristo, Valeriano Weyler y la saturación de ácido úrico en las carnes rojas––.
De ésta no me salva ni el médico chino ––balbuceé en voz muy baja–– ¡y con lo saludable que es comer verduras, frutas y ensaladas!

––Sí, ¿y de dónde vas a sacar las frutas y los vegetales, comemierda? ––contestó mi otro yo en un tono más audible.

––¿Qué decía, compañero? ––preguntó el cabeza de buey al volante, girando el torso hacia mí y mirándome con sus ojos ausentes de res cansada.

––Nada ––contesté––. Comentaba que si este calor es ahora en abril, en agosto nos asaremos en la calle.

El hombre contestó con un mugido y, por fin, el otro policía salió con paso apresurado. Traía un cigarrillo entre los labios, un sobre marrón en la mano y montó en el asiento junto al chofer.

––Vamos pa’ la unidad ––dijo secamente, y el otro echó a andar el motor y salió a toda velocidad del cabaret.

La palabra “unidad” me produjo un efecto de vértigo y unos deseos de saltar de aquel coche en marcha y acabar de una vez con mi comprometedora carrera delictiva; pero no tuve valor para hacerlo, y tuve que aliviar mi sufrir respirando el aire tibio y contaminado que entraba por la ventanilla.
Ni siquiera me atreví a pedirles un cigarrillo a los oficiales. En aquel tiempo, aún tenía el hábito de fumar. Desde hacía varios días ya había agotado la magra cuota que me tocaba por la libreta, y no había podido conseguir ni una cajetilla en la bolsa negra. ¡Menos mal!, pensé para mis adentros, porque entonces tendría un agravante más.
Después de dar mil vueltas por los suburbios de la ciudad, el auto oficial llegó por fin a la garita principal del sitio más tenebroso, sórdido y temido de todo el país: Villa Marista, el cuartel general de la tristemente célebre Seguridad del Estado. Entonces sí que me arrepentí de no haber saltado del auto en marcha cuando pasábamos sobre el puente del río Almendares. (…)

––¡Ay carajo, esto me pasa por tragón que soy ––me lamenté amargamente cuando me vi sentado en aquella pequeña habitación toda pintada de blanco, donde sólo había una mesa de madera oscura, dos sillas, un cenicero metálico lleno de colillas, un teléfono y el ridículo estuche del saxofón entre mis piernas, que temblaban ahora de miedo y de frío. El aire acondicionado estaba muy alto, y, como a los diez o quince minutos, entró una mujer uniformada que, sin pronunciar palabra, dejó sobre la mesa una jarra de aluminio con agua helada y dos vasos de cristal.
Casi enseguida hizo su entrada el oficial de más alto rango, de los dos que me habían ido a buscar a la casa. En la mano traía el mismo sobre marrón que había recogido en Tropicana. Sirvió agua en los dos vasos, pasándome uno.

––Bueno, aquí estamos más fresquitos que allá fuera, ¿no? ––comentó, sentándose sobre la mesa, frente a mí.
Sacó del bolsillo de su camisa una cajetilla de cigarrillos H.Upmann de exportación. La abrió y me brindó uno, se puso otro en los labios, sacó un encendedor y encendió ambos. Fumamos en silencio durante unos minutos. En la distancia, me pareció escuchar unos golpes secos y los gritos ahogados de alguien a quien trataban de amordazar. Un escalofrío me recorrió la columna vertebral de abajo hacia arriba, pero no dije ni pío. El hombre ignoró los espeluznantes ruidos, se cambió a la silla que quedaba vacía, la acercó a la mesa, y sobre ella colocó una de las fotografías que había sacado del sobre marrón.

––¿Conoces a este elemento? ––preguntó señalando la foto de una bailarina japonesa muy pintarrajeada, con adornos en la cabeza, una pierna en alto y un abanico en cada mano.
Traté de fijarme bien, pero le contesté que con todo aquel maquillaje sería muy difícil identificar a nadie.

––¿Y ésta? ––Ah, esa es Juana Bacallao ––contesté, fingiendo una alegría que cada vez se alejaba más de mi alma. ––Con el embajador de Ghana, a la salida del hotel Capri ––añadió el oficial, identificando al hombre negro que, tocado con un fez turco, lucía un típico dashiki africano hasta el suelo. El diplomático hacía una gentil reverencia hacia Juana, quien, a su vez, con los brazos enguantados en alto, ensayaba una de sus poses teatrales.

–– Y ese es el peluquero de ella ––aseguré, al mostrarme una foto del chinito que andaba con la vedette aquel mismo mediodía.

––Pues éste es el mismo chino cundangón de la primera foto que te enseñé, que se dedica a organizar fiestecitas de mariconerías disfrazadas de “artísticas” ––regañó el esbirro— pero se van a joder, porque hay unos cuantos turistas y hasta diplomáticos de países socialistas participando en toda esa pendejada “artística”, ¿qué te parece?

––. Hizo una pausa para darle una larga chupada al cigarrillo antes de espachurrarlo casi con rabia en el cenicero que tenía al lado. Yo no supe qué contestar, y aproveché para apagar el mío en el mismo cenicero, ya repleto de malolientes colillas de otros interrogatorios. Ahora, la habitación se había llenado de un humo pegajoso, el aire que respirábamos estaba viciado y la atmósfera se tornó asfixiante. El hombre me hizo seña de que me acercara a la mesa, y él hizo lo mismo desde el otro lado. Me llegó un vaho denso del aliento apestoso a nicotina de mi interlocutor, y me imaginé que el mío no olería mejor. ¡Cuándo lograría librarme de aquel vicio inmundo!

––Y aquí todo el mundo sabe que lo que es contrabando de carne y juntamenta con extranjeros sí que no camina, ¿me sigues?... a menos que esté autorizado de arriba

––Terminó el oficial un poco más calmado, mientras ponía sobre la mesa otra foto de las que sacaba del sobre marrón. Esta vez se quedó callado, y se dedicó a observarme mientras yo miraba atónito la imagen de aquel personaje único e inconfundible que aparecía en la instantánea. Más bien grueso, de piel oscura, debajo de la amplia carcajada se dibujaba un abultado “gotee” sin bigote, y sobre su nariz chata y de amplias ventanas galopaban unos pesados lentes de ancho marco. Vestía pantalón y botas de montar, capa inglesa a cuadros y gorra de doble visera del mismo material. En una mano sostenía una trompeta de forma característica, y en la otra, humeaba una enorme pipa de marfil.
Súbitamente, mi cerebro se convirtió en una máquina del tiempo, y regresé mentalmente a mi niñez, cuando mi padre apareció en casa con nuestro primer disco de be-bop, que era como llamaban a aquel excitante estilo musical que, a finales de los años 40, revolucionó la música en todo el mundo.

––Compañero, no me va usted a decir que Dizzy Gillespie anda metido en orgías y fiestas de perchero aquí en Cuba ––me aventuré a decir, levantando la vista tímidamente, aún sintiendo en mi bolsillo trasero la nota que apareciera misteriosamente a la puerta de mi casa.

––Yo no tengo nada que decir, eso tú lo sabrás mejor, pues tú conoces a estos ciudadanos que tienen tratos raros con extranjeros, y a ese músico yanqui que se bajó de un barco preguntando por ti. De ahí que Orlandito Valdés lo recogiera en el muelle y lo llevara directamente en su motoneta hasta tu casa de Marianao, donde te recogimos, ¿o no?

Yo tenía el estómago revuelto y la cabeza hecha un bombo. No podía explicarme la relación entre Juana Bacallao, el chinito transformista y el famoso trompeta estadounidense que andaba en la motoneta de Orlandito buscándome por las calles de La Habana. Los golpes y los gritos ahogados habían cesado y se formó un incómodo silencio, que yo aprovechaba para organizar mentalmente la forma en que confesaría mi “fileticidio” junto con los agravantes de los demás productos, a la vez que, honesta y sinceramente, negaría y repudiaría implicaciones de tipo homosexual, o vínculos personales con Dizzy Gillespie o cualquier otro músico norteamericano.

––Mire, compañero, las tentaciones capitalistas, la glotonería… ––comencé diciendo, con la vista clavada en la caja negra entre mis piernas. Pero en eso sonó la campanilla salvadora del teléfono, que hasta entonces había permanecido mudo sobre la mesa de madera. Yo di un respingo de sorpresa, y el hombre, que todo este tiempo me miraba fijamente, me detuvo con un gesto de su mano derecha, y con la otra levantó el auricular.

––Ordene ––y se dedicó sólo a escuchar con atención, con el ceño fruncido, mirándome al rostro y, a veces, en dirección a mi maleta.

––Bueno, pues ni hablar; habrá que llevarlo para allá ahora mismo ––fue todo lo que dijo antes de colgar el aparato, levantarse, dar media vuelta y salir disparado por la puerta sin despedirse.

Sobre la mesa, junto a la de Gillespie y las otras, quedaba por ver una foto de Yudislexis, la gordita de la cafetería, bailando en bikini con un par de jóvenes, también ligeros de ropas, que no eran otros que Plácido y Domingo, los gemelos traficantes (y para nada Santos) del solar del Trueno. Muy cerca de ellos, luciendo un turbante emplumado y lo que parecía ser como un blúmer de mujer con vuelitos de encaje y todo, estaba Kemal Kairus sentado al piano. A ambos lados del árabe, se veía claramente a Juana Bacallao cantando a dúo con una geisha japonesa. Al fondo, podían distinguirse a Andrés Castro, padre e hijo, disfrazados de cazadores de fieras, tocando sendas trompetas junto a quien se daba un aire al diplomático africano de la foto anterior.

––Aquí vamos a caer toditos envueltos en llamas. El único que no está en ninguna de estas fotos soy yo, pero ni falta que hace, con toda la candela que traigo encima ––pensé convencido. ––

Agarra tu cornetica, que nos vamos echando ––ordenó abriendo la puerta súbitamente el gendarme regordete que manejaba el auto que nos trajo. Del otro lado de la pared, se escuchó nítidamente el sollozar de una mujer, y el eco de una voz masculina cuyas palabras no pude entender. Me eché el pesado estuche al hombro y salí a un pobremente iluminado pasillo, larguísimo y estrecho, con muchas puertas. De las puertas salían y entraban constantemente hombres y mujeres vestidos de completo uniforme. Por doquier, se escuchaban órdenes, voces de mando y ruidos lejanos e indescifrables. Esquivando a todos y sin saludar a nadie, delante de mí, iba, abriendo brecha, el hombre-buey. La mano derecha descansaba sobre la culata de su pistola al cinto. Veía la espalda y los hombros de su camisa militar, manchada de sal por el sudor que se secaba una y otra vez sobre su lomo de bestia de tiro uniformada. En la boca llevaba un habano recién encendido, que con su paso agitado y aplastante, lo hacía lucir como una locomotora de carbón que corriera enloquecida sobre unos rieles invisibles, seguida por el solitario vagón que era yo.
Un deslumbrante sol me encandiló al salir al aire libre. (…) El auto pasó frente al hospital Clínico Quirúrgico, brincó sobre la línea del tren, cruzó la calzada del Cerro y continuó por la calle 26 hacia abajo. Al pasar junto al Parque Zoológico, frente queda el club Barbarán, en el mismo edificio donde vivía Bola de Nieve. “No se puede hacer más con una canción”, había escrito cierta vez Pablo Neruda, conmovido por el arte incomparable del chansonnier guanabacoense.

A mi mente acudieron gratos recuerdos de las muchas ocasiones en que actuamos juntos, y de aquella vez que fuimos con Varona, el trompeta, y su colega, el Guajiro Mirabal, a comer un arroz moro que hacía el Bola, sin frijoles (al menos visibles), que él molía antes de echárselos y camuflarlos con el arroz. Al llegar aquella noche, vistiendo una fina bata de casa de pura seda japonesa, nos abrió la puerta Heriberto Carrión, un trompetista que había sido el amante oficial del divo por muchos años. Bugaberto, lo llamaba el Guajiro Mirabal.
El Volga seguía volando bajito por las calles, ignorando luces y señales de tránsito. Aquel tipo manejaba como un loco, pero llegó un momento en que estaba yo tan extenuado, física y mentalmente, que me quedé dormido, ni sé por cuanto tiempo, usando de almohada la dura superficie del sarcofaguito que me construyera el judiíto rumano. Soñé que me encontraba en el famoso club Birdland, de Nueva York. A mi lado, estaba Sherlock Holmes tocando una cachimba gigante en forma de saxofón, y yo era Dizzy Gillespie soplando mi trompeta jorobada. Kemal Kairus estaba casi desnudo, sentado al piano con su turbante emplumado, y Juana Bacallao era realmente Ella Fitzgerald luciendo una peluca verde metálico y vestida de miliciana. Andrés y Andresito Castro, disfrazados de cazadores de fieras selváticas, con bermudas y cascos de safari, tocaban sendas trompetas hechas de carne y, entre ellos dos, el embajador de Ghana daba manotazos a un gran tambor batá que sostenía sobre sus poderosas piernas.
El decorado del club, que ahora se llamaba El Cedro, como la bodega de mi barrio, consistía en estantes polvorientos, repisas rotas, un destartalado sillón de limpiabotas y largas hileras de botellas vacías y latas oxidadas. Diseminados entre el público, se encontraban los nuevos dueños del club, Jesús y Adán Cañón y, con ellos, su viejo amigo Evaristo con su esposa y el hijo salvavidas. En un pullman cerca de la pared, cenaban románticamente, a la luz de los candelabros, la despampanante mulata Olga y el jabao Chicharito, elegantísimo en su negro smoking. En una mesa de pista, muy acaramelada con su novio Mongo Mandarria, la gorda Yudislexis exhibía un atrevido bikini amarillo con lunares diminutos. En la misma mesa, su hijo, Pepe el Soviet, sacaba unas complicadísimas ecuaciones físico-matemáticas en su cuaderno, a la vez que se comía, relamiéndose de gusto, un tubo de dentífrico Perla con un vaso grande de “líquido de frenos”. Hacia un rincón muy oscuro y apartado, el hombre-buey se besaba apasionadamente con el alto y apuesto oficial de superior graduación, cuya mano derecha había desaparecido dentro de la portañuela de la res humana.
¡Madre mía, ya aquí no se puede creer en nadie!, pensé sorprendido. En la zona más animada del cabaret, alborotaban los gemelos Plácido y Domingo Calzadilla, acompañados de su padre, el tenor operático, junto al chinito peluquero, caracterizados de capitán Pinkerton y la Cio Cio San de Madame Butterfly. Haciendo contraste con el rústico decorado, a un lado del salón se encontraba la iluminada barra de cristales, llena de estrellitas rutilantes, vasos y botellas de todos colores. Tras ella, quien atendía a los clientes era Drácula, que entre uno y otro pedido, sorbía un bloody mary.
Luisa Fernández (que no Fernanda), la avejentada madre de los jimaguas, se alejaba del grupo, tejiendo y chachareando sin parar, sobre una de las altas banquetas del bar. Su dentadura dorada resplandecía cada vez que abría su boca. Los chismosos aseguraban que ella misma había echado a andar el rumor de que estaba de nuevo encinta; esta vez de un gallego buhonero de otro barrio. En la banqueta contigua, la escuchaba impasible el galleguito Yayo (¡hhmm, qué casualidad!) con su inseparable mulo y la boina de medio lao.
Desde la puerta de entrada en penumbras, se movían las siluetas vigilantes y siempre alertas de Cheché, la del comité, y del tenebroso teniente Mayedo. El rencoroso militar nunca olvidó completamente la mala pasada que Adán y Evaristo le jugaron dejándole su carrito montado sobre cuatro cajones en la playa de Cojímar; pero tuvo que sacar bandera blanca cuando estos, en desagravio, le devolvieron un carro americano del año y las cuatro gomas Firestone que le habían prometido en la burlona nota que le dejaron sobre la pizarra del “rusomóvil” aquella memorable madrugada en que partieron por carretera hasta la Florida. ––¡¡¡Mantecaaaa!!!–– pidió Jesús el bodeguero, levantando un brazo desde su mesa, y arrancando un aprobatorio aullido del público.
Sherlock Holmes entendió el mensaje, marcó cuatro y la sección rítmica comenzó a tocar el vamp de introducción con que comienza la famosa pieza de Chano Pozo. Fuera se escuchó el vigoroso rugido de la motocicleta de Tarzán que, incapaz de adaptarse a los giros angulares del be-bop, prefería pasearse ante los chicos que lo vitoreaban a su paso por las calles de Manhattan. La música iba en crescendo, y el ritmo era cada vez más excitante, y ya cuando iba a comenzar mi solo, desperté de mi sueño con la sacudida, un encontronazo y el estruendo de algo pesado al caer.
Era que habíamos llegado a nuestro destino y los militares abrieron la puerta trasera sin avisar. La caja del saxofón que usaba de almohada cayó al suelo del parqueo subterráneo donde nos habíamos detenido. Instintivamente, me agarré del marco de la puerta del auto para no caer junto con el estuche que, al golpear contra el piso, se abrió, dejando al descubierto el instrumento que escondía el cuerpo del delito.
El gordo me ordenó bajar. Obedecí inmediatamente y, luego de cerrar la tapa y echarme el sarcofaguito al hombro, los dos hombres me condujeron por varios pasillos de servicio, de lo que, al poco rato, reconocí como la cocina y los vertederos del Habana Libre, antiguo hotel Hilton. Finalmente, entramos por una puerta lateral que salía a los camerinos que tan familiares me resultaban.
Olía a perfume barato, a café, a cerveza fría y a rumbera sudada. En fin, que olía a night club, a cabaret, una fragancia que había aprendido a amar casi desde la cuna. El hombre alto abrió uno de los cuarticos y trató de explicarme algo, pero lo interrumpí diciéndole que mi padre había trabajado en aquel lugar muchos años con la orquesta de Fernando Mulens, y que me sentía allí como en casa. Los gendarmes se miraron encogiéndose de hombros. Era que, obviamente, el nombre del ilustre compositor matancero no decía nada a los militares y, entre tanto, yo, con esa tendencia a abstraerme que he tenido siempre, me fui a muchos años atrás, y me pareció estar contemplando la elegante y amable figura de Mulens dirigiendo desde el piano de cola la orquesta del Hilton. Allí estaba también mi padre, con uno de los saxofones, y Juan Formell, quien a la sazón tocaba el bajo en la orquesta del show. Me reí acordándome de lo entretenido y despistado que era Mulens, y de la noche que se sentó al piano, listo para dirigir la orquesta del show del Casino Parisienne del hotel Nacional. ¡Y él ya no trabajaba allí desde hacía muchísimo tiempo!

La voz del hombre-buey me volvió a la realidad:

––Okey, entonces, cuando termines de preparar tu cornetica, sales a la pista del cabaret, que ahí te están esperando. Vete a poner el nombre de la Revolución bien alto, que hay que ganarle esta batalla al imperialismo en su propio terreno. Ah, y date prisa que estás tarde.

––¿Tarde para qué cosa, compañero? ––pregunté inútilmente, pues tras un breve saludo militar, los dos hombres desaparecieron rápidamente por la misma puerta de servicio por donde entráramos poco antes.

Coloqué el sarcofaguito sobre la larga tabla que había frente a los espejos de maquillarse, y trataba de armar el instrumento mientras elucubraba qué carajo hacer con el filete, la media cebolla y el ajo que tenía en la campana del saxofón; más el trozo de plátano verde, el cartuchito de frijoles colorados, la nota misteriosa de Gillespie, el pomo de colonia Bebyto, y el tubo de pasta Perla que llevaba en los bolsillos del blue jeans robado.
––Es mejor que te guarde eso en el refrigerador del bar ––dijo una voz detrás de mí. Agotadas ya todas mis reservas de miedo, con toda calma me di vuelta y era nada menos que Kemal Kairus, esta vez sin turbante y vestido de cuello y corbata––

. A menos que quieras que se pudra esa carne ––masticó las palabras. En la distancia se escuchaba el improbable e inconfundible sonido del tenor de Stan Getz, en lo que Kemal, mirando a ambos lados del pasillo, abría ante mí la bolsa roja con caracteres árabes de la que había hecho yo burla horas antes a la entrada de su edificio de la calle Ánimas.

––Yo trabajo aquí haciendo piano-bar y, además, creo que no tienes más remedio que confiar en mí ––dijo, encogiéndose de hombros–– y es más, que si me das la llave de tu casa, ahora mismo, Tarzán, que va con su moto en esa dirección, me tira por allá. De todas formas, yo tengo que ir a buscar una cosa a Tropicana, y no me es nada pasar antes por tu casa y meter los féferes en el frío. Así que elige tú que canto yo ––terminó citando el estribillo de Benny Moré.

––¿Y a santo de qué te arriesgas por mí, Kemal? ––quise saber, entre desconfiado y agradecido, mientras iba depositando los productos en la jaba roja, y le entregaba la llave de mi casa en Marianao.

El hombre, sin mirarme, se tomó un tiempo para contestar graciosamente:

––Nah’, mariconerías mías ––y con la misma soltó una risa cantarina, dio media vuelta y se fue por el pasillo que iba al cabaret––. Te dejo la llave con tu vecina Primitiva ––gritó alzando un brazo y sin mirar hacia atrás.

El bellísimo sonido de Getz seguía invadiendo la atmósfera, y yo, como quien se ha quitado un enorme peso de encima, terminé de armar mi instrumento y, resueltamente, dirigí mis pasos hacia donde dirigiera poco antes los suyos el pianista árabe, y de donde provenía el sonido que tanto me intrigaba. Jamás pude imaginar que aquel pasillo me conduciría a un increíble encuentro musical con algunos de los artistas que más había admirado desde mi niñez.
Aquello parecía sacado de un sueño alucinante y fantástico. La cosa era que aquel mismo día, inexplicablemente, había aparecido en la bahía de La Habana aquel crucero con Dizzy Gillespie, Stan Getz, Earl Hines y David Amram. Nada había salido en los medios noticiosos, y ningún músico sabía la valiosa carga que traía aquel barco; salvo Orlandito Valdés, que pasaba por allí y se topó casualmente con Dizzy Gillespie, que por una extraña razón mencionó mi nombre. Después me enteré que Mario Bauzá, viejo amigo de mi padre, le había hablado de mí.

De pronto, por órdenes de ni se sabe quién, se forma por la tarde aquella jam session entre los músicos americanos y cubanos, en el cabaret Caribe del hotel Habana Libre, y por la noche, aquel concierto feliz y sorpresivo en el teatro Mella.
En aquellos días tenía lugar en ese mismo hotel una especie de celebración con unos viejitos que cumplían 50 años de servicio en la industria azucarera, y sabrá Dios a qué cerebro se le ocurrió “castigar” a aquellos cientos de viejitos, enviándolos a dispararse aquel concierto de jazz que duraría muchas horas en el Mella, mientras que tantos músicos y fanáticos del género se quedaron fuera. (…) La Seguridad bloqueó como dos cuadras antes el acceso al teatro donde se presentarían los americanos, y no dejaron pasar a nadie que no estuviera autorizado de arriba, o mostrara su carnet de cañero cincuentenario. (¿Es realismo mágico o no?).
Pero para los afortunados que logramos participar en el histórico evento, fue una experiencia hermosísima. Ahí alternamos con músicos que conocíamos y admirábamos a través de discos, como Rudy Rutherford, Ron McClure, Billy Hart, Ray Mantilla, John Ore, Mickey Rocker, Ben Brown, Joan Brakene y Rodney Jones. A su regreso a Nueva York, el periodista Arnold Jay Smith y los músicos americanos le comentaron a Bruce Lundvall ––a la sazón presidente de la discográfica CBS–– lo que habían visto en La Habana. Esto hizo que el empresario se interesara tanto en nosotros, que se las arregló para llevar al año siguiente al conjunto entero a Estados Unidos. Veníamos con el grupo Irakere a grabar con CBS, y la poderosa compañía hasta logró que el empresario George Wein nos incluyera en un concierto de su Kool Jazz Festival en el teatro Carnegie Hall. Las estrellas de aquella noche eran el dúo de pianos de Bill Evans y McCoy Tyner.
En contra de los deseos de los “segurosos” que nos acompañaban, al final de nuestra presentación en el Carnegie se nos unieron en el escenario David Amram, Maynard Ferguson, Stan Getz y, por supuesto, el inefable Dizzy Gillespie, que venía desplegando su amplia sonrisa de niño travieso, haciendo payasadas, inflando los cachetes y “disfrazado de Sherlock Holmes… con capa de cuadros, botas altas, gorra de doble visera… ¡y en la boca traía hasta la cachimba esa que fumaba Sherlock en las películas!”. Igualito que aquella ventosa y soleada tarde de abril en la bodega del guajiro Jesús Cañón, allá en mi antiguo barrio habanero.

¡¡¡Elemental, mi querido Watson!!! [1] Tal como cuenta en la primera parte de este relato (del libro en preparación Paisajes y Retratos) que, por razones de espacio, no podemos reproducir íntegro, se trata del estuche de su saxofón en forma de sarcófago que le fabricó un carpintero de origen rumano especializado en ataúdes, y es donde el protagonista va acomodando un gran trozo de carne y el resto de los productos que ha comprado en bolsa negra.

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*A no perderse los dos libros publicados de Paquito D'Rivera: "Mi vida saxual" y "¡Oh La Habana!" ...y a esperar (im)pacientemente la publicación de su próximo libro.

29 octubre 2008

"DE ACUERDO... CON EL COMANDANTE"





*Vean esta genialidad, procedente del Blog de ENRISCO:


De acuerdo


A quienes me acusan de llevarle siempre la contraria a nuestro Comandante a continuación les pongo un fragmento de un discurso [cortesía de Ramón Fernández Larrea] al que no sólo no tengo nada objetar sino que le doy todo mi apoyo. Lástima que me separen casi 50 años de ese discurso. Y una suerte para el Comandante porque si se coge diciendo eso seguro que se fusila. Y encima debo darle las gracias por explicar tan bien mi propio exilio.


Pensaba que la alegría no era solo porque fuésemos libres. Me parecía que a nosotros se nos pedía algo más. Y era evidente que no considerábamos cumplido nuestro deber con simplemente haber ayudado a conquistar la libertad del pueblo. Me parecía que en el rostro de aquellos miles y miles de personas había una esperanza. No se simpatiza en balde con una causa. Me parecía ver una esperanza de un mejoramiento, de una solución, si no de todas, de una parte de las angustias que los hombres llevan en sí, apremiados por las necesidades de la vida, que son muchas y urgen.Yo estoy seguro de que los cubanos no se conforman simplemente con ser libres en su patria. Yo estoy seguro de que los cubanos quieren además disfrutar de su patria. Yo estoy seguro de que quieren también participar del pan y la riqueza que se producen en su patria.¿Cómo vamos a decir: “esta es nuestra patria”, si de la patria no tenemos nada? “Mi patria”, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre. ¡Eso no es patria! Será patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo (APLAUSOS). Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo (APLAUSOS). Patria es el lugar donde no se explota al ciudadano, porque si explotan al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si le roban lo que tiene, no es patria.Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria. Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria. Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden. Y eso es verdad y ustedes lo saben (EXCLAMACIONES).Luego, hay que arreglar la República. Aquí algo anda mal o todo anda mal (EXCLAMACIONES DE: “¡Todo!”), pero tenemos que arreglar la República ustedes y nosotros (EXCLAMACIONES), y por algo hay que empezar.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE, EN LA PLAZA DE LA CIUDAD DE CAMAGÜEY, EL 4 DE ENERO DE 1959.


Publicado por Enrisco en su Blog

12 octubre 2008

Un buen artículo dedicado a un padre y un hijo...

'Al habla' Bebo y Chucho Valdés...




BEBO YCHUCHO VALDÉS. LAZOS DE SANGRE
Carlos Galilea
12/07/2007


Pasaron 18 años sin verse ni hablarse. Separados por miles de kilómetros. Bebo Valdés es una leyenda viva de la música cubana, y su hijo, Chucho Valdés, uno de los grandes pianistas contemporáneos. Empiezan su primera gira juntos. Y van a grabar un disco a dúo.Alguna vez pensé que no volveríamos a vernos y ahora tenemos la oportunidad de estar juntos y poder grabar lo que hacíamos en casa. Quizá sea una recompensa a todos aquellos años de incertidumbre". Quien habla es Jesús, Chucho, Valdés, uno de los más grandes pianistas del mundo. Para él, la gira y la grabación con Bebo significa algo muy especial. "Siempre traté de que mi papá se sintiera orgulloso de mí, porque era mi maestro, el músico que yo más he admirado".

El 26 de octubre de 1960, en La Habana, Bebo Valdés embarcó en un avión con destino a México. Con él iban el cantante Rolando Laserie y su mujer. No se lo dijo a su familia hasta el día de la partida. Y Chucho no fue a despedirle al aeropuerto: "Tenía la corazonada de que no lo iba a volver a ver". Han pasado casi 47 años, pero a Chucho le brillan los ojos al recordarlo. "Lo viví con gran dolor. La vida cambió para mí. Tenía 19 años y tuve que hacer de papá, de hermano mayor y de todo. Me obligué a ser un hombre ya. Le juré a mi mamá que nunca la iba a abandonar. Y hasta hoy estoy al lado de ella. Me dijo: 'Chucho, nunca me dejes'. Y yo he cumplido y voy a cumplir con ella".

Tampoco le fue fácil a Bebo dejar a sus cinco hijos. "Me dijeron las autoridades: 'si no te gusta, vete". Ya no le permitían entrar en Radio Progreso porque no estaba afiliado al partido. Y un día llegó a su casa y le estaba esperando uno de sus músicos con un fusil al hombro. Éste le espetó: "¿Te integras o no?". "Era el que no está con nosotros está en contra. No había término medio. Entonces decidí irme. Sabía que posiblemente no volvería.
Cuando llegamos a México, Rolando y yo nos dijimos 'ni vertical ni horizontal' hasta que aquello no cambie"

.Hace dos años que Bebo Valdés ha cambiado la fría Estocolmo, en la que vivió las últimas décadas, por Arroyo de la Miel, municipio de Benalmádena. Ahí, en una planta baja con patio, reside ahora uno de los grandes músicos de la historia de Cuba. La idea era pasar los inviernos en la Costa del Sol y los veranos en Suecia, pero Rosemarie, su mujer, no parece muy dispuesta a renunciar al clima malagueño.

En la pequeña sala de estar, Bebo y Chucho Valdés han estado preparando el repertorio del disco que graban con Fernando Trueba. Los dos hombretones -Bebo mide 1,84 metros, y Chucho, 1,94 metros- se sientan de cara a la pared: el padre, ante un piano vertical, y el hijo, frente a uno digital. Para los ensayos de la gira española, iniciada en Canarias, el auditorio Alfredo Kraus ha puesto dos pianos de cola a su disposición en Las Palmas. Chucho va acariciando las teclas mientras mira tocar a Bebo. Cierra los ojos y sigue a su padre en Tres palabras o La bien pagá con esas manotas que le ha regalado la genética.
Hay un nuevo Valdés en la plaza: Julián, su hijo de ocho meses, al que Chucho coge en brazos cada poco, y que se abalanza sobre el teclado con entusiasmo.
Desde que viajó a Estocolmo, en diciembre de 1999, Fernando Trueba no sale de la vida del cubano octogenario. Entonces, Bebo se había jubilado -después de haberse pasado 14 años olvidado tocando el piano en un hotel- y cobraba una pensión del Estado sueco.
"Lo considero un ángel que me enseña el camino. Fernando me ha dado mucha vida. Los zapatos que llevo me los regaló él. En Los Ángeles me llevó a comprar estos zapatos con una plantilla especial, y ya no me duelen los pies".
Dice Trueba que Bebo conserva una inocencia casi infantil. Él los reunió en la película Calle 54 con La comparsa, de Lecuona. "Cuando llegó el momento, tenía tantas ganas de oírlo, pero tantas ganas de oírlo a él, que me pasé el tiempo escuchándolo", cuenta Chucho. Según Bebo, ese día fue tan grande la emoción, que le dio su primer ataque cerebral: "Comiendo con él me quedé ciego. No veía. Él me agarró y querían meterme en un taxi, pero les dije que esperaran dos minutos, que se me iba a pasar. Y todo lo que era negro empezó a aclararse".Bebo luce una pulsera que le ha regalado Chucho. Es un símbolo de Babalú Ayê, oricha de la religión yoruba que en el catolicismo equivale a San Lázaro. Y aún lleva colgada la medalla con la Virgen que le regalaron unos gitanos.

Ambos nacieron el 9 de octubre -Bebo, en 1918, y Chucho, en 1941-. Ese día también es el cumpleaños de uno de los ocho hijos de Chucho. Bebo tiene siete, "y entre quince y veinte nietos", aventura él. "Y cuatro bisnietos", añade Chucho, que ya ha sido cuatro veces abuelo.En su casa de La Habana se solían sentar al piano. Uno a cada lado. Y se cambiaban de sitio. Bebo le ponía a tocar el bajo y Chucho tocaba la parte de los metales. O viceversa.
Una tarde, antes de que Bebo se fuera a trabajar al Sevilla, estaban viendo la televisión y le dijo:

"Vístete, que vas a tocar esta noche".

-Se me puso cara de susto, ¡muchacho! (Bebo ríe como un niño travieso).

-Le dije a él: "Ahora te espera la Universidad de la calle".

-La primera vez que me dijo "vístete y vete...". ¡Ño! Y él sentado de lo más tranquilo. No, Bebo, tú estás loco.

-Cuéntale lo de Matanzas? (Bebo se ríe).

-Había una pareja de españoles que iban a bailar El sombrero de tres picos, de Falla. Cuando llegamos, el piano estaba medio tono bajo. Yo estaba tocando a primera vista unas cosas que casi no podía con ellas y me dice el director: "¿Qué, tú quieres que en la orquesta transporte todo el mundo por tu culpa?". Tuve que tocar por arriba de las negras. Terminé llorando, pero terminé.

Cuando Chucho tenía 16 o 17 años, Bebo le colocó como pianista de su orquesta. En el primer ensayo devoraba las 52 teclas blancas y las 36 negras. "Imagínate tú, que la orquesta terminó y yo seguí tocando. Tocaba y tocaba y, ¡bam!, cerró la orquesta, y yo seguí. Y dice Chocolate [el trompetista Armenteros]: '¡oye, Bebo!, tienes que ponerle freno al Caballito [a Bebo le decían Caballón], que está desbocado".
Con tres años, Chucho ya se encaramaba al piano. "El piano era un juguete para mí. Oía una melodía por la radio y me la aprendía inmediatamente. Me acuerdo que mi tía me llevó al cine a ver una película. Por la mañana me levanté con una melodía pegada en la cabeza que no recordaba dónde la había escuchado. Me pongo a tocarla y sale todo el mundo corriendo de la cocina. Era la música de Casablanca".
Bebo empezó a tocar con siete u ocho años. "Para él poder estudiar fue muy duro porque no tenía ni piano. Por eso yo digo que él me da raya y salida, como decimos en el billar, de aquí a Japón. Imagínate tú, que pasó mucho trabajo y que tenía que ir a pie a estudiar. Si ya yo nazco con un piano, con mi papá que me puede dar clases, con un maestro que viene a la casa y con el plato caliente de comida para almorzar y cenar, no es lo mismo".
La madre de Bebo, Caridad Amaro, se ganó cinco pesos en una lotería y le pudo por fin comprar un piano: "Costó tres pesos, pero estaba en el comején de arriba abajo y se cayó". "Se derrumbó", corrobora Chucho (ríen los dos).

Por el domicilio de los Valdés, en el barrio de Santa Amalia, pasaban músicos como Ernesto Lecuona, Osvaldo Farrés, Portillo de la Luz, Bola de Nieve, Celia Cruz... -ella no salía de allá, dice Bebo- Chucho recuerda cuando oyó por primera vez Novia mía. "Estaban sentados en el portal, porque esa gente venía con la guitarra, y yo atrás con el piano, y José Antonio [Méndez] cantaba: 'novia mía, desde el primer y fiel abrazo...". "¡Qué lindo! Y los arreglos, gratis", se ríe Bebo. Y Chucho: "Y la parte del piano también, porque tú sabes que en ese tiempo...".
Bebo Valdés entró en Tropicana en 1948. Un pianista que tocara allí tenía que saber música suramericana, zarzuela, jazz, el repertorio cubano... A finales de los cincuenta, Chucho estaba en todos los ensayos. "Andábamos todo el día juntos. Iba conmigo a todas partes (Bebo baja la voz), hasta a buscar hembras".
Bebo Valdés grabó un disco en español de Nat King Cole -yo fui el que le enseñé, aunque nunca aprendió a decir cachito, decía cachirou-, y en 1959, dirigía la orquesta Sabor de Cuba, con Chucho al piano. Los cantantes eran nada más y nada menos que Pío Leyva, Fernando Álvarez y Rolando Laserie.

El piano es una extensión de ambos. "Si me lo quitan es como matarme", confiesa Bebo. "Cuando no tenía piano en Cuba, me quedaba en la escuela al cierre hasta que los guardas me agarraban y me botaban de allí". "Hay pianistas que tocan muchas notas y son genios", explica Chucho. "Ejemplo, Art Tatum. Hay otros que no tocan muchas notas y también son genios, como Monk. Yo, en la teoría de mucho y poco no creo. Me preocupa más la originalidad. La improvisación es como una conversación. Hay momentos que tienes que hablar despacio. Y si te emocionas, pues hablas más fuerte y hasta puedes hablar muy rápido. Estoy en contra del que toca para el aplauso, para impresionar.
Hay dos tipos de virtuosismo. El del poder de síntesis lo tiene Bill Evans, el gran poeta; el del poder de tocar un millón de notas, todas con swing, y dentro del tiempo, Oscar Peterson".Para rodar el documental 'Old Man Bebo', Carlos Carcas ha seguido a Bebo Valdés durante siete años. Y se pasó nueve meses montando las 200 horas de material a partir de viejas fotos, entrevistas con hijos, hermanos y amigos, filmaciones añejas... "Vi un retrato mío de 1948 y no me conocí", asegura Bebo. Y Chucho, bajando la voz: "Hay otra foto que yo traje en la que él está con una tremenda mulata abrazado. Y le dije: 'mira, hmmm". Bebo se ríe: "Bueno, de eso ha pasado ya una tonga de años". "Desde que él y el hermano tenían 13 o 14, yo me levantaba por la mañana cuando estaban dormidos, y para joderlos, tiraba de la sábana. Y veía que había semen... Que los muchachos (con la mano, Bebo hace el gesto de masturbarse). Hablé con unas amigas mías que tenían el lugar para eso, y les dije: 'yo lo pago por adelantado, pero tienen que tener los dos esto que ya tú sabes (simula ponerse un preservativo)'. Un domingo me los llevé y los puse con ésta -a Chucho- y con ésta -a Raúl-. Y de ahí, los domingos les daba cinco pesos a cada uno y ya iban solos. Es lo único que podía hacer un padre por un hijo ¿no?". Chucho agacha la cabeza tapándose la cara con la palma de la mano.

Se reencontraron en 1978 en Nueva York, en una cafetería de la Séptima Avenida. "Yo sabía desde hacía una semana que Bebo estaría allí. Muchas emociones. Iba a verle después de 18 años, a conocer a Bill Evans en persona y era el debut de Irakere en Estados Unidos, en el Festival de Jazz de Newport". Bebo se dejó sus buenos dólares en el concierto del Carnegie Hall, invitó a todo el mundo. "En el camerino, un tipo que me dijo: 'usted ve cómo Cuba hace a los músicos...'. Y me fui". "Deja la política, túmbala", le pide Chucho.
Chucho Valdés tocó con el grupo Irakere en Estados Unidos gracias a las medidas del presidente Carter. Ya no pudo volver a hacerlo, por las prohibiciones, hasta 1987. "Hazte idea que esa prohibición hubiera existido en la década de cuarenta. No se hubieran encontrado Mario [Bauzá], Machito y Chano Pozo con Parker y Gillespie, el bebop con la cosa afrocubana. Cuando tú prohíbes el arte estás parando el desarrollo de la cultura". En Estados Unidos le tratan de maravilla. Le admira gente del cine como Jack Nicholson, Sidney Pollack, Whoopi Goldberg... "Tengo una foto peleando con Mohamed Alí. En el 96 yo estaba trabajando en un club de Nueva York y él supo que era mi cumpleaños. Me invitó a comer en un restaurante. Me regaló la trusa [calzón] y los guantes"

.Irakere, el grupo que Chucho creó en 1973, ha dejado su impronta en el jazz latino y la música cubana bailable. Como ya hiciera Bebo con su orquesta del batanga, usaba la polirritmia de los tambores batá, legado de los yorubas que llegaron como esclavos a Cuba. "Ha sido una escuela de cuatro generaciones. La favorita mía fue la primera con Paquito [D'Rivera], Sandoval [Arturo], Varona y Averhoff. La sección de metales más importante y más violenta que yo haya escuchado. Tenía que vivir con el lápiz en la mano y tratando de complicar más las cosas para ver si me daban un descanso. La gente decía: 'es que en Irakere los arreglos son muy complicados'. ¡Claro! ¿Qué le puedo escribir a Arturo? ¿Qué le voy a escribir a Paquito? Podían tocar cualquier cosa haciendo chistes".
En 1990, cuando Bebo supo que su hija Mayra Caridad iba a actuar en un club de París, cogió un avión en Estocolmo. "Cachita estaba cantando y al presentarme en la sala se echa a llorar. Subo al escenario y le doy un abrazo, pero no se le quitaba. Yo la dejé de cuatro años en Cuba. Me dijo: 'acompáñame en un número'. Toqué y llantos y más llantos", recuerda. "La otra hija, Miriam, tenía una hija que yo sabía que estaba en estado y quería verlas. Fui hasta Blois, donde vivía la nieta. Nunca la había visto. A las siete de la tarde le entran los dolores y una hora después nace la niña. Mi bisnieta. Hay una foto en el hospital en la que estoy con ella en brazos, mi hija a un lado y mi nieta al otro. Cuatro generaciones. Eso no se me va a olvidar jamás".

Mientras el mambo recorría el mundo, el batanga de Bebo resultó un fracaso. Le duele todavía. "Porque me costó mucho trabajo hacerlo y muy poco desbaratarlo". Fue a los cabildos a escuchar los tambores rituales. Tomó uno de los ritmos sagrados y le cambió algunas cosas. El fracaso, curiosamente, empezó con éxito. Los dueños de la Cadena Azul de radio contrataron a la orquesta del batanga para tocar los domingos. Había colas de una cuadra y media para entrar en el estudio de la calle Prado. "Se llenaba el auditorio, 1.200 personas, pero nadie [se refiere a patrocinadores] compró eso y se acabó".

Chucho Valdés, que acaba de grabar discos con Charles Aznavour y Pablo Milanés ?"acompañar es más difícil que tocar solo. El pianista tiene que servirle la mesa al cantante para que se sienta bien"?, dio su primer recital en 1993 en Montreal. "Las piernas me temblaban. Yo tocaba con Irakere y no estaba acostumbrado. Y menos en un festival con Herbie Hancock, Chick Corea, Jarrett? Busqué mi identidad en el tumbao cubano y en hacer versiones. Ahí me di cuenta de que sí podía hacerlo".
Años más tarde, también en Montreal, lo programaron en la iglesia de la Santísima Trinidad, templo de concertistas clásicos. "La directora me dijo: 'mira, si no te aplauden, no te asustes, y si se va la mitad de la gente, tampoco porque ayer tocó un pianista de jazz muy importante y se fue casi todo el mundo'. Yo pensé: '¿qué voy a hacer ahora?'. Primero toqué Les feuilles mortes al estilo barroco y cuando terminé con un preludio de Bach el público se puso en pie y empezó a gritar. Entonces le metí tumbaos a Debussy. Hice lo que me dio la gana".En Nueva York, este pianista torrencial ha grabado discos como Live at Village Vanguard ?en cuarteto? y Solo en el Lincoln Center: "Estaba todo vendido hacía semanas y hubo reventa con tiques a 500 dólares". "Cada vez que yo tocaba en Nueva York había un señor mayor que estaba sentado allí. En 2000 me cita Blue Note para hacer un disco. Y en las oficinas estaba ese señor. Me dice: 'quiero que grabes un disco de piano clásico'. Era Max Wilcox, el representante que le grabó a Arthur Rubinstein los últimos 17 años de su carrera. Mandó buscar un Steinway que había en Washington y a un ruso que era el mecánico del piano. Yo lo probé y estaba maravilloso, pero el ruso dijo que no estaba bueno. Esperé cinco horas a que terminara de cuadrar el piano. Y cuando le puse la mano era increíble. Nunca oí sonar un piano así, nunca", confiesa.

En 'Old Man Bebo' dice: "Nadie como yo sabe del talento de Bebo". "El Bebo que yo conozco, que no es el que ustedes conocieron, que es maravilloso, es el Bebo que se sentaba en la cocina y terminaba arreglo tras arreglo a una velocidad y con una calidad fuera de serie; el Bebo pianista de la lectura increíble de una partitura a primera vista; el Bebo genial director de orquesta, de la mano segura. Ése es mi héroe. Yo me aprendí todos los solos de piano de todos sus temas de tanto escucharlo. Y todavía me los sé. La cadencia que tiene tocando es irrepetible". Bebo opina -"y no como padre"- que Chucho es hoy el pianista más completo de todos porque puede tocar cualquier cosa. "La técnica que tiene, eso es para regalarlo". "Aprendí lo que me enseñó el señor [Chucho mira a Bebo sentado al otro lado de la mesa]. Si salí bueno, malo o regular, échenle la culpa a él" [se ríe].

En Suecia, hace veinte años, un médico le comunicó a Bebo que por un problema de vértebras no volvería a tocar. "Sólo muerto", le dijo (se ríe al recordarlo). A veces le duele la espalda, y hace siete veranos sufrió una trombosis, pero asegura que va a tocar hasta el día que se muera. "Me quité una vez y a los tres días estaba loco. Yo no puedo estar encerrado en casa, mirando, ésa no es mi vida. Empecé muy temprano, así que cuando me vaya, que sea tocando el piano. Y de golpe, pum, y fuera".

Bebo y Chucho Valdés actúan el día 21 en Tarragona (Auditori Camp de Mart); 22 y 23, en Barcelona (Teatre Grec); 26 en Madrid (Conde Duque); 28 en La Granja de San Ildefonso (patio de la Herradura) (Segovia); 3 de agosto, en Zaragoza (plaza de toros), y 6 de agosto, en Sos del Rey Católico. El documental 'Old Man Bebo' se estrenará en los festivales en otoño. [2008]


© Diario EL PAÍS S.L.

En homenaje a un GRAN pianista

[Para Marisela, y tod@s l@s amantes de la BUENA música cubana. En ocasión del homenaje por el reciente 90 cumpleaños de este GRAN músico, vuelvo a subir el post donde les recomendaba una de sus obras.]


14 mayo 2005

Ramón Emilio Dionisio Valdés Amaro


Cómo ya les apunté en otra ocasión: "No solo de libros vive el bibliotecario" Así que hoy toca hablar de música, de la buena música cubana ¡¡la mejor del mundo!! ¿A caso alguien se atreve a dudarlo?
Y quien mejor para abrir este apartado de la "Primavera musical del Solar cubano", sino es con uno de los mejores pianistas de Cuba, ¡del mundo!Estamos hablando de Don Ramón Emilio Dionisio Valdés Amaro; popular e internacionalmente conocido cómo BEBO VALDÉS.

Sin más preambulos, pasemos a recomendar a toda la gente de indiscutible buen gusto musical -es decir, toda la vecindad de este cubano solar- el tema en cuestión.
El humilde custodio de la "Biblio-filmo-discoteca cubiche" que estas lineas suscribe, tiene hoy el placer y el honor de compartir con tod@s ustedes, la Obra Maestra que se relata a continuación.

>> Es un doble CD + DVD, titulado:BEBO DE CUBA

"Tienes en tus manos el testamento vital de una figura esencial de la música cubana: Bebo Valdés, arreglista, compositor, director de orquesta y pianista sin par. En >EL SOLAR DE BEBO<>SUITE CUBANA<>Big Band de inconfundible sabor y sabiduría. Con su interpretación, rinden homenaje al Maestro los mejores músicos de Nueva York, es decir, del mundo.
Cuadernos de Nueva York (el DVD) es la memoria documental de esta celebración"¡A que están esperando para saborear estos insuperables momentos musicales! Y no me digan que no tienen el disco, pues no debe, no puede faltar en ninguna discoteca de un hogar cubano que se precie. ¡Aché!

posted by BARBARITO @

10 octubre 2008

BEBO DE CUBA

Bebo de Cuba ¡¡Ya lo tengo en mi Biblioteca!!
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Querid@s lectores/as y amantes de la Cultura -y en este caso- de la Música cubana:

Hoy es un día de celebración -9 de octubre de 2008- festejamos el 90 cumpleaños de un Maestro, uno de los GRANDES que ya forma parte de la Historia de la Música (que se escribe con mayúsculas); ya saben: el mejor pianista de Cuba (...para mi ¡el mejor del mundo!)... es, nuestro BEBO VALDÉS

...Y al día siguiente tengo el honor y el placer de incorporar a mi Biblioteca cubana el libro del que a continuación les doy referencia. ¡¡¡No se lo pierdan, pasen, lean y disfruten de la música!!!

BEBO DE CUBA Bebo Valdés y su mundo
Mats Lundhal
(Presentación de Fernando Trueba)

>> Incluye CD inédito <<
Editorial RBA Libros
Barcelona, España.
Primera edición: octubre de 2008
477 páginas
(Incluye fotografías y amplias Discografía y Bibliografía)


Tras casi cuarenta años de anonimato en Estocolmo trabajando como pianista en restaurantes y hoteles, Bebo Valdés recibió en 1994 una llamada de Paquito D'Rivera invitándole a grabar un disco. Bebo estaba preparado para aceptar el reto: durante cuatro décadas no había dejado de practicar su técnica al piano y de mantener en forma su virtuosa mano izquierda.
A los setentaiseis años, este genial pianista, una de las figuras centrales de la época dorada de la música cubana, resurgiría con fuerza del olvido reiniciando una carrera que le llevaría a la cumbre.
Bebo Valdés nació el 9 de octubre de 1918 en Quivicán, una pequeña población al sur de la capital de Cuba. Estudióen el Conservatorio Municipal de La Habana y dió sus primeros pasos como arreglista en la radio. La influencia del jazz, una corta pero trascendental estancia en Haití, la oferta de tocar en el mítico Tropicana con las estrellas de la época, el exilio obligado en 1960 tras la revolución cubana, el viaje a Suecia que marcaría su abandono del panorama musical, la grabación de "Bebo Rides Again", el encuentro con Fernando Trueba y su éxito con "Calle 54", los primeros Grammy, la colaboración con El Cigala en "Lágrimas negras", su apoteósico éxito en España junto a su hijo Chucho y El Cigala, la imparable maquinaria de conciertos y giras, el regreso triunfal a Estocolomo, más giras, más discos de platinol, más Grammys... han hecho de este hombre una leyenda.

"Bebo de Cuba. Bebo Valdés y su mundo, retrato de un hombre, no sólo repasa su obra y grabaciones apoyándose en quienes le han rodeado, sino que transmite con lujo de detalles la historia de la música popular cubana desde el siglo XIX hasta la actualidad.

07 octubre 2008

"INFANTERÍAS"

Nuevos textos del maestro...



Tras la apasionada lectura de "La ninfa inconstante" y mientras esperamos (im)pacientemente la publicación de nuevos libros de Guillermo Cabrera Infante, aquí les dejo la referencia de una interesantísima recopilación de diversos textos del autor.¡¡Disfrutenlo!!

INFANTERÍAS

Datos técnicos
Año: 1999
Editorial: Fondo De Cultura Economica
Autor: Guillermo Cabrera Infante
Páginas: 1114
Peso: 399 g
ISBN10: 9681658469
ISBN13: 9789681658465

Detalle

Esta reunión de textos, seleccionados y comentados por Nivia Montenegro y Enrico Mario Santí, es una antología minuciosa y reveladora del autor de 'Tres tristes tigres'. Literatura por placer, generosidad de un mundo alterno trocado en vida misma, sus escritos nos enseñan que así en la isla como en el texto, la memoria poética constituye la forma más sacra de la justicia.
Infantería se divide en cuatro secciones, cada una representa un momento de la vida y la creación del autor. 'La isla' incluye desde los escritos tempranos hasta la mitad de la década del sesenta. 'El texto' se inicia con 'Tres tristes tigres', seguido por extractos de 'Exorcismos de estilo' y 'Arcadia todas las noches'. En 'La memoria' aparecen pasajes de 'Vista al amanecer en el trópico','La Habana para un infante difunto' y 'Mea Cuba'. La última reúne una serie de textos de Cabrera Infante, inéditos o desconocidos, tal como 'El aullido', su primer guión de cine.

¡¡Esperando (im)pacientemente estos buenos libros!!

Recordando publicación de próximos libros del Maestro...


LA VIUDA DEL ESCRITOR YA TIENE TRES NOVELAS LISTAS PARA ENTRAR A LA IMPRENTA.

PREPARAN OBRA POSTUMA DE CABRERA INFANTE

Londres Efe.- La viuda de Guillermo Cabrera Infante, Miriam Gómez, prepara una edición póstuma de obras de su marido, quien falleció el 21 de febrero de 2005, a los 75 años, de una infección contraída en un hospital londinense.Gómez trabajará con Enrico Mario Santí, cubano del exilio como Cabrera Infante, profesor de varias universidades estadounidenses y autor de estudios sobre Pablo Neruda, Octavio Paz, Lezama Lima, José Martí así como sobre el autor de "Tres tristes tigres".La viuda del escritor, que no está totalmente recuperada de la pérdida de su marido, explicó a EFE que Santí llegó el jueves a Londres desde Estados Unidos y que revisarán juntos próximamente los papeles que dejó Cabrera Infante.Santí preparó ya los cuentos del escritor que se publicaron en México bajo el título de "Infantería". "El trabajó mucho con Guillermo", explicó Gómez."Vamos a empezar ahora. He estado muy afectada por lo de mi marido. Le mataron en el hospital", señala la viuda, que ha denunciado la mala calidad de la atención hospitalaria recibida y sobre todo la falta de higiene, a la que achaca su muerte."Yo organizaba siempre con Guillermo sus trabajos. El escribía según le daba la gana, pero lo hacía todos los días, con música cubana a todo meter como fondo", rememoró."Él decía que la música era la gran creación cubana. Guillermo fue amigo de los grandes músicos de Cuba y de todos los músicos viejos en el exilio", agregó.Gómez guardó los abundantes papeles de su marido en la caja fuerte de un banco para evitar accidentes como las goteras que ha tenido en su casa londinense de Gloucester Road y que han tardado meses en solucionarse, según explicó.La viuda afirmó que las tres novelas que dejó escritas se publicarán en España según un orden cronológico, por lo que la primera en salir será "La ninfa inconstante", seguida de "Cuerpos divinos" y finalmente "El mapa inconstante".Todas se desarrollan en La Habana, las dos primeras antes y la tercera, después de la Revolución, señaló.Otra obra que se editará próximamente es "La ciudad perdida", que fue primero un guión de cine, con el que debutó como director el actor cubano Andy García, pero a la que se ha dado forma de novela.

03 octubre 2008

Cabrera Infante vuelve a La Habana de su juventud...

"UNA ENFERMEDAD INCURABLE LLAMADA CUBA"


La obra póstuma de Cabrera Infante vuelve a La Habana de su juventud
Javier Rodríguez Marcos - Madrid - 03/10/2008

Guillermo Cabrera Infante siempre llamó a su mujer Miriam Gómez. Así, con el apellido. "Guillermo quería que yo fuera una persona. Había sido actriz en Cuba y creo que se sentía culpable de que, a su lado, hubiera pasado a un segundo plano", explica ella, recién llegada de Londres para hablar de La ninfa inconstante (Galaxia / Gutenberg / Círculo de Lectores), el primero de los libros que su marido dejó inéditos al morir.
Fue en febrero de 2005 y el escritor cubano tenía 75 años. "A veces pienso que me dejó todas esas páginas para que me sirvieran de consuelo", dice ella pensando en voz alta. Tiene los ojos húmedos, pero es pasajero: "Me reí tanto leyendo este libro, que me sirvió de cura". Todas esas páginas son, en el fondo, miles de hojas de libreta en las que el premio Cervantes de 1997 escribía con una letra espinosa que a su mujer le está llevando años descifrar.
El primer fruto de ese trabajo es, justamente, La ninfa inconstante, una novela cuya acción se sitúa cronológicamente entre La Habana para un infante difunto (1979) y Tres tristes tigres (1964). El libro estaba terminado, pero su autor, que incluso dejó escrito un prólogo, no pudo pasarlo a máquina.
Lo primero que hizo Miriam Gómez cuando se repuso del golpe fue, cuenta, comprar una fotocopiadora profesional, hacer tres copias de todas las libretas, llevar los originales a un banco y encerrarse a poner orden en esta historia de amor arrebatado entre un maduro periodista de la revista Carteles (como el propio Cabrera) y una muchacha de 16 años que no lleva el sexo entre las piernas, sino por todo el cuerpo, y que termina en los brazos de alguien que no se sabe si es "hembra, hombre o sombra".
La comparación venía servida: una Lolita caribeña. Miriam Gómez se revuelve. "De Lolita, nada. No hay pedofilia", sentencia. "En Cuba, una muchacha de 16 años es una mujer completa". Y eso que al autor de Puro humo le gustaba Nabokov. Él compró el primer ejemplar de Lolita que llegó, en 1955, a la librería belga de La Habana, una semana después de publicarse en París. La ninfa inconstante toma su título de La ninfa constante, una película de 1943 protagonizada por Charles Boyer y Joan Fontaine. Ahí termina el paralelismo con una cinta a la que Cabrera Infante consideraba "ñoña, de niñas". En el fondo -humor, sexo y muertes aparte-, el suyo es un libro sobre la nostalgia.
Miriam Gómez insiste en ello a la vez que subraya que su marido era un escritor de ideas, "no un cuentacuentos". Tampoco era un nostálgico, insiste. La nostalgia salía de la máquina de escribir. Nostalgia de un pasado que "sólo se hace visible a través de un presente ficticio", como dice el narrador, para el que La Habana es "una isla encantada de la que era a la vez explorador y guía". Una isla, en fin, en la que un plato de frijoles puede convertirse en un bolero por otros medios. Es la Cuba anterior a 1959, el año de la victoria de Fidel Castro.

De ese tiempo habla también Cuerpos divinos, otro de los inéditos en cuya organización trabaja Miriam Gómez: "Es su libro más autobiográfico". Aunque queda otro aún más abiertamente pegado a la vida de Cabrera Infante, Mapa dibujado por un espía, que una vez se llamó Ítaca vuelta a visitar y que narra su último viaje a Cuba. Fue en 1965. Su madre había muerto y el escritor, que ejercía como diplomático en Bélgica, volvió decepcionado con la revolución. Y hasta nunca.
Cabrera terminó ese Mapa hace 20 años, pero nunca volvió sobre el original. Demasiado doloroso. Lo fue aplazando y, como dice su mujer, "cuando vienes a ver, ya es demasiado tarde".

Y hay más inéditos. Miriam Gómez se refiere a ellos como las "paginitas": varios miles de notas, comentarios y reflexiones que su marido iba almacenando en libretas y blocs. Le gustaría hacer una edición facsímil después de separar el trigo de la paja. No obstante, tardarán en salir.
Como el resto de la obra, el material pasará ahora por las manos de un nuevo agente, Andrew Wylie, encargado de colocar al narrador cubano en el mercado anglosajón. Lo que está al caer, también en Galaxia / Círculo, es el primer tomo de sus obras completas, que reúne sus escritos cinematográficos.

El propio Cabrera recordaba que, cuando le dieron el Cervantes, alguien trató de minimizarlo calificándolo de escritor sobre películas "de cine". Como si hubiera otras. Y tal y como lo recordaba, se reía.

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Leyendo a Cabrera Infante (VII)

PRÓLOGO DE LA NOVELA "LA NINFA INCONSTANTE"
DE GUILLERMO CABRERA INFANTE


Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor todavía,cambiarlo. No me interesa eliminar y mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una máquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa máquina es la memoria. Gracias a ella puedo volver a vivir ese tiempo infeliz, feliz a veces. Pero, para suerte o desgracia, sólo puedo vivirlo en una sola dimensión, la del recuerdo. El intangible conocimiento (todo lo que yo sé de ella) puede cambiar algo tan concreto como el pasado en que ella vivió. Una canción contemporánea parece decirlo mejor que yo: «Cuando el inmóvil objeto que soy / encuentra esa fuerza irresistible que es ella». Los fotones pueden negar el pasado, pero siempre se proyectan sobre una pantalla –en este caso este libro. La única virtud que tiene mi historia es que de veras ocurrió.

Esta narración está siempre en el presente a pesar del tiempo de los verbos, que no son más que auxilios para crear o hacer crear el pasado. Una página, una página llena de palabras y de signos hay que recorrerla y ese recorrido se hace siempre ahora, en el momento que escribo la palabra ahora que se va a leer enseguida. Pero la escritura trata de forzar la lectura a crear un pasado, a creer en ese pasado –mientras ese pasado narrado hacia el futuro. No quiero que el lector crea en ese futuro, fruto de lo que he escrito, sino que lo crea al pasado que lee. Son estas convenciones –escritura, lectura– las que nos permiten, a ti y a mí, testigo, a volver a ver mis culpas, a revisar, si puedo, la persona que fui por un momento. Ese momento está escrito en este libro: queda inscrito.

Habrá momentos en que el ojo que lee no creerá lo que ve. Eso se llama ficción. Pero es necesario siempre que el lector confunda el presente de la lectura con el pasado de lo narrado y que ambos tiempos avancen en busca de un futuro que es la culminación de la acción en la narración. (Me gustan las rimas impensadas). Pero hay que recordar que toda narración es en realidad un flash-back. El ejemplo más nítido de flash-back es la narración que hace Ulises de sus aventuras y desventuras en la corte de Antinoo. Éste es un momento más que épico, dramático, casi melodramático ya que la narración de Ulises viene precedida por las notas musicales de la lira y el canto del cantor de la corte. Los narradores de cuentos de hadas siempre comienzan su historia con el imprescindible «Érase una vez». Como toda ficción es siempre érase una vez, esta narración mía no puede ser menos. Aunque es todo menos un cuento de hadas. Es, si acaso, un cuento de hados. De nada.

Tuve que hacer un hueco en medio de la realidad. Yo era, fui ese hueco. Aunque parezca una declaración asombrosa, que no quiero que sea, La Habana no existía entonces. Recuerdo (es un recuerdo infantil en que ardo) una postalita de la serie «Piratas de ayer». Cada postal venía con una galletica, que se compraba por la postal, nueva o no, repetida a veces. La galleta era un pretexto que sin embargo se comía. Una postalita se llamaba «Caminando el tablón» y presentaba a un hombre, en medio de un tablón que sobresalía de la nave. Era un bucanero, Boca negra. De este lado del tablón estaban los conocidos de la costa, sable en mano. Del otro lado quedaba el mar desconocido y unos visibles tiburones que nadaban cerca del navío. El condenado sobre el tablón estaba, como dice el proverbio inglés, «entre el diablo y el profundo mar».

Pero no había realidad fuera de mí, de nuestra, realidad. Como en las películas, el tiempo en la pantalla suspendida, el tiempo afuera. Pero —eso lo veo ahora— la vida no es una película, por muy real que sea la vida. ¿Qué decir de los efectos especiales? La narración intenta llenar ese vacío, pero ese vacío es el centro de la narración porque era, ¿quién lo diría?, la propia Estelita. Una vez más, sólo la estela dejada por la fuga.

Contar (es decir, contando) implica correr riesgos. Uno de ellos es el riesgo que se corre en la vida, donde uno no cuenta. La vida está siempre en primera persona, aunque uno no sabe cómo va a ser, «en un final», el final. La tercera persona, que duda cabe, es más segura. Pero es también la transmisión a distancia que resulta siempre falsa. La falsa distancia es de la novela, la proximidad de la primera persona viene de la vida. La tercera persona no va a ninguna parte. Todo es ficción pero la primera persona, tan singular, no lo parece.

La vida es un prêt-à-porter si prêt es una abreviatura de pretérito. El Lector puede, si quiere, creer que nada ocurrió o que esta historia del periodista pobre y su hallazgo nunca tuvo lugar –excepto, claro, en mi memoria.

Leyendo a Cabrera Infante (VI)

Fecha memorable... para los que hayan podido asistir al evento:

Presentación de 'La ninfa inconstante', novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante

Madrid 03/10/2008


Presentación del libro "La ninfa inconstante" (Círculo de Lectores/ Galaxia Gutenberg), novela póstuma del cubano Guillermo Cabrera Infante, el viernes 3 de octubre, a las 12:00 horas, en el Centro Cultural de Círculo de Lectores (O'Donnell 10). El lanzamiento estará a cargo de Vicente Molina Foix y David Trueba, con la presencia de la viuda del escritor, Miriam Cabrera-Infante.

02 octubre 2008

Leyendo a Cabrera Infante (V)

Recordando y esperando...
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Mientras leemos el reciente libro: "LA NINFA INCONSTANTE", esperemos (im)pacientemente la publicación de otras obras inéditas de Cabrera Infante... Recordemos y quedemos a la espera. Otra obra que se editará próximamente es "LA CIUDAD PERDIDA", que fue primero un guión de cine, con el que debutó como director el actor cubano Andy García, pero a la que se ha dado forma de novela. >Efe

Y un par de titulos que aún están por confirmar...

Leyendo a Cabrera Infante (IV)




Querid@s lectores/as y apasionad@s de la Cultura cubana:

Para celebrar el maravilloso acontecimiento de la publicación de la obra inédita del insigne Maestro de la literatura cubana y universal, tomo de las solapas del recien publicado libro ("La ninfa inconstante") la síntesis bio-bibliográfica que seguidamente les ofrezco:

Guillermo Cabrera Infante. Nació en Gibara, provincia de Oriente, Cuba, el 22 de abril de 1929 y falleció en Londres el 21 de febrero de 2005. Su vocación literaria fue muy temprana. Estudió periodismo y en 1954, con el seudónimo de G. Caín, empezó a ejercer como crítico cinematográfico en la revista "Carteles", de la que llegaría a ser jefe de redacción. Fue director del magazine literario "Lunes de Revolución" hasta su cierre en 1961. En 1962 viajó a Bélgica como agregado cultural. Regresó a Cuba en 1965, a los funerales de su madre, renunció a la diplomacia y se exilió en Europa. Desde 1966 vivió en Londres en compañía de Miriam Gómez, con quien se había casado en 1961 y que se convertiría en su compañera inseparable. Su obra literaria se inició con el volumen de relatos "Así en la Paz como en la guerra" (1960), al que siguieron, entre otros títulos, la novela "Tres tristes tigres", que obtuvo en 1964 el premio Biblioteca Breve; "Vista del amanecer en el trópico" (1974), "La Habana para un infante difunto" (1979), o sus libros de cuentos recogidos en el volumen "Todo está hecho con espejos" (1999). Su obra ensayística se extiende por todo tipo de registros: los escritos sobre cine "Un oficio del siglo XX" (1963), "Arcadia todas las noches" (1978) o "Cine o sardina" (1997); colecciones de artículos y ensayos, como "O" (1975), "Exorcismos de esti(l)o (1976), "Vidas para leerlas" (1992/9 y "El libro de las ciudades" (1999); y las reflexiones de índole política "Mea Cuba" (1992).
Mención aparte merece su memorable homenaje al tabaco "Holy smoke", escrito originalmente en inglés (1985) y que años más tarde vería la luz en español con el título de "Puro humo" (2000). También escribió varios guiones, entre ellos el de la película de culto "Vanishing Point" (1971). Considerado como una de las voces más brillantes y personales de la literatura en lengua española, recibió el Premio Cervantes en 1997. _____________________________________________________________

Lo dicho: LA CULTURA CUBANA ESTÁ DE ENHORABUENA. GUILLERMO CABRERA INFANTE SEGUIRÁ PUBLICANDO SU OBRA INÉDITA...

Tomen de nuevo la obra del Maestro... ¡¡pasen y lean!! _________________

Leyendo a Cabrera Infante (III)

Artículo citando la publicación de "La ninfa inconstante" *************************************************


CABRERA INFANTE RESUCITA COMO UN BOLERO


Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) dejó acabada pero inédita “La ninfa inconstante”, que ahora ha recuperado su viuda. Un relato ambientado en 1957 sobre el amor a una muchacha, con la voluntad autobiográfica y la riqueza verbal características del escritor cubano.

Los sesenta fueron, en tantos sentidos, fabulosos, y en tiempos de fábula nada mejor que las del boom. Una de las grandes revelaciones fue la que debería formar parte de una trilogía, "Tres tristes tigres", de Guillermo Cabrera Infante (Gibara, Cuba, 1929 - Londres, 2005), premio Biblioteca Breve 1964, un habanero desbordamiento verbal, musical, vital y sentimental. En 1969 publicó "La Habana para un infante difunto", la que en realidad debería abrir la serie.
Podría decirse que su novela hasta ahora inédita "La ninfa inconstante" cierra la trilogía. Cabrera Infante ha dejado numerosos manuscritos, aunque no sabemos en qué estado.
Sus amigos creíamos incluso que esa ninfa inconstante no existía más que en su imaginación. La prueba de que, de nuevo, nos equivocábamos la tenemos ahora en nuestras manos. Cabrera Infante logró terminar la novela, aunque no llegó a corregirla ni a pasarla a máquina. De la edición se ha encargado su viuda, Miriam Gómez.
Consuela saber que la fiel compañera durante los largos años del exilio no haya tenido que modificar nada. Con correcciones o no, nos encontramos con una novela impecablemente organizada, con la habitual riqueza verbal de Cabrera Infante y con la garantía de que un escritor exigente como él ha dado el visto bueno para su publicación: "La novela está completa pero desorganizada. Trata de hacerlo tú, no ahora que estás muy ocupada cuidándome, sino después, cuando acabe todo". Para añadir: "Ha de tener la intensidad de un bolero", dijo el cubano, luego murió.
Canción para La Habana No es ninguna frivolidad. El bolero es una parte esencial de la vida cubana. Ha dado título a uno de sus libros de cuentos, "Ella cantaba boleros", y aparece como música (y letra) de fondo en todas sus novelas, homenaje a la cultura popular por parte de un autor de una sólida cultura, como lo confirman el mencionado "Puro humo" y "Cine o sardina".

En "La ninfa inconstante", boleros, citas de sus autores preferidos, incorporación de frases literarias, forman parte del tejido narrativo como lo forman las continuas referencias autobiográficas o a otras obras suyas, los juegos de palabras o la imitación del lenguaje habanero: lecturas para un iniciado que saboreará todos los guiños.
Pese a estar escrita ya en el exilio, las referencias al tantas veces denostado Batista son mínimas, lo que resulta lógico en un narrador a quien, nos dice, le interesa la literatura más que la vida: "No quiero hablar de política sino de poética, de la experiencia literaria, siendo un desdén adquirido por la experiencia. Pasiones que son obsesiones". El narrador es, por supuesto, Cabrera Infante, aquí G. o Gecito, el mismo que firmaría G. Caín como crítico de cine en la revista Carteles.
Una voluntad autobiográfica que recorre todos sus libros, con referencias a su familia, a su personalidad (Todo me pasa de noche, ha nacido para el chiste y la chacota, no se sabe nunca si habla en serio o en broma), a su estética (su pasión por las citas, la confusión entre verdad y ficción) o a sus obras. Le alimentan pasiones que son obsesiones. El cine ( "¿Qué sería de mí sin el cine?").
La música, especialmente el bolero, que nos acompaña a lo largo de la novela, canciones que dictan los recuerdos, oye como el bolero se vuelve una balada. La música es la madre de las musas, si yo pudiera escribir boleros, no me importaría escribir música. Los juegos de palabras y las citas, una dinámica verbal provocadora y consecuencia del dinamismo total de la narración.

La Habana, que aquí recorremos como Leopold Bloom recorre Dublín en el Ulises de Joyce. Y, primus inter pares, las mujeres y la compleja relación con ellas, en un eterno juego entre engaño y desengaño. Las mujeres que son aquí una sola mujer, Estela, elusiva ninfa que juega a mujer, amor de un verano recuperado a través del recuerdo y eternizado a través de la escritura: Recordarla es grabarla en el recuerdo. Yo la recuerdo toda, un abismo nos une: ella murió y yo vivo para escribir este libro. En torno a una serie de encuentros y desencuentros, de recorridos por la ciudad, giran otros encuentros no menos extraños que amplían considerablemente el marco de la novela: las reflexiones en torno a las mariposas, a John Ruskin y la ausencia de vello en las estatuas, la doctora lesbiana amiga de Estela, Olga Andreu mordiéndose las uñas de los pies o Junior tumbando a Hemingway en un improvisado combate de boxeo.
Imposible comparar "Tres tristes tigres" o "La Habana para un infante difunto" con esta novela. Son tres libros escritos y leídos en tiempos muy distintos. Pero, recorriendo sus páginas, nos resulta imposible no hermanarlos y considerarlos un mismo libro y no regresar a aquella Habana que es inconfundiblemente la de Cabrera Infante.

http://www.lanacion.cl/prontus_notic...925192427.html

Leyendo a Cabrera Infante (II)

Finales de septiembre de 2008

>> ¡¡Por fin!! <<
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¡¡Aquí lo tienen!! ¡¡Calentito, recien publicado!! LA NINFA INCONSTANTE Guillermo Cabrera Infante Editado por: Circulo de lectores Galaxia Gutenberg Barcelona, España. Septiembre de 2008 283 páginas Estela no llega a los dieciséis años ni al metro sesenta ni tampoco alcanza a entender la palabrería de este crítico de cine que se ha enamorado de ella. Él tiene ya una ead y una esposa que ha dejado de esperarlo despierta... Pero ésta no es otra de sus historias de amor en la que un maduro intelectual queda atrapado por la belleza de una ingenua adolescente, porque Estelita tiene un plan que es todo menos inocente. De fondo, música de bolero y una Habana ruidosa y sensual. Puro Guillermo Cabrera Infante. El escritor cubano nos había dejado hasta ahora dos obras maestras: "Tres tristes tigres" y "La Habana para un infante difunto". Pero era un secreto a voces que Cabrera Infante escribió durante sus últimos años una nueva novela que ampliaría su fresco de La Habana anterior a 1959, con numerosas pinceladas autobiográficas: "Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor aún, cambiarlo. No me interesa eliminar ni mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una máquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa máquina es la memoria." "La ninfa inconstante" muestra a las claras todas las dacetas del estilo de Cabrera Infante: los juegos de palabras que tanto fascinaban a este infatigable explorador del lenguaje, sus referencias cinematográficas y literarias, el gusto por las expresiones del habla popular y ese personalísimo y exquisito sentido del humor que puebla cada una de sus páginas.
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Y ahora... ¡¡A leer!!

Leyendo a Cabrera Infante (I)

Re-confirmando: ¡¡LA NOTICIA LITERARIA DEL AÑO!! ____________________________________________________________
Otoño de 2008

Guillermo Cabrera Infante no ha muerto:

Vivirá por siempre en el recuerdo de sus amigos, sus lectores, sus admiradores. Acaba de aparecer en las librerías su obra inédita, su más reciente libro: "LA NINFA INCONSTANTE". Con su permiso voy a sumergirme en sus páginas y seguidamente les ofreceré la reseña bibliográfica.

10 septiembre 2008

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (VII)

...esperando la publicación de la Obra postuma de Cabrera Infante.



La viuda de Cabrera Infante confía en que poco a poco vea la luz la obra inédita del escritor, incluidas 3 novelas.
Asegura que su esposo dejó tras su muerte una "enormidad" de material, superior a lo que llegó a publicar(EUROPA PRESS)Myriam Gómez, viuda del periodista y escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, afirmó hoy que su esposo, dejó guardada una "enormidad" de material, "más del que llegó a publicar".
Ahora ella se encarga de ordenar y clasificar todo ese material, incluidas tres novelas, y que, según auguró, irá viendo la luz "poco a poco".

La viuda de Cabrera Infante, quien subrayó que para él "escribir era una necesidad", "casi un vicio", "no una obligación", hizo estas afirmaciones con motivo del homenaje al escritor que se celebrará esta tarde en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
Según dijo Myriam Gómez, su esposo "nunca pensaba en publicar", escribía porque era "un placer enorme" y cuando "le daba la gana". Aún así, señaló que no sufría si no lo hacía: "podía pasarse tres o cuatro días" sin redactar nada, porque, aunque "no tenía ningún orden, era una necesidad a cualquier hora del día".

Por lo que respecta a la obra que dejó sin publicar, indicó que "está ahí y poco a poco irá saliendo". Los originales están guardados y, por el momento, es la encargada de ordenar y clasificar todo el material que ha ido encontrando "dentro de libretas, enciclopedias, diccionarios, biografías o incluso libros de cine" del escritor de 'Tres tristes tigres'.
Entre el material novelístico para publicar, la mujer de Cabrera Infante rescató tres obras. Por un lado, 'La ninfa inconstante', de 1.000 páginas y que el periodista cubano "quería dejar en 400". Según explicó Gómez, respetará el principio de la novela, situado en el Malecón de La Habana, y tratará de mantener el espíritu del desenlace, tal como se lo transmitió su pareja. Además, publicará la novela 'Cuerpos divinos', obra con la que se llevó "una gran sorpresa" porque "son tres libros contenidos en uno", e 'Ítaca, vuelta a visitar', obra a la que Cabrera Infante cambió su título por el de 'Mapa hecho por un espía', pero "sólo" lo descubrió cuando, tras su fallecimiento, comenzó a ordenar todo el material inédito del autor cubano.

Tras subrayar que un escritor "debe publicar su obra cuando considere necesario", Gómez explicó que lleva meses colocando y archivando todo el material, que son "páginas y páginas muy desordenadas". Entre su extensa obra, destacó también una gran colección de libros de tabaco porque Cabrera Infante sentía "un gran amor" por los libros.
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...esperaremos (im)pacientemente la publicación de la Obra inédita del maestro Cabrera Infante.En cuanto se publique tendrán noticias en la "Biblioteca cubana de Barbarito".

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RECORDANDO A CABRERA INFANTE (VI)

Permitanme resaltar estas últimas palabras de Cabrera Infante:Miriam Gómez (1940) dice que "Guillermo dejó la historia acabada, pero no corregida ni pasada a máquina. Yo no he quitado ni una coma. Sólo descarté una página, un proyecto para Carteles que no se entendía, y añadí una sola palabra: Batista, porque hay un momento en que un personaje se va a Miami, y eso se prestaba a confundir las épocas, porque la gente no sabe que los cubanos han ido a Florida siempre; ya en época de José Martí iban a Tampa, no sólo ahora. Antes de morir me dijo: ´La novela está completa, pero desorganizada. Trata de hacerlo tú, no ahora, que estás muy ocupada cuidándome, sino después, cuando acabe todo. Si no te gusta o no te ves capaz, rómpela, porque no quiero que acabe siendo publicada por gente que no me conoce y sea un horror. No olvides esto: ha de tener la intensidad de un bolero´. O de un sueño escrito". __________________________________________________________________

...y en cuanto el libro se publique formará parte de las "joyas bibliófilas" de la "Biblioteca cubana de Barbarito".Seguiremos informando...

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (V)

>> ¡¡GRAN NOTICIA!! <<



LA RESURRECCIÓN LITERARIA DE CABRERA INFANTE


´La ninfa inconstante´ aparecerá en España el 25 de septiembre Josep Massot Barcelona 23/08/2008

Siendo su novela más cubana es también la más inglesa", dice Miriam Gómez de La ninfa inconstante, el libro inédito que Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores pondrá a la venta el 25 de septiembre, el primer texto de Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) que su viuda da a conocer tras la muerte del autor, hace tres años.

La editorial publicará sus obras completas.

Miriam Gómez (1940) dice que "Guillermo dejó la historia acabada, pero no corregida ni pasada a máquina. Yo no he quitado ni una coma. Sólo descarté una página, un proyecto para Carteles que no se entendía, y añadí una sola palabra: Batista, porque hay un momento en que un personaje se va a Miami, y eso se prestaba a confundir las épocas, porque la gente no sabe que los cubanos han ido a Florida siempre; ya en época de José Martí iban a Tampa, no sólo ahora.

Antes de morir me dijo: ´La novela está completa, pero desorganizada. Trata de hacerlo tú, no ahora, que estás muy ocupada cuidándome, sino después, cuando acabe todo. Si no te gusta o no te ves capaz, rómpela, porque no quiero que acabe siendo publicada por gente que no me conoce y sea un horror. No olvides esto: ha de tener la intensidad de un bolero´. O de un sueño escrito".

La novela llena un vacío cronológico en el friso narrativo sobre Cuba de Cabrera Infante. "Es un puente entre La Habana para un infante difunto y Tres tristes tigres.
La novela evoca algo que le pasó a Guillermo entre 1952 y 1956, cuando levantaron toda La Habana y quitaron los tranvías, pero la sitúa en 1957 para que tenga continuidad con sus otras novelas. Así, la secuencia final será La Habana...,La ninfa...,Tres tristes tigres y otras dos inéditas, Cuerpos divinos,que es la primera vez que sucede después de la revolución, y Mapa hecho por un espía,escrito tras regresar a Cuba en 1965 por la muerte de su madre, cuando era agregado cultural en Bruselas.
El origen del título es un mapa de Cuba que tenía colgado Carpentier detrás de su buró, dibujado por un espía inglés".
Fue la última vez que Cabrera Infante pisó suelo cubano. En 1966 marchó al exilio, y fijó su residencia en otra isla, en Londres, tras descartar el Madrid o la Barcelona franquistas.

"Guillermo ha dejado más de lo que publicó en vida", dice Miriam Gómez, que está organizando los miles de papeles póstumos, muchos de ellos escritos con "su peculiar caligrafía japonesa en los blocs que yo le compraba para que anotara lo que le pasara por la cabeza, pequeñas notas muy divertidas, cómicas, muy profundas.
Él vivía para el cine y para escribir y tal vez saque un libro que se llame Hojas sueltas u Hojas libres".
Todo el archivo - también hay guiones de cine inéditos, comentarios a libros...- irá en un principio a Princeton. La ninfa inconstante (guiño a la película de Goulding The constant nymph)es un libro sobre la memoria, el recuerdo ficcionado del amor por Estela (estrella, rastro o lápida), una muchacha de 16 años, cuando en Cuba una relación sexual con una menor estaba penada con "1 año, 21 semanas y seis días", como dice un célebre bolero.
Es un libro muy cubano - vuelve a aparecer La Rampa y el argot habanero-, pero Miriam Gómez señala que es también muy inglés. "Guillermo al final ya no podía leer y yo le leía a Swift, Donne, Keats, Collins, poeta que acabó loco, Rossetti, Cowper..." De Swift está el nombre de su amada Stella, que también se llamaba en realidad Esther, como la protagonista de La ninfa...,o su poema satírico sobre el amor idealizado: "Oh! Celia, Celia, Celia shits!"; de Donne, el poema que empieza: ´Ve y coge una estrella fugaz;/ fecunda a la raíz de mandrágora;/ dime dónde está el pasado,/ o quién hendió la pezuña del diablo;/ enséñame a oír cómo canta la sirena´; está T. S. Eliot ( "tease Eliot", le llama Cabrera Infante), que pasaba el cepillo en la iglesia católica cercana a la casa londinense del escritor cubano, en Gloucester Road, South Kensington, al igual que, unas manzanas más arriba, vivía Ruskin, de quien cuenta en el libro la célebre anécdota de su parálisis en la noche de bodas, cuando el esteta victoriano descubrió, perplejo, que las mujeres, a diferencia de las pulidas estatuas y retratos clásicos, tenían vello púbico.

El libro entero es, como todos los de Cabrera Infante, una narrativa barroca - "todos los escritores cubanos son barrocos, pero no como Lezama, Guillermo es moderno"-, en el que más que un ejercicio narrativo sobre la memoria o la ciudad perdida de La Habana tiene al lenguaje como protagonista, una casa de citas con continuos homenajes y parodias a una multitud de escritores, desde Lowry hasta Bárbara Jacobs e incluso a sí mismo, referencias a canciones, películas y un sinfín de juegos o figuras literarias (paranomasias, retruécanos, aliteraciones) a través de los cuales se filtra la historia de la ninfa.

"Escribir, lo que hago ahora, no es más que una de las formas que adopta la memoria: lo que escribo es lo que recuerdo, lo que recuerdo es lo que escribo", confiesa el autor en la obra. Miriam Gómez dice que "en Cuba, una chica de 16 años es ya una mujer", nada que ver con las lolitas nabokovianas. "El personaje real en el que está basada la historia no tenía 16 años, a Guillermo le repelían los paidófilos".

Cabrera Infante conoció la cárcel por primera vez a los 7 años, cuando la policía de Batista represalió a sus padres, fundadores del Partido Comunista en Gibara. En 1952 fue censurado uno de sus relatos en la revista Bohemia por incluir "obscenidades inglesas" y tuvo que inventarse el seudónimo G. Caín (sus iniciales).
Tras el triunfo de Castro, fue nombrado subdirector del diario Revolución (Granma),donde llevaba el suplemento Lunes de Revolución.La defensa del corto de su hermano, Sabá, en el que mostraba cómo se divertían los jóvenes y que fue prohibido, acabó con la supresión de la publicación.
Cabrera Infante fue enviado a Bruselas y cuando volvió en 1965, tras la muerte de su madre, fue retenido cuatro meses. Ya no volvería. "A Castro - decía- la historia no lo absolverá, lo absorberá"...

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (IV)

- En memoria de G. Cabrera Infante -


Revisando mi "biblioteca cubana" -y en ocasión del 79 aniversario del nacimiento de Guillermo Cabrera Infante- vuelvo a subir esta serie de posts en memoria y homenaje al Maestro.

*[Procedente del Blog de ENRISCO]

Penúltimos Días nos recuerda que el 22 de abril se cumplen 79 años del nacimiento de Cabrera Infante.

Quisiera compartir con ustedes un texto que escribí a raíz de la muerte del escritor.
NO HAY CONSUELO, GUILLERMO.
Enrique Del Risco y Enrisco

No nos engañemos. No hay consuelo. Para la muerte de Cabrera Infante no lo hay. Aunque su edad bordeaba eso que engañosamente llaman “esperanza de vida”, tanto en el país en el que nació o en el que murió, a todos los que lo quisimos su muerte se nos antojó insoportablemente precoz.
No podía ser de otra forma sabiendo que en cada una de las líneas que escribió en los últimos cuarenta años alentaba el deseo del regreso a su Habana, regreso que nunca se cumplió. Y no un regreso cualquiera porque sólo tendría justificación y sentido, es decir, realidad, cuando desaparecieran las circunstancias, es decir, la realidad, que lo obligaron a marcharse. Y su muerte significa entre otras cosas la desconsoladora certeza de que el regreso a ese lugar donde nunca hemos estado ya será sin él. Pero consuelo no ha faltado.

Entretenemos el dolor, la frustración, diciéndonos que su Habana es más real que el país que gobierna su archienemigo, que recordaremos más sus construcciones verbales que las destrucciones reales de los otros, o podemos pisotear el lugar común y decir que su patria son las palabras. Sin embargo tanto truco, tanta alquimia con el dolor no hace sino más abundante y visible el vacío que nos dejó.
Esos engaños pertenecen a otro mayor, el de la patria, que con el país secuestrado a mayor gloria de un hombre y su poder, se hace más difusa e irreal que lo que suele ser habitualmente.
Afuera de la isla que hace mucho tiempo dejó de ser nuestra nos inventamos una Cuba astral que encubre su lejanía y su deterioro físicos para imaginárnosla con una belleza plena en algún sitio más allá o más acá de su árido presente.

La gran ironía es que esa Cuba a todas luces irreal nunca se nos hace más tangible que en medio de dolores como este con el que lidiamos hoy, cuando un trozo de ella se nos muere en el cuerpo de una Celia Cruz o de un Cabrera Infante. Y citarlos juntos obedece a mucho más que a la relativa cercanía cronológica de sus muertes.

Mucho se habla de ese especial amor de Cabrera Infante por La Habana, de su laboriosa edificación del mito de la ciudad que adoptó como propia. Menos se habla de su reinvención de la cultura cubana, de su radical subversión de una visión aristocrática de lo nacional que nunca concebiría que, por ejemplo, héroes, escritores y músicos populares compartieran el mismo pedestal.
En cambio en la obra de Cabrera Infante conviven la cita poética y patriótica, la alusión cinematográfica, y el desvarío etílico con similar dignidad. Nada cubano le era ajeno, ni siquiera esa parte de lo cubano que con extrañeza llamamos “el mundo”.
Pocas veces hubo un cubano más cosmopolita y un cosmopolita tan cubano. En su obra la patria se hace leve y por una vez, un sitio que incita a vivir en él más que a morir por él. Y si se muere por ella es por la posibilidad de algún día hacerla habitable incluso para poetas o borrachos.

Suena irónico decir todo esto de quien renunció a vivir en su país más de la mitad de una vida razonablemente larga aunque menos irónico parecerá si nos sirve para medir la magnitud de su renuncia.Pero Cabrera Infante no era sólo patrimonio de los exiliados nostálgicos de una Habana perdida en el tiempo y la lejanía.
No tenemos más que recordar aquel lector de Cabrera Infante que fuimos en la isla. Con nuestros amigos recorríamos La Habana semiderruida del 94 con la otra Habana, la del Infante difunto, en la mano, tratando de compaginar aquellas paredes cariadas de nuestra realidad con la luminosa decadencia que emanaba de los sitios que nombraba el libro.
Sentíamos lo que suponemos que sentiría aquél niño del cuadro de Dalí mientras levantaba la piel del mar: un íntimo y total deslumbramiento. Aprendíamos a comprender todo el esplendor que había encerrado en aquellas ruinas precoces.
No para todos los cubanos Cabrera Infante cumplía esta función. Para las autoridades, Cabrera Infante en el exilio fue “El hombre que jodía demasiado”, el Anticastro, el fuego y el juego (de palabras) que no cesa. Es lógico y previsible el silencio oficial que ha rodeado a su muerte, silencio que en el fondo suena a regocijo ante el fin de su más incesante y prestigioso contradictor.
A nivel oficioso el regocijo se ha convertido en generosidad post mortem. Así incluso Lisandro Otero, antiguo mandarín cultural del castrismo y hoy una especie de fidelista por cuenta propia, decidió por esta vez controlar un poco su viejo rencor por el Infante al fin difunto.
Así que si, mientras aún vivía, había llegado a decir entre otras cosas que Cabrera Infante no había “logrado comprender que su acumulación verbosa y deshumanizada no es verdadera literatura”, ahora Otero ha condescendido en decir que Cuba ha perdido con Infante a “uno de sus más ingeniosos, imaginativos y talentosos escritores”.
Es sabido que la muerte mejora a la gente una vez que nos podemos librar de su más o menos incómoda presencia. Lo que desconocíamos era que tuviera efectos tan dramáticos en la literatura algo que, al fin y al cabo, no suele ir a la tumba con su autor. Quizás Lisandro haya cambiado de opinión con la esperanza de que algo parecido pase con sus libros pero nos preguntamos ¿Cuántas veces tendrá que morir Lisandro Otero para que sea considerado uno de nuestros más talentosos escritores? Sólo de pensar en hacer los cálculos da vértigo. Pero más complicado lo tenían los miembros del seleccionado nacional de literatura cubana, esos que acaparan premios nacionales, homenajes y viajes con los gastos pagos.
Un desliz en las declaraciones y en lo adelante el pasaporte sólo les serviría para abanicarse en la sala de su casa.

No es difícil imaginarse la llamada de Miguel Barnet a su Comandante solicitando instrucciones:

-Hola Comandante, lo llamo por lo de la muerte de Cabrera Infante.
-¿Quién? Ah, sí... el periodista ese que estaba con nosotros al principio y nos traicionó… Yo pensaba que se había muerto hace años. Por mí era como si se hubiera muerto…
-Ze murió ayer Comandante.
-Eso le pasa por traidor, Miguelito. Me dejan y mira lo que les pasa…
-Yo lo llamaba porque la prenza eztá llamando por la muerte de él y no ze me ocurre qué podría dezirlez…
-Pues les dices que negamos categóricamente toda responsabilidad en la muerte de ese sujeto. Que nuestros enemigos siempre están tratando de mancillar nuestra revolución pero bajo ningún concepto vamos a tolerar esa calumnia…
-Comandante, murió de muerte natural.
-Ah, claro. Es que ya ni me acordaba si yo había hecho algún comentario sobre él, y tú sabes como son mis muchachos: se toman al pie de la letra cualquier cosa que digo. Pero entonces, si se murió de muerte natural ¿para qué los periodistas andan preguntando tanto?
-Ez que como ganó el premio Zervantez hace unoz añoz.-Eso está bien, eso es un premio muy prestigioso y tengo entendido que tiene una buena dotación en metálico. ¿A qué institución lo donó, Miguelito? A las escuelas de arte o a las milicias…
-Bueno Comandante…
-Sí, ya sé… él era el traidor. Yo te digo Miguelito, hay que trabajar más para que esa gente no se pierda. Ustedes mismos, los escritores, pudieron convencerlo de que se diera una vuelta por acá… todavía tenía tiempo para reformarse y darnos su aporte. ¿Qué edad tenía cuando se murió?
-Zetentaizeiz, creo.
-Mira eso, un muchacho todavía. Pero claro, como está la salud pública por ahí y seguro que no se cuidaba. Así cualquier cosa puede pasar. Miguelito, yo sé que ustedes los escritores son medio bohemios así que saca experiencia de este caso y cuídate.
-Zí Comandante, yo me cuido. Zi por eso mismo lo eztoy llamando…
-Eso está bien porque necesitamos de gente como tú por muchos años. No nos gustaría que te nos fueras pronto. Bueno, Miguelito voy a dejarte que tengo que cerrar la cámara hiperbárica. Es que aquí adentro el teléfono no tiene cobertura.
-Pero Comandante ¿qué le digo a loz periodiztaz? Comandante…

Podemos imaginarnos la confusión que reinaría en ese momento en la mente de Miguel Barnet. Habrá repasado la conversación con el máximo líder un centenar de veces y cuando por fin lo entrevistaron los periodistas dijo: “Aunque por razones políticas descalificó a todos los intelectuales que vivimos en la Isla, para mí fue un gran artista, atormentado y contradictorio, que sin embargo le dio a Cuba su tercer Premio Cervantes”. Por su parte, uno de esos escritores a los que les dan el premio nacional de literatura a condición de que dejen en paz a los lectores declaró que Cabrera Infante “Fue uno de los más grandes escritores de este país” pero que estaba “demasiado comprometido contra Cuba”.
Que recordemos Cabrera Infante nunca escribió contra Cuba. De hecho ni siquiera lo hizo contra Ciego de Ávila o Caimito o alguno de esos pueblos feos que quizás merecerían su rencor estético. Quizás el entrevistado padece ese transtorno, por lo demás difundido más allá de los premios nacionales de literatura, de confundir a Cuba con el Comandante. Y si Cuba es lo mismo que el Comandante y Cabrera Infante “le dio a Cuba su tercer Premio Cervantes” no hay más remedio que concluir que nuestros premios nacionales asumen que Infante le dio el Cervantes al Comandante, afirmación que, tendrán que concordar con nosotros, no está mal como estribillo de un reggaeton.
Y de ahí no falta nada para afirmar que el pujante y creativo exilio cubano es uno de los más grandes logros de la Revolución. ¿Y quién se atrevería a discutir que Cuba cuenta con uno de los más nutridos y extensos exilios del planeta? ¿Quién se atrevería a regatearle al Comandante su aporte decisivo en ello? Bueno a veces lo escritores exiliados no son del todo comprensivos con la generosidad del Comandante y como este no tiene apuro espera a que se mueran para publicarlos en la isla.
Pero si a Cabrera Infante no se le ha publicado, según declaran ahora los funcionarios en la isla, es por expresa voluntad del autor. Y hay que creerles porque si algo ha caracterizado a las autoridades cubanas es complacer los deseos de los que les llevan la contraria. Sin ir más lejos ahí están los periodistas, bibliotecarios y disidentes que con sus actividades no hacían más que pedir a gritos que los encerraran: no los decepcionaron.
Y hay que agradecer tanta comprensión. El Comandante inaugurando una escultura en bronce de Guillermo Cabrera Infante sentado al lado de John Lennon (otro que en su época seguramente pidió que lo prohibieran en Cuba) es más de lo que el escritor podría aguantar, incluso después de muerto. Agradezcamos que le conserven en su país el estatus de seguir clandestinamente vivo.

Al comienzo hablabábamos de las trampas en las que incurrimos para conjurar el dolor de una pérdida semejante. Este mismo texto no ha sido más que otro banal ejercicio de las tácticas a las que aludimos, adobadas si acaso con un poco de humor, cuya más evidente disculpa es que fue un condimento que casi nunca faltó en la obra de Cabrera Infante. Somos conscientes de que todas estas palabras no sirven más que para confirmar la certeza inicial. No hay consuelo, Guillermo.

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (III)

>> Edición postuma de Cabrera Infante <<


Literatura
Preparan edición póstuma de obras de Guillermo Cabrera Infante.

La viuda del escritor explicó que trabaja con el investigador cubano Enrico Mario Santí. Agencias

Miriam Gómez, viuda del escritor Guillermo Cabrera Infante, anunció que prepara una edición póstuma de obras del escritor, fallecido en Londres el 21 de febrero de 2005, a los 75 años, informó EFE. Gómez explicó que trabaja con el investigador cubano Enrico Mario Santí, quien llegó este jueves a Londres desde Estados Unidos, y que revisarán juntos próximamente los papeles que dejó el autor de Tres tristes tigres.
Santí se ocupó de la preparación de los cuentos del escritor que se publicaron en México bajo el título de Infantería. "Él trabajó mucho con Guillermo (…) Vamos a empezar ahora. He estado muy afectada por lo de mi marido. Le mataron en el hospital", dijo Gómez. "Yo organizaba siempre con Guillermo sus trabajos. Él escribía según le daba la gana, pero lo hacía todos los días, con música cubana a todo meter como fondo. Él decía que la música era la gran creación cubana. Guillermo fue amigo de los grandes músicos de Cuba y de todos los músicos viejos en el exilio", agregó.
La viuda de Cabrera Infante dijo que guardó los papeles del escritor en la caja fuerte de un banco para evitar accidentes, como las goteras que ha tenido en su casa londinense de Gloucester Road y que han tardado meses en arreglarlas.
Gómez anunció que las tres novelas inéditas de Cabrera Infante se publicarán en España, siguiendo un orden cronológico: primero La ninfa inconstante, luego Cuerpos divinos y finalmente El mapa inconstante. Todas se desarrollan en La Habana, las dos primeras antes y la tercera después de la revolución.

También se editará próximamente La ciudad perdida, que fue primero un guión de cine, con el que debutó como director Andy García, pero al que se ha dado forma de novela. Homenaje a Cabrera Infante en Londres Gómez dijo estar emocionada con el homenaje que se hizo el jueves a Cabrera Infante en el Instituto Cervantes de Londres, en el que participaron el escritor peruano Fernando Iwasaki y el español Iñigo García Ureta. García Ureta, que tradujo al español la obra Holy Smoke (Puro humo), de Cabrera Infante, contó al público anécdotas sobre su colaboración con el autor en la traducción de ese libro.

Iwasaki, que conoció también al autor de La Habana para un infante difunto, dijo que lo había adoptado como modelo por su profundo sentido del humor, sus juegos de lenguaje, que no son simples piruetas verbales sino profundos "juegos de pensamiento", así como su gran ironía. "Veintiún años después de salir del Perú, he podido completar la parte de la lectura de Guillermo que me faltaba y comprender la extraterritorialidad (de su condición de escritor)", dijo Iwasaki, quien reside actualmente en Sevilla.
El escritor peruano centró su exposición en la traducción que hizo Cabrera Infante de Dublineses, de James Joyce, también en Vista del amanecer en el trópico y en O. Según Iwasaki, igual que existe un Dublín de Joyce, hay una Habana de Cabrera Infante, cuyo "esplendor" reconoce el escritor en todas las ciudades del mundo.
Explicó que Vista del amanecer en el trópico es un libro único en su género, al menos en la literatura latinoamericana, por cuanto es la obra de un escritor que "mira la historia (de Cuba) con los ojos de la literatura".
"Debería haber un equivalente en Argentina, en México, en el Perú", dijo Iwasaki y lo comparó con la Breve historia de Inglaterra, de Gilbert K. Chesterton y Momentos estelares de la historia de la humanidad, de Stefan Zweig. Iwasaki recomendó O, un libro que es ficción, ensayo, crónica de literatura y algo de memoria, a quienes han leído Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, por su "visión extraordinaria y espléndida del 'swinging London'", un Londres "con fondo de maracas", expresó.

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (II)

Literatura Jornadas sobre Cabrera Infante marcarán el inicio de un centro en su honor.


El diario 'El País' anunció que probablemente a principios de 2008 se publique 'La ninfa inconstante', novela póstuma que dejó terminada el escritor.

Redacción EER viernes 9 de noviembre de 2007

La Fundación Gabarrón, en colaboración con la Universidad de Murcia, acogen la próxima semana unas jornadas de homenaje al escritor Guillermo Cabrera Infante (1929, Gibara, Cuba-2005, Londres), informó el diario español El País. Según el rotativo, que en su edición de este martes publica el prólogo de una novela póstuma del autor de Tres tristes tigres, dicho evento marcará el inicio de lo que será el Centro de Estudios Cabrera Infante, una tribuna universitaria de análisis y difusión de la cultura latinoamericana.

Patrocinadas por las dos instituciones, al igual que el futuro centro, en las jornadas en honor a Cabrera Infante intervendrán profesores universitarios, escritores, cineastas y periodistas. También asistirá Miriam Gómez, viuda del escritor, quien abordará el aspecto humano del autor de La Habana para un infante difunto, fallecido en Londres en febrero de 2005, tras permanecer exiliado desde 1965.

El País anunció asimismo que probablemente a principios de 2008 se publique La ninfa inconstante, novela póstuma que dejó terminada Cabrera Infante. "Es una novela muy personal, muy cubana y muy inglesa al mismo tiempo", dijo al diario Miriam Gómez. "La acción transcurre entre La Habana para un infante difunto y Tres tristes tigres [1964]. En ella se narran los recuerdos de la historia de amor de un escritor maduro con una joven pero, también, se estimula constantemente el juego literario. Yo creo que la protagonista, Estela, no tenía 16 años, era mayor, aunque, a la vez, es una forma de rendir tributo a Jonathan Swift y a su joven dama Stella-Esther".

Gómez comentó que Cabrera Infante "escribió a mano cientos de páginas, y lo hizo a mano porque ya no podía trabajar bien con la máquina". "Me iba explicando cómo debían organizarse esos cientos de notas manuscritas y, desde luego, consideraba que la novela estaba acabada, aunque me insistía que si había algo que no me gustaba, lo rompiera", agregó.

Otra de las novedades relacionadas con la obra del escritor cubano, según dijo Gómez, es que los afamados Ridley y Tony Scott han iniciado los trámites para realizar una nueva versión de Vanishing point (Punto límite cero), la película que con guión de Cabrera Infante dirigió Richard C. Serafian en 1971 y que se ha convertido en filme de culto (Tarantino le rinde homenaje en Death Proof).

RECORDANDO A CABRERA INFANTE (I)

Apreciados foristas, visitantes, invitados, (...espías en general):En mis recomendaciones literarias tengo una sección denomidada "Recuperando buenos libros" y dentro de ella me complace hoy compartir con uds. a uno de los "Grandes Maestros cubanos" que dormía en mi biblioteca y que -aprovechando estas vacaciones estivales- he vuelto a despertar.Sin más preambulos, aquí se lo presento de nuevo... ¡¡pasen y lean!!


PURO HUMO Guillermo Cabrera InfanteEditorial AlfaguaraMadrid. EspañaTercera edición: noviembre de 2000493 páginas

*Vean estas breves palabras de presentación del libro, del propio autor:

"Puro Humo" es varios libros a la vez: una historia del tabaco que empieza en 1492 por un marino de la nao capitana, Rodrigo de Jerez; es además una celebración del tabaco y de fumar esa hoja extraña, y una rapsodia en que intervienen el cigarrillo y la pipa. Pero es más que nada una crónica erudita de la relación entre el puro y el cine. No es por gusto que en la portada aparezca Groucho Marx en su sofá a la espera de su musa, o de un analista. En realidad Groucho sólo quiere que alguien le dé fuego a su habano. Este libro lo hace por él, para convertir al puro en fuego y ceniza.

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...y al hilo de este redescubrimiento, permitanme recomendarles también otros libros de Cabrera Infante presentes en la "Biblioteca cubana de Barbarito":

- ASÍ EN LA PAZ COMO EN LA GUERRA

- TRES TRISTES TIGRES

- VISTA DEL AMANECER EN EL TRÓPICO

- O- EXORCISMOS DE ESTI(L)O

- LA HABANA PARA UN INFANTE DIFUNTO

- PURO HUMO

- MEA CUBA

- VIDAS PARA LEERLAS

- TODO ESTÁ HECHO CON ESPEJOS

- ELLA CANTABA BOLEROS

- INFANTERÍA (Recopilación de diversos artículos y algunos escritos inéditos).

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Si alguien esta interesado en alguno de los mencionados libros en particular, gustosamente le ampliaré la información del mismo.

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Ser culto es el único modo de ser libre, ser bueno es el único modo de ser dichoso.J. Martí

25 septiembre 2007

"Testamento político de Miguel Ángel Quevedo"

Apreciados lectores, tengan a bien leer esta carta como preciado documento histórico cubano. Se trata de la última carta, el TESTAMENTO POLÍTICO DE MIGUEL ÁNGEL QUEVEDO, ex-director de la revista BOHEMIA.
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Sr. Ernesto MontanerMiami,Florida
12 de agosto de 1969


Querido Ernesto:

Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado —¡al fin!— sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.

Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como «el único culpable» de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera «el único culpable». Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.

Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe. vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca. No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.
Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.

Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía. Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.

Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó «los veinte mil muertos». Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia.

Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal. Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.

Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.

Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.

Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.

Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.

Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los pobres.
Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. Los titanes de esa «Izquierda Democrática» que tan poco tiene de «democrática» y tanto de «izquierda». Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída. Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.

Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que pueden aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.

Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Nuñez de Arce cuando dijo:
Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano.

Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.


Miguel Ángel Quevedo

28 abril 2007

"HOMENAJE A LOS ESCRITORES CUBANOS"

Por razones de espacio, "no están todos los que son", pero SI "son todos los que están". Son escritores de todos los tiempos... y ¡¡son cubanos!! ***********************************************************


Para tod@s l@s amantes de la Cultura cubana: Listado provisional de escritores presentes en la "Biblioteca cubana de Barbarito". ¡¡Pasen y lean!!


- José Martí
- Cirilo Villaverde
- Gertrudis Gómez de Avellaneda
- José María Heredia
- Condesa de Merlin
- Fernando Ortíz
- Lydia Cabrera
- Alejo Carpentier
- José Lezama Lima
- Dulce María Loynaz
- Nicolás Guillén
- Miguel Barnet
- Heberto Padilla
- Virgilo Piñera
- Severo Sarduy
- Zoé Valdés
- Daína Chaviano
- Mª Elena Cruz Varela
- Reinaldo Arenas
- Juan Abreu
- José Abreu
- Nicolás Abreu
- Guillermo Cabrera Infante
- Leonardo Padura
- Ena Lucía Portela
- Álvaro de la Iglesia
- Eladio Secades
- César Leante
- Mayra Montero
- Alexis Díaz-Pimienta
- Ángel González
- José Manuel Poveda
- Pedro Juan Gutierrez
- Eliseo Diego
- Eliseo Alberto
- Carlos Franqui
- Huber Matos
- Manuel Moreno Fraginals
- Raul Rivero
- Manuel Vázquez Portal
- Amir Valle
- Julio Travieso Serrano
- Cristina García
- Guillermo Franco Salazar
- Samuel Feijóo
- Lissette Bustamante
- Iván de la Nuez
- Rafael Rojas
- Abilio Estévez
- Carlos Manuel de Céspedes
- Matías Montes Huidobro
- René Vázquez Díaz
- Natalia Bolivar
- Jacobo Machover
- Carlos Alberto Montaner
- Eduardo Torres-Cuevas
- José Sánchez Boudy
- Toni Évora
- Natalio Galán
- Cristobal Díaz Ayala
- Helio Orovio
- Paquito D'Rivera
- Juan Marinello
- Norberto Fuentes
- Rolando Sánchez Mejías
- Antonio Álvarez Gil
- Manuel Reguera Saumell
- Arturo Arango
- Guillermo Rosales
- Carlos Montenegro
- Lino Novás Calvo
- Enrique Labrador Ruíz
- Eduardo Robreño
- Manuel Cofiño
- Ambrosio Fornet
- Lorenzo Lunar
- Eliades Acosta
- Carlos Victoria
- José Kozer
- José Ángel Buesa
- Antonio José Ponte
- Manuel Pereira
- Wendy Guerra
- Gastón Baquero
- Antón Arrufat
- Ramón Meza
- Luis Rogelio Nogueras
- Edmundo Desnoes
- Rolando Menéndez
- Carvert Casey -

... / ... Y estos son todos... por ahora. Aún "soy joven" y pienso seguir leyendo. Como digo siempre: mi "Biblioteca cubana" sigue creciendo a ritmo y velocidad proporcional a mi Amor por Cuba

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Ser culto es el único modo de ser libre, ser bueno es el único modo de ser dichoso. J. Martí

04 enero 2007

RECORDANDO A UNA MUJER BUENA

Apreciados lectores:

Es tradicional en estas fechas recordar a los ausentes, seres queridos que nos dejaron para ir a una vida mejor. Así en este principio del año 2007, quiero dejar constancia en la memoria de estos Archivos, del recuerdo de una buena mujer, una política de clase, una excelente persona.
Se trata de una de las políticas españolas que mas hizo a favor de los Derechos Humanos en Cuba, que más se comprometió de corazón. Aquí les traigo el recuerdo de esta mujer buena: Loyola de Palacio.
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LOYOLA ¡ QUE PENA !


Por Mari Paz Martínez Nieto * ColaboraciónLa Nueva CubaEnero 4, 2007
En Madrid, victima de un cáncer de pulmón, ha muerto Loyola de Palacio.La mujer española que desempeño los mas altos cargos de responsabilidad en la política europea sin necesidad de cuotas o paridades, tan de moda en los tiempos que corren. La política, fue su pasión mucho mas que su profesión.
Loyola rompió moldes y gano batallas sin complejos, con firmeza en sus creencia y en los compromisos que asumía. Loyola era valiente y comprometida en la política y en la vida. Pero si hoy escribo de Loyola es para recordar que uno de los compromisos que siempre defendió, cuando tantos se “escondían”, fue aquel de la lucha por la libertad de Cuba.
Presumía Loyola de que por sus venas corría sangre cubana, y del amor que le habían inculcado por la Isla. Cuando en 1988 preparaba yo el viaje de Asopazco a Cuba, llamé a Loyola, entonces Senadora del Partido Popular por Segovia, para que formara parte del grupo. Loyola no dudó ni un instante: "Cuenta conmigo".De la peripecia de nuestra visita a Cuba se ha escrito mucho, pero han pasado muchos años y bueno será recordar algunos detalles del viaje.En el aeropuerto José Martí en La Habana, Loyola fue separada del grupo por un militar cubano: "-Senadora, usted puede acompañarme a la sala de personalidades". Loyola le interrumpió de inmediato "- Perdón general, yo he venido en el grupo y allí donde yo vaya, van todos los demás". Y allí fuimos todos, a la sala VIP en donde Loyola con “la cabeza fría”, frase que le encantaba emplear cuando de negociaciones se trataba, intentó convencer a aquellos energúmenos, de que solo éramos ciudadanos que trabajamos por los derechos humanos, y que ella tenía la seguridad de que Cuba iba a mostrarse como un país hermano y solidario con el grupo.Muy pronto, la cabeza fría, dejo paso al temperamento y a la lengua afilada de la senadora que les “cantó las cuarenta” a los tres generales y toda la tropa que, violentamente, nos saco de la sala VIP hasta el avión que nos llevaría de regreso a España, tras un acto de repudio en toda regla.
Loyola pudo aprovechar la situación para aumentar la popularidad que aquel incidente le proporcionaba, pero al llegar a Barajas, ante una enorme nube de reporteros y cámaras de TV Loyola declaró: "Golpearon a todos, pero en honor a la verdad, a mi me sacaron en “ volandas “ mis pies no tocaban el suelo, pero los golpes se los llevó ella." .Todas las cámaras se volvieron hacia mi y mi foto con la boca hinchada y el labio partido apareció en todos los medios.
Loyola fue nuestra valedora, ante embajadas e instituciones, denunciando los abusos del gobierno cubano
Jamás dejó de asistir a cuantos actos en favor de la democracia y los derechos humanos se convocaban. En Miami, se sumó a la manifestación en favor de los presos políticos cubanos que convocamos tras la primera condena del régimen cubano en Ginebra. Presentó mi libro “Cuba, El abrazo imposible. Cartas a Alde". Escribío múltiples artículos en favor de nuestras actividades de derechos humanos y fue una amiga entrañable, mía, y del presidio histórico de mujeres.
Cuando publiqué “Son de Cuba”, ya había sido nombrada Vice Presidenta de la Comisión Europea, me llamó por teléfono para agradecerme el libro: "Ya era hora de que alguien contase estas historias, esas mujeres se lo merecen. Dales de mi parte un abrazo cuando las veas, en especial a Carmina". Se refería a Carmina Trueba. Su hermano Enrique fue quien nos presentó "- Para que unáis vuestras fuerzas, ¿os habéis dado cuenta de que a las dos se os conoce sin necesidad de decir vuestro apellido? Vosotras en la causa de Cuba", decía contento, "vais a ser imparables". A Loyola sólo le ha parado la muerte. De repente, rápido, como ella quiso vivir, se ha muerto. Deprisa, deprisa, como si presintiera que el tiempo corría en su contra.
Deprisa se me mueren los amigos,y en cada obituario que escribo, me hago la misma pregunta: ¿Señor, porque siempre llamas a uno de los nuestros? No te das cuenta de lo que aun falta por hacer? Y me viene a la memoria aquella frase: "Y si no somos nosotros ¿Quien? Y si no es ahora, ¿Cuando?"
Que pena, Dios, ¡que pena!


* Mari Paz Martínez Nieto nació en Madrid (España). Es una luchadora infatigable en pro de los derechos humanos. Es fundadora y presidenta de ASOPAZCO (Asociación por la Paz Continental), que agrupa a los Comités Pro Derechos Humanos de Cuba en Europa e Iberoamérica. "Cuba: El abrazo imposible", fué su primer libro en el que relataba las vivencias acontecidas durante los años de su trabajo en defensa de los derechos humanos. La autora participa activamente en organizaciones e instituciones internacionales siempre vinculada a la defensa de los derechos fundamentales del ser humano. Ha viajado incesantemente por Iberoamérica y participado como ponente en varios congresos sobre derechos humanos en Italia, Rusia, Alemania, Suiza, España, Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y México. Ha publicado artículos sobre su trabajo en defensa de los derechos humanos en medios de comunicación de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica.

24 noviembre 2006

"INDAGACIÓN DEL CHOTEO"

Indagación del choteo
Edición Digital de la Indagación del Choteo de Jorge Mañach,tomado de la tercera edición revisada de la Editorial Libro Cubano, La Habana, 1955

Nota del autor
Las dos ediciones anteriores de este ensayo, que fue ofrecido en forma de conferencia en 1928, han estado por mucho tiempo agotadas. Me es grato ponerlo ahora a la disposición de la Editorial Libro Cubano --simpática empresa juvenil a la que todos debemos ayudar-- para una tercera edición.
Aunque no gusto de andar retocando viejos escritos míos, esta vez me ha parecido conveniente hacerlo, podando aquí y allá tal o cual superfluidad, precisando algunos conceptos y añadiendo una breve nota para sugerir, con la perspectiva de hoy (1955), hasta qué punto hemos rebasado ya el choteo como hábito o actitud generalizada.
Tal vez sigan conservando validez, sin embargo, mis observaciones sobre los rasgos peculiares y más estables de la psicología cubana. En determinada época, ellos proveyeron los mecanismos propicios para el tipo de expansión o de reacción que el choteo representó y que, con menos ubicuidad, representa todavía.
J. M.
La reivindicación de lo menudo
Tal vez haya sido motivo de extrañeza para algunos de ustedes el tema de esta conferencia. No parece un tema serio.
Esto de la seriedad, sin embargo, precisamente va a ocupar hoy un poco nuestra atención. El concepto de lo serio es en sí sobremanera difuso. Muchas cosas tenidas por serias se revelan, a un examen exigente, inmerecedoras de ese prestigio; son las cosas Pacheco. Y, al contrario, las hay que, tras un aspecto baladí e irrisorio, esconden esencial importancia, como esos hombres que andan por el mundo con alma de ánfora en cuerpo de cántaro.
A las ideas las acaece otro tanto. Ciertas épocas han exhibido una marcada tendencia a revestir de gravedad ideas más o menos fatuas. Por ejemplo, el siglo pasado, que por su exaltación romántica y su devoción casi supersticiosa a "los principios" infló numerosos conceptos, atribuyéndoles un contenido real y una trascendencia que los años posteriores se han encargado de negar. Esas ideas-globos gozaban hasta ahora de un envidiable prestigio de excelsitud. El realismo moderno les ha dado un pinchazo irónico, privándolas de lo que en criollo llamaríamos su "vivío". Esta misma época nuestra, arisca a toda gravedad, insiste en reivindicar la importancia de las cosas tenidas por deleznables, y se afana en descubrir el significado de lo insignificante. Los temas se han renovado con esta preeminencia concedida por nuestro tiempo al estado llano de las ideas. Nos urgen los más autorizados consejeros a que abandonemos las curiosidades olímpicas y observemos las cosas pequeñas y familiares, las humildes cosas que están en torno nuestro.
Hay un interés vital en esto. Lo menudo e inmediato es lo que constituye nuestra circunstancia, nuestra vecindad, aquello con que ha de rozarse nuestra existencia. Mas por lo mismo que lo tenemos tan cerca y tan cotidianamente, se le da por conocido y se le desconoce más. No somos bastante forasteros en nuestro propio medio, dice Christopher Morley; no lo miramos con la debida curiosidad. Tenemos que aplicarnos, pues, a la indagación de esa muchedumbre de pequeñeces que "empiedran la vida".
Cuando se trata de hechos psicológicos y de relación, como lo es el choteo, el escudriñamiento puede tener alcances sociológicos insospechados. Ya Jorge Simmel subrayó la conveniencia de llevar a la sociología el procedimiento microscópico, aplicando "a la coexistencia social el principio de las acciones infinitamente pequeñas que ha resultado tan eficaz en las ciencias de la sucesión." En vez de estudiar la sociedad por abstracciones voluminosas, la exploraremos en sus menudas concreciones, en sus pequeños módulos vitales.
El choteo --cosa familiar, menuda y festiva-- es una forma de relación que consideramos típicamente cubana y ya ésa sería una razón suficiente para que investigásemos su naturaleza con vistas a nuestra psicología social. Aunque su importancia es algo que se nos ha venido encareciendo mucho, por lo común en términos jeremíacos, desde que Cuba alcanzó uso de razón, nunca se decidió ningún examinador nuestro, que yo sepa, a indagar con algún detenimiento la naturaleza, las causas y las consecuencias de ese fenó- meno psicosocial tan lamentado. En parte por aquella afición de época a los grandes temas, en parte también porque ha sido siempre hábito nuestro despachar los problemas con meras alusiones; los pocos libros cubanos que tratan de nuestra psicología se han contentado, cuando más, con rozar el tema del choteo. Esquivando casi siempre esta denominación vernácula, se ha tendido a desconocer la peculiaridad del fenómeno y a identificarlo con cualidades más genéricas del carácter criollo, como la "ligereza", la "alegría" y tales. También aquí nuestro confusionismo ha hecho de las suyas.
Esa misma falta de exploraciones previas extrema la dificultad de una primera indagación, ardua en sí misma por lo tenue que es el concepto corriente del choteo y por la variedad de actitudes y de situaciones a que parece referirse. ¿Qué método nos permitiría penetrar con alguna certidumbre en una vivencia psíquica y social tan evasiva, tan multiforme y tan poco concreta?
Se trata, por supuesto, de discernir el sentido de la palabra "choteo". Pero he ahí un problema de semántica en que la etimología --tan valioso auxiliar de esa ciencia de los significados-- no nos ayuda. Han especulado bastante sobre el origen del vocablo. Andaluces hay que quisieran conectarlo con la voz choto, que es el nombre que se le da en España --y en aquella región particularmente-- al cabritillo. "Chotar" --del latín suctare-- significa en Andalucía mamar y por extensión conducirse con la falta de dignidad que exhiben los cabritillos en lactancia. El choteo sería pues, portarse como un cabrito. Claro que no es imposible esta derivación. Tampoco lo es que el vocablo "choteo" pertenezca al acervo muy considerable de voces afras que han tomado carta de naturaleza en nuestra jerga criolla. Pero ni el ilustre Fernando Ortiz, autoridad en la provincia afrocubana de nuestra sociología, se muestra muy seguro acerca del étimo africano, aventurando tan sólo posibles vinculaciones con el lucumí soh o chot (que comporta la idea de hablar) y con el pongüe chota, que denota la acción de espiar. Evidentemente, esta última conexión sí se prestaría para explicar el empleo que también se hace en Cuba del vocablo en el sentido de acusación o delación; pero no arroja luz alguna sobre la acepción de choteo como actitud jocosa. En todo caso, la etimología sólo puede servir de punto de partida para una indagación de significados cuando es indudable, cuando ofrece una raíz segura en que afincar el brío de las deducciones.
Fallido el método etimológico, no parece quedarnos otro medio de abordaje que el de asirnos al concepto corriente de la palabra choteo: ver qué definición se da generalmente de ella, estudiar en abstracto las implicaciones lógicas de esa definición y cotejar éstas después con observaciones objetivas. Conjugando así un método empírico con un método lógico, esquivaremos a un tiempo mismo los peligros de las abstracciones excesivas y de las experiencias incompletas.
Una definición inicial
Si le pedimos, pues, al cubano medio, al cubano "de la calle", que nos diga lo que entiende por choteo, nos dará una versión simplista, pero que se acerca bastante a ser una definición porque implica lógicamente todo lo que de hecho hallamos contenido en las manifestaciones más típicas del fenómeno. El choteo --nos dirá-- consiste en "no tomar nada en serio". Podemos apurar todavía un poco más la averiguación, y nos aclarará --con una frase que no suele expresarse ante señoras, pero que yo os pido venia para mencionar lo menos posible-- nos aclarará que el choteo consiste en "tirarlo todo a relajo".
Como véis, estas dos versiones que nos da el informador medio coinciden, por lo pronto, en asignarle al choteo una índole absolutista y, por así decir, sistemática. Llamamos opositor sistemático al político que hace de la oposición un hábito, sin que se le dé mucho que los objetos de su oposición sean realmente condenables. Así también, el choteador, que todo lo echa a broma, que a nada le concede, al parecer, importancia, es una suerte de profesional de esa actitud, y ya veremos que tampoco a él le importa mucho que los objetos o situaciones de que se mofa sean en verdad risibles. El choteo es, pues, una actitud erigida en hábito, y esta habitualidad es su característica más importante.
Antes de precisar en qué consiste la actitud, fijemos más cuidadosamente sus límites. Cuando se dice que el choteo no toma "nada" en serio, o que "todo" lo "tira a relajo" es evidente que estos adverbios, "todo" y "nada", se emplean hiperbólicamente; es decir, que no son ciertos al pie de la letra, aunque sí lo sean en un sentido general. Lo que de un modo enfático quiere sugerirse es que el choteo no toma en serio nada de lo que generalmente se tiene por serio. Y todavía es necesario reducir esa categoría de hechos, porque el hombre más jocoso no puede menos que tomar en serio ciertas cosas cuya seriedad no es materia opinable --un dolor de muelas, por ejemplo. Durante un ciclón pude ver cómo unos vecinos hacían jácara de los estragos hasta que un rafagazo les voló el techo de su propia casa. No de otra suerte el choteo mantiene sistemáticamente su actitud hacia todas las cosas tenidas por serias mientras no llegan a afectarle de un modo tal que haga psicológicamente imposible el "chotearlas".
Ahora bien: ¿en qué consiste abstractamente esta acción de chotear? Vamos a ver que las dos definiciones citadas apuntan al mismo hecho externo --un hábito de irrespetuosidad-- motivado por un mismo hecho psicológico: una repugnancia a toda autoridad.
Tomar en serio equivale, en efecto, a conducirse respetuosamente hacia algo. Porque respeto, como es sabido, no quiere decir necesariamente acatamiento. La misma etimología latina (re-spicere: volver a mirar) está denunciando el sentido exacto de la palabra, que es el de consideración detenida, el de miramiento. Se puede respetar una opinión que estimamos equivocada. Hablamos de los "respetos humanos" que, según la religión, son muchas veces contrarios a los intereses del espíritu. Hablamos también de respetar al niño. Un respeto, por consiguiente, no es más que una atención esmerada, y una falta de respeto es, hasta coloquialmente, una falta de atención. No tomamos las cosas en serio cuando no les prestamos una atención sostenida o suficientemente perspicaz. Así, el hombre rápidamente impresionable, el hombre extravertido o de curiosidad errabunda es, generalmente, un hombre irrespetuoso, un gran candidato al choteo.
Claro que al fondo de todo respeto existe siempre una idea de autoridad, actual o potencial, que es lo que invita la atención. Si respetamos al gobernante, es porque sabemos que puede ejercer, en última instancia, un dominio físico sobre nosotros. El respeto al hombre de saber o al hombre íntegro se funda en un aprecio de su preeminencia, de su autoridad intelectual o moral. Los respetos sociales son un homenaje a la autoridad del número y de la opinión ajena. El respeto al niño, al débil, es un tributo a la humanidad, y, como la religión, esconde un vago sentimiento de depen-dencia. De suerte que una falta crónica de respeto puede originarse también en una ausencia del sentido de la autoridad, ya sea porque el individuo afirma desmedidamente su valor y su albedrío personales o porque reacciona a un medio social en que la jerarquía se ha perdido o falseado. "Tirar a relajo" las cosas serias no será, pues, más que desconocer --en la actitud exterior al menos-- el elemento de autoridad que hay o que pueda haber en ellas: crear en torno suyo un ambiente de libertinaje.
La estimativa interior
Estas primeras conclusiones nos permiten insinuar ya una solución al problema que se plantea en cuanto a la actitud psíquica del choteador. Es evidente que no tomar nada en serio no quiere decir necesariamente que se desconozca o niegue, en el fuero interior, la existencia de cosas serias, sino que, de reconocerlas, se adopta también hacia ellas una actitud irrespetuosa. Lo que importa entonces averiguar es qué grado de estimación interior hay en el choteo: si éste admite para su capote que hay cosas serias y no las reverencia, o si más bien su habitualidad se debe a que no encuentra nada serio en el mundo. En el primer caso, sería el choteo un mero vicio de comportamiento; en el segundo, un vicio de óptica mental o de sensibilidad moral.
Si consultamos la experiencia, escudriñando en los diversos casos individuales de choteo que ella nos depara, advertimos que existen en nuestro medio individuos incapaces, no ya de comportarse respetuosamente en situación alguna, sino hasta de admitir que haya en nada motivos o merecimientos de respeto. Dotados casi invariablemente de una educación elementalísima, cualquiera que sea su decoro externo, desconocen todas las dignidades y proezas del espíritu; empedernidos de sensibilidad, no perciben tampoco ni lo sublime ni lo venerando en el orden físico o humano. Son los negadores profesionales, los descreídos a ultranza, los egoístas máximos, inaccesibles a otra emoción seria que no sean las de rango animal. Tienen, como decía Gracián, "siniestro el ingenio", y cuando les habláis de patria, de hogar, probidad o de cultura, urgen una cuchufleta y os dicen, a lo sumo que todo eso es "romanticismo". El lenguaje y la actitud habituales en esta laya de hombres son los del choteo.
Pero al lado de ellos, confundiéndose con ellos, encontramos otros individuos no menos prestos a la facecía sobre los motivos más serios y hasta en las situaciones más exigentes de circunspección. Basta sin embargo, explorarlos con una dialéctica insinuante, que capte su atención y simpatía, para descubrir en seguida que tras su frivolidad y su escepticismo esconden un alma sensitiva y crédula de niños. También su lenguaje y su actitud habituales son los del choteo; pero excepcionalmente exhiben una sensibilidad adormecida y una mohosa aptitud para formar juicios afirmativos de valor.
¿Cuál de estos dos tipos de choteadores representa el verdadero choteo?
Estamos ante un fenómeno demasiado fluido y variable para acomodarse estrictamente a cualquiera de esas rígidas disyuntivas. Siéndonos el choteo conocido sólo como una actitud externa, no podemos pronunciarnos con certidumbre en cuanto a su contenido. Lo que más cierto parece es que hay un choteo ligero, sano, casi puramente exterior, que obedece principalmente a vicios o faltas de atención derivadas de la misma psicología criolla, y otro choteo, más incisivo y escéptico, perversión acaso del anterior y originado en una verdadera quiebra del sentido de autoridad que antes analizábamos.
Dejemos, por el momento, el decidir cuál de estos dos grados de choteo es el más generalizado y genuino y tratemos ya de perfilar la morfología social común a ambos tipos de choteo, sus modos peculiares de producirse.
El choteo en la jerarquía de la burla
De todo lo expuesto, parece deducirse claramente que ambos tipos de choteo, el escéptico y el meramente jocoso, se traducen en una forma de burla que podrá ser más o menos explícita, más o menos referida a una situación exterior o a un juicio de valor.
Ahora bien: la burla es un hecho esencialmente humano. Se ha tenido siempre la mera risa por una de las facultades privativas del hombre. No faltó, hace ya mucho tiempo, quien dijera que el hombre es el único animal que ríe; y solidarizándose, al parecer, con ese postulado, un gran filósofo moderno, Bergson, le ha descubierto implicaciones biológicas y sociales importantísimas a esa facultad "humana". La risa sería algo así como un "gesto social" de protesta contra la mecanización de la vida: un acto de previsión de la especie.
Los que hemos observado un poco a los animales más expresivos --el perro o el mono, por ejemplo-- podemos abrigar ciertas dudas acerca de ese supuesto monopolio humano de la risa, al menos en cuanto a su pretensión más intrínseca. Si acaso, lo privativo del hombre es el tipo de mueca con que exterioriza un estado de euforia, de júbilo o de anticipación, ya placentera, de él. Lo que sí es una peculiar aptitud humana es la de la burla. El loro y el mono, entre otros, parecen capaces de mofa; pero con toda probabilidad se trata de un simple mimetismo desprovisto de genuina intención.
Esté o no acompañada de risa, la burla propiamente dicha es una actividad humana y social, cuyo fin instintivo es el de afirmar la propia individualidad contra otra que se considera superior o igualmente poderosa. Toda burla supone, pues, una autoridad, o por lo menos, una competencia. Por eso no tiene razón de ser, y nos repugna instintivamente la burla que se haga de un niño, de un enfermo, de un anciano. Son débiles; no hay por qué atacarlos. La burla es un subterfugio ante el fuerte; no en balde burlar es, en algún sentido, sinónimo de esquivar. El instinto humano tiende a conservarnos nuestra independencia, nuestra libertad de adaptación, y recela de toda autoridad, incluso la del prestigio, que, como ya observó Simmel, nos encadena tal vez más que otra alguna.
En torno a esa facultad de la burla como eje, se produce toda una jerarquía o escala de reacciones sociales que comienzan en la mueca puramente instintiva del niño hacia el padre o hacia el maestro y, pasando por la parodia, la sátira y la ironía, alcanzan la más elevada especie de humorismo. En este rango superior, el elemento de burla es tan sutil que apenas se percibe, y llega hasta a parecernos una delicada forma de solidaridad y de respeto.
Lo que diferencia a la burla de las demás formas de protesta y de prevención contra la autoridad es que se endereza contra lo que ésta tiene de cómico, es decir, de contradictorio consigo misma. Señalando esa contradicción, aspira a minar la autoridad que la exhibe. De suerte que la burla es más elevada y más eficaz mientras más fino es su discernimiento de esa contradicción; y, por el contrario, es más burda cuanto más se acerca a la mera protesta instintiva del niño, bien por que se fija en lo externamente cómico de la autoridad, o porque le atribuye a ésta una comicidad que no tiene, como cuando los escolares le prenden rabo a la levita del maestro.
Pues bien: si el discernimiento, si cierto sentido crítico es lo que sitúa esas reacciones más o menos alto en la jerarquía de la burla, se colige claramente que el choteo, como hábito, como actitud sistemática que es, resulta por lo general una forma muy baja de burla. Allí donde nadie halla motivos de risa, el choteador los encuentra o finge encontrarlos. Eso tendría que deberse, o a una mayor perspicacia del choteo para discernir lo cómico en la autoridad, o a una suposición de lo cómico donde no lo hay.
Ciertamente, esa superior perspicacia del choteo para ver lo cómico en lo autoritario es, a veces, innegable. El cubano medio posee una notoria vis cómica, como todos los pueblos de rápida actividad mental. Si no es, por lo común, nada profundo, percibe en cambio sin demora todos los alcances superficiales de un hecho cualquiera y efectúa velozmente aquellas aproximaciones mentales que producen el chispazo de lo cómico. A veces, por consiguiente, el choteo tiene verdadera gracia: nos descubre lo objetivo risible que había pasado inadvertido a los observadores más intensos o de menor agilidad mental.
Pero lo frecuente es que el choteo no denuncie, en absoluto, nada realmente cómico. Un chiste, un rasgo de ingenio cualquiera, surte su efecto de risa en cualquier lugar o momento; el choteo, en cambio, está estrictamente condicionado en el tiempo y en el espacio. Rara vez nos divierte la versión que alguien nos da de un caso de choteo en que no hemos participado; al contrario, el relato lo que generalmente logra es irritarnos. Esto no se debe a la falta de aquel sentimiento de solidaridad que, según Bergson, necesita la experiencia risible; sino a que el choteo se nos aparece en esos casos como una burla sin motivo. Peor aún: como una burla que inventa su motivo y que, para usar la frase criolla, tan significativa, "le pone rabo" a un objeto serio. En torno a cualquier persona o situación respetables crea una atmósfera de jocosidad que se va cargando rápidamente, hasta hacerse tan densa que el objeto mirado a través de ella resulta desfigurado y grotesco.
En ocasiones, ni siquiera este objeto-pretexto existe. ¿Cuántas veces, en el teatro o en cualquier espectáculo, no hemos visto cómo un bostezo, una frase jocosa y sin pertinencia alguna, lanzada al azar, choca con la circunspección del público y se convierte en centro de irradiación de ondas crecientes de choteo? ¿Cuál puede ser en estos casos la razón de ser de esa burla sin propósito aparente? ¿Cuál la función de esa risa sin rumbo? Tal vez habría que recurrir, para explicarla, a aquel vago fin subsidiario de reposo que Bergson le atribuye; o pensar que en esos momentos la risa criolla sirve, por el contrario, a manera de excitante artificial, con el cual procuramos vencer la fatiga, el aplanamiento, la lasitud del trópico. En todo caso, es un acto fundamentalmente egoísta e irreflexivo, mediante el cual el choteador parece reírse con el solo fin de estar alegre, como si quisiera confirmar la conocida teoría de las emociones de William James: No lloramos porque estamos tristes; estamos tristes porque lloramos.
No sería el choteo, sin embargo, todo lo peligroso que generalmente es si se limitara a ser esa risa sin objeto. Lo más frecuente es que lo tenga y que ese objeto sea su víctima. Tal vez hasta en los casos en que se nos aparece como una pura improvisación, realmente está el choteo reaccionando contra algo externo que ni él mismo percibe bien. En el ejemplo que pusimos del teatro, la frase jocosa o el bostezo sonoro son acaso un indicio de protesta contra algo. La palomilla de papel que desciende del paraíso trae posiblemente en el pico más una intención guerrera que una rama de olivo. En otras palabras, el choteo casi siempre acusa un estado de impaciencia, un recelo de alguna limitación. Quizás no es otra que la de tener que guardar silencio ante un espectáculo que se demora o que aburre, pero siempre será la limitación impuesta por una auténtica o por una falsa autoridad.
El choteo y el orden
Esta interpretación nos explica por qué el choteo es enemigo del orden en todas sus manifestaciones. Observad bien cualquier caso o situación de choteo y veréis que lleva siempre entrañados los elementos del desorden. Y lo importante, lo característico del choteo, es que ese desorden, para que origine la burla típica criolla, no ha de comportar ninguna frustración de dignidad.
Siempre ha sido motivo de risa el accidente que contraría un propósito de conducta circunspecta. Ya se ha dicho que no hay clown ni humorista comparable a ciertas cáscaras de fruta en el pavimento. Algunos histriones han visto bien esto y han sabido aprovechar sus posibilidades. ¿Qué es el arte sublimemente cómico (es decir, profundamente humorístico) de Charles Chaplin, por ejemplo, sino una sinfonía en la clave de la dignidad frustrada? Lo que nos le hace tan patéticamente ridículo es la facilidad con que resulta víctima de accidentes un hombre que usa chaqué, bastón y bombín.
En todas las latitudes, repito, el accidente contra dignidad motiva una risa tan fulminante que tiene algo de acto reflejo. En rigor, su fondo es instintivo: parece obedecer a ese gozo secreto y ancestral que experimentamos al ver al prójimo --nuestro competidor en la lucha por la vida-- contrariado en una pretensión de jerarquía, de importancia de superación. Este sentimiento no es, por supuesto, ajeno al choteo, porque el choteo incluye todas las demás formas elementales de la burla. Pero el desorden ante el cual se produce típicamente esa forma de regocijo tan nuestra no es accidente contra dignidad. Es el desorden que consiste, pura y simplemente, en la alteración de un estado cualquiera de concierto y de jerarquía, así sea en el orden físico y objetivo.
Alguna vez, un amigo muy criollo, limpio de toda malicia intelectual, aunque bastante curtido en todas las demás, me contaba, en serio, sus impresiones a bordo de un vapor durante un temporal. Lo que más parecía haberle impresionado fue el desplazamiento que sufrió la carga, mal asegurada en la sentina, con los bandazos del barco: "Los barriles --decía--, los fardos, las cajas, todo iba de un lado para otro: aquello era un choteo."
Un choteo, es decir, confusión, subversión, desorden; --en suma: "relajo". Pues ¿qué significa esta palabra sino ese, el relajamiento de todos los vínculos y coyunturas que les dan a las cosas un aspecto articulado, una digna integridad? El hecho de que mi amigo, empleara la palabra choteo para describir circunstancias tan poco divertidas como las de un temporal, lo hacía aún más significativo. Porque el empleo fuera metafórico, no acusaba menos la posibilidad de que exista la situacion de choteo sin un motivo real de burla ni de regocijo. Un mero desorden no es cosa que tenga gracia en sí. El choteo no se la encuentra tampoco, pero se ufana ante una situación semejante porque comporta una negación de la jerarquía, que para ciertos tipos de idiosincrasia tropical es siempre odiosa. Todo orden implica alguna autoridad. Ordenar es sinónimo de mandar. En el desorden, el individuo se puede pronunciar más a sus anchas. No hay ninguna compostura externa que le invite a guardar una correspondiente compostura personal. Lo ordenado ejerce sobre el ánimo una especie de ejemplaridad disciplinaria. A mí no hay cosa que me desasosiegue más que entrar en un despacho donde todo está en orden; en cambio, allí donde las cosas andan manga por hombro, experimento siempre un sentimiento de familiaridad. Este deseo de familiaridad con las cosas es algo a que el cubano es sobremanera adicto. Ya veremos que una de las causas determinantes del choteo es la tendencia niveladora que nos caracteriza a los cubanos, eso que llamamos "parejería" y que nos incita a decirle "viejo" y "chico" al hombre más encumbrado o venerable.
El choteo y el prestigio
Pero nos interesa antes examinar cómo esa afición al desorden, ese odio a la jerarquía, que es esencial del choteo, informa la manifestación más importante del fenómeno: su prurito de desvaloración. El índice convencional del valor es el prestigio. Y el prestigio es, en efecto, otra de las formas de seriedad contra las cuales el choteo se pronuncia con especial ahínco: es la seriedad en la reputación. Lo "choteado" es, en cambio, aquello que tiene una reputación precaria o falsa: lo desprestigiado.
Esta manifestación del choteo es frecuente entre nosotros. Vemos a menudo que el cubano menos "sofisticado" por los miramientos de la educación, pone en solfa los valores morales, intelectuales y aún sentimentales más encarecidos. La virtud de una mujer, el empeño intelectual de un hombre, la emoción de un funeral o de un duelo, se le convierten en materia de chacota. En cierta ocasión, unos cubanos visitaban el Crematorio Municipal de París. Al ver introducir un cadáver en el horno incinerador, uno de nuestros compatriotas exclamó, dirigiéndose al fúnebre operario: "Démelo de vuelta y vuelta." Con dudoso gusto pero indiscutible ocurrencia, rebajaba aquel resto humano a la categoría de un bistec. Las mofas de los velorios son clásicas entre nosotros. El choteo no respeta ni la presencia sagrada de la muerte.
Cuando la mofa se produce contra una cualidad o un valor inmediato cualquiera, lo característico del choteo es que ese comportamiento no obedece a un escepticismo ni a un propósito satírico. Muchas veces el choteador admira, en el fondo, la misma virtud de que se burla. Y esto nos plantea una interesante pregunta: ¿No será el choteo, en esa forma desvaloradora, un dictado del resentimiento?
Existe, como es sabido, una teoría alemana, derivada de Nietzsche y llevada por Max Scheler a su plenitud de significación, según la cual el resentimiento actúa como inductor y "definidor de toda una moral". "Cuando se siente --dice Max Scheler-- fuertes afanes de realizar un valor y, simultáneamente, la impotencia de cumplir voluntariamente estos deseos, por ejemplo, de lograr un bien, surge una tendencia de la conciencia a resolver el inquietante conflicto entre el querer y el no poder, rebajando, negando el valor positivo del bien correspondiente, y aún, en ocasiones, considerando como positivamente valioso un contrario cualquiera de dicho bien." Este sentimiento, tan cercano del despecho, explica numerosos tipos de falsa estimativa en la vida moderna. Es dudoso, sin embargo, según se infiere del mismo profundo análisis de Scheler, que sirva para explicar ninguna forma de burla, puesto que ésta es ya un desahogo y una desvalorización directa, en tanto que los juicios del resentimiento se originan en una represión y actúan indirectamente. A lo sumo, pudiera decirse que ciertos tipos de burla envidiosa son --en las palabras del mismo filósofo-- la "descarga" que elimina "esa dinamita psíquica que se llama resentimiento".
Sin duda, en no pocos casos el choteo obedece a ese propósito de desahogo. Pero hay que hacerle la justicia de reconocer que no es, por lo común, una característica suya el rencor ni el resentimiento. Este "no puede jamás desarrollarse sin un sentimiento específico de impotencia" y no siempre el choteador está incapacitado para asumir el mismo valor de que se mofa. Al contrario: nuestro burlón redomado es precisamente aquel que se ríe de los propios valores que podría emular si quisiese someterse a su servidumbre. Como es ésta precisamente la que le resulta antipática, se defiende de la ejemplaridad con la mofa, al igual que esos hombres muy celosos de su libertad, que se revisten de ironía para preservarse de las solicitudes subyugadoras de una mujer hermosa.
Lo que, en términos generales, puede afirmarse del choteo es que denota una inconsecuencia entre la apreciación interior y la conducta. En ciertos casos frecuentes, esa contradicción se explica, como luego veremos, por una forma pudorosa de ironía; pero aún entonces la mofa tiene un origen en esa impaciencia que el criollo siente por temperamento contra toda traba a la libre expansión, contra toda forma no demasiado imperativa de ejemplaridad.
Choteo, "guataquería", rebeldía
Paréceme que esto también ayuda a comprender el uso que de la palabra se hace en el sentido de delación, en los colegios, cuarteles y prisiones, "chota" se llama al compañero que acusa a los demás ante la superioridad. Denota, sin duda, quien tal hace, un sometimiento oficioso, no muy lejano del que hoy tanto priva bajo el estigma infamante de "guataquería". Mas por eso mismo la palabra "chota" envuelve un vituperio, y si el que delata lo hace por congraciarse con el poderoso, el nombre de "chota" le viene de que con su delación divulga y, por consiguiente, frustra un empeño recatado; es decir, le quita la autoridad y el prestigio de su secreto. Desde el momento en que lo privado se hace del dominio público, o lo selecto se vulgariza, está desvalorizado "choteado". Igual decimos de un espectáculo que todo el mundo ha visto ya. Los comerciantes declaran una mercancía "choteada" cuando son tantos los que la tienen en venta, que no pueden cobrar por ella a su antojo (ejercer sobre ella la autoridad del monopolio virtual), sino atenerse estrictamente a la ley de la oferta y la demanda.
En todos sus aspectos, el choteo es, como se ve, enemigo de cuanto proponga una limitación a la expansión individual. Otra cosa ocurre cuando la limitación, en vez de proponerse, se impone. Entonces, el espíritu de independencia que siempre hierve al fondo del choteo tiene dos vías de escape: o la rebeldía franca, o la adulación. Ambas son maneras de reivindicar mayor albedrío del que se tiene. La rebeldía produjo la República; la adulación ha engendrado eso que hoy llamamos "guataquería". Pero, a poco que la autoridad sea débil, indirecta o inerme, surge el choteo como una afirmación del yo.
No encontraríamos ahora nada de particular en que su nombre viniese de choto, cabrito, porque también la palabra capricho viene de "cabra". Y lo que el choteador o el chota instintivamente defiende es eso, su libertad absoluta de antojo y de improvisación. Por eso abomina jocosamente de todo principio de conducta y de toda exigencia disciplinal: de la veracidad absoluta, de la puntualidad, de lo concienzudo, de lo ritual y ceremonioso, de lo metódico; en suma: de cuanto sirve para encauzar rigurosamente el esfuerzo del individuo o para engranar --con rigidez inevitable, pero eficaz-- el mecanismo del esfuerzo colectivo.
De todo lo argüido, tal vez se puede inferir ya una definición del choteo más ceñida y formal que la que nos sirvió de base de operaciones. El choteo es un prurito de independencia que se exterioriza en una burla de toda forma no imperativa de autoridad.
Choteo, humor, ingenio, gracia
Ahora bien: este choteo que hemos venido analizando ¿es el que suele considerarse como una característica nacional?
Existe como se sabe, una tendencia insistente a suponer que no es el choteo una cualidad específica que quepa atribuir a determinados individuos --como la impulsividad, el egoísmo, la falsía, y tales--; sino que es más bien, algo que tenemos todos los cubanos, quien más quien menos, diluido en nuestra idiosincrasia criolla: algo así como un peculio psíquico tropical, con el cual nos condenamos o nos salvamos.
Quienes tal suponen, seguramente encontrarán que la interpretación del choteo que acabo de exponer es demasiado peyorativa para ser aceptable. Al margen de los anteriores resultandos habrán ellos ido poniendo sus objeciones con vista a un voto particular. Habrán pensado o pensarán que no todas las manifestaciones del choteo responden a esa definición: que no siempre es nuestra burla típica un indicio de libertinaje ni un pronunciamiento sistemático. En fin, acaso hayan echado de menos en mi análisis aquella simpatía pura, aquella sana y divertida aprobación --nacida de algo más que de una simple tolerancia hacia las propias flaquezas-- que nos inspiran las ocurrencias del humor vernáculo.
Mas ¿no será, amigos míos, que esos presuntos inconformes están pensando precisamente en eso: en el humor, en el ingenio o en la gracia criollos, y no en el choteo? Como la noción de éste ha sido entre nosotros tan confusa, el vocablo se ha prestado a todos los equívocos. Además, hay en el lenguaje corriente un hiperbolismo natural, una tendencia a designar siempre las cosas por sus manifestaciones afines más extremas, aunque se prescinda de la exactitud. ¿Quién no ha oído alguna vez a nuestros vendedores de periódicos cuando se disputan apasionadamente una venta, hacerse reproches nada menos que de "lujuria"? Claro que lo que en realidad quieren decir es vehemencia, codicia, apasionamiento --palabras que no están en su diccionario. Así también, se le ha dado y se le da frecuentemente el nombre de choteo --que denota una máxima jocosidad-- a hechos, dichos y situaciones risibles que no son "choteo" en absoluto, que más bien están comprendidos en aquella cuota de la gracia universal que le ha correspondido a nuestro pueblo criollo.
Pero nuestro choteo no tiene nada que ver con nuestra gracia; o, para decirlo más exactamente, es, en todo caso, una forma especial y sistemática de ella.
Hay quienes suponen que se trata de una reacción peculiar del cubano ante lo exageradamente serio. Aunque elemental siempre, esa explicación sería cierta si por "lo exageradamente serio" se entiende todo aquello que conlleva una autoridad. Tal noción no es infrecuente entre nosotros. Nuestra juventud más frívola suele considerar demasiado serio al hombre ceremonioso, aunque en realidad sea a la vez muy jovial. Ciertos escritores públicos que son, en el trato social, las personas menos solemnes, tienen fama de "excesivamente serios" no más que por el tono didáctico o aclarador que asumen en la faena periodística, como si enseñar y aclarar no fueran parte de la función del diarismo moderno.
Es cierto, pues, que el choteo ataca o esquiva por medio de la burla lo demasiado serio, si por tal se entiende lo que el choteador estima demasiado autorizado o ejemplar. Pero si lo que quiere decirse es que el choteo sólo se burla del empaque antipático o de la ridícula gravedad, la versión es inexacta, ya que deja sin explicar una serie de fenómenos que son, precisamente, lo más típico del choteo. Por ejemplo, el hecho siguiente, que yo he podido alguna vez presenciar: En la sala de una casa, hay una señorita cantando al piano. Canta una romanza sentimental, pero nada lacrimosa ni solemne. Además, la canta bien; tanto, que unos jóvenes, desde la acera, la escuchan en silencio, embelesados. Cuando la señorita termina, sin embargo, los jóvenes se retiran de la ventana y, engolando la voz, hacen una mofa despiadada de la misma aptitud que acaba de deleitarles. ¿Dónde está aquí la reacción contra lo excesivamente serio y grave? ¿No se trata más bien de un hábito de burla que se endereza, por sistema, contra todo lo prestigioso, hasta cuando es agradable?
O el choteo es esa actitud absoluta y sistemática, o de lo contrario carecemos de fundamento para peculiarizarlo como una modalidad aparte de la burla. Y si convenimos en que es una burla sistemática, entonces nada hay más opuesto al humor.
"Es indudable --dice Pío Baroja en La caverna del humorismo-- que allí donde hay un plano de seriedad, de respetabilidad, hay otro plano de risa y de burla. Lo trágico. lo épico, se alojan en el primer plano; lo cómico en el segundo. El humorismo salta constantemente de uno a otro y llega a confundir los dos; de aquí que el humorismoá pueda definirse como lo cómico serio, lo trivial trascendental, la risa triste, filosófica y cómica." Pero el choteo ignora deliberadamente ese plano de respetabilidad de que habla Baroja y se instala, inquilino contumaz, en el plano de lo cómico. Ni percibe jamás en éste aquel reflejo de lo sublime que es, para Lipps, lo que ilumina por dentro al humorista. Esto no quiere decir, claro está, que el choteador no pueda ser algunas veces humorista. Pero, la coincidencia no es muy frecuente, porque lo cardinal en el humorista es su hondo sentido humano, y en el choteador su egoísmo, su prurito de personal independencia. En todo caso, no hay por qué identificar las manifestaciones del humour con las del choteo aunque sea el mismo individuo quien las revele.
Tampoco el choteo es nuestro ingenio, ni nuestra gracia. En el ingenio hay siempre una agudeza mental de que no suele ser capaz el choteo típico, burla generalmente impresionista y externa. De tan intelectual naturaleza es el ingenio, que siempre se muestra respetuoso de una manifestación más alta de sí mismo. Un hombre ingenioso contestará siempre al ataque de otro con un alarde mayor de esprit --como en aquel debate famoso entre parlamentaristas ingleses, que nos relata Varona--, y si no puede superar al ingenio adverso, se le rendirá caballerescamente. En cambio, el choteo es tan poco intelectual que, ante una finta ingeniosa, contesta con una nueva mofa desesperante. No es un género de dialéctica, sino de acoso. También aquí se debe reconocer, empero, que no son el choteo y el ingenio por necesidad incompatibles. Son, sencillamente, tipos distintos que no se llevan bien.
Con la gracia criolla sí se relaciona más estrechamente el choteo. La gracia, como su mismo nombre lo indica, es un don natural, algo ajeno a la cultura del individuo y casi a su mentalidad. Consiste la gracia cómica, a mi juicio, en una tal disposición y tersura del ánimo que todas las cosas boten elásticamente contra él, sin penetrar, sin dejar huella. Esta forma de optimismo busca constantemente justificarse a sí misma limándole las aristas a la realidad. Por eso la gracia es predominantemente femenina, y nada acre. No aspira a impugnar, sino a esquivar. Como su anhelo festivo es sólo de alegría, de comodidad vital, insiste en ver el mundo sin peligros, sin espinas ni precipicios.
Ahora bien: se infiere claramente que una exageración del espíritu de la gracia puede conducir a la negación de todos los valores. El deseo de limar asperezas es susceptible de convertirse en un prurito de allanar relieves. Y empezándose por codiciar la comodidad vital de la alegría, se puede llegar a exigir ese lujo vital que es la absoluta independencia de toda autoridad. Insensiblemente, en efecto; por obra de diversos factores que en seguida veremos, la burla ligera y sana que nace de la gracia se pervierte con la sistematización hasta convertirse en choteo.
Pero esto no es fatal. Suponer que esa perversión se opere en todos los cubanos es, por supuesto, una exageración absurda. La gracia misma no es privilegio de toda la especie tropical. Abundan más de lo que suele suponerse los cubanos solemnes, los cubanos serios e incapaces de choteo, como abunda también el andaluz dejado de toda gracia. Lo que sí puede y debe afirmarse es que hay en la idiosincrasia cubana rasgos peculiares que, originados unas veces y acusados otras por el clima o por las circunstancias sociales en que hemos venido desenvolviéndonos, tienden a facilitar esa perversión de la burla que llamamos choteo.
Ligereza e independencia
De estos rasgos el que con más frecuencia se subraya es el de la ligereza criolla.
Ramiro Guerra, en un admirable capítulo de su Historia de Cuba, declara que el cubano "sólo tiene aparentemente la obstinación de la ligereza", y parece sustanciar esa afirmación cuando añade que "la principal debilidad de su carácter radica en esa falta de aptitud para aceptar una actitud y darse a ella por entero, infundiéndole todo el vigor y la fuerza de su alma". Así entendida, la ligereza es, pues, una falta de consecuencia. Pero ¿a qué contextura psicológica responde?
Hasta por las connotaciones lingüísticas de la palabra, la ligereza es una falta de gravedad; y lo que metafóricamente queremos decir con esto es una falta de ponderación, de aptitud para tomarles el peso exacto a las cosas. ¿A qué puede deberse esto si no es a una falta de atención suficiente, ya que la atención sostenida es lo que invita a la reflexión, a volver sobre el primer aspecto de lo enjuiciado y medir exactamente su relieve y sus alcances?
Esta falta de atención suficiente --que, como ya vimos, es una de las condiciones del no respetar-- se origina en la impresionabilidad excesiva, que el cubano comparte con todos los pueblos tropicales. Por lo mismo que nuestros sentidos se mantienen constantemente alertas bajo el látigo de la luz implacable, la inteligencia criolla se impresiona fulminantemente; pero le acaece también lo que a las fotografías instantáneas: que la imagen sólo perfila bien los primeros términos y la impresión dura poco. En otras palabras, nuestra mentalidad media carece del sentido de la tercera dimensión --la dimensión de profundidad. Vemos las cosas en contornos más que en relieves. Las implicaciones más hondas, los alcances más lejanos, se nos escapan casi siempre. De ahí que toda la vida se nos convierte un poco en escenografía, que a nada reconozcamos suficiente realidad para tomarlo muy en serio, ni bastante importancia para darnos a ello por entero.
Ya un militar español del siglo pasado, el General Concha, que tuvo ocasión de observarnos de cerca, declaraba cifrada nuestra felicidad "en un tiplecito, un gallito y una barajita". La frase tiene los elementos de verdad que tiene toda caricatura, aunque sea muy apasionada. Ya los diminutivos empleados aluden a esa tendencia nuestra a "chiquear" las palabras, tendencia que no se debe a una efusividad afectiva tanto como a otra característica que luego veremos: la familiaridad, el no darle demasiada importancia a nada poniéndolo todo en el nivel de lo más íntimo. Pero la frase es además significativa, porque limita nuestra ambición (e implícitamente nuestra capacidad de apasionamiento) a la diversión y al juego.
Esta afición al juego, que somos los primeros en reconocer como algo característico, merecía un estudio especial. Nada más complejo que la emoción del jugador. Hay en ella una mezcla curiosa de audacia y de miedo, de vehemencia y de cautela, de desprendimiento y de codicia. Pero el hecho que ahora nos interesa es que esa afición suele ser característica de todos los pueblos impresionables. Cuando se subordina a la emoción congestionada de una hora, la seguridad y la tranquilidad del futuro, es porque se carece de previsión suficiente, es decir, de la capacidad para evaluar en abstracto.
En el mismo rasgo psicológico ha de verse también el fundamento de una de nuestras más bellas cualidades: el desinterés. ¿Qué cosa es el ser interesado, sino el evaluar demasiado en perspectiva --una forma de calculismo? Hasta para explicar el hecho económico del interés bancario, se recurre a un fenómeno de perspectiva: a medida que se aleja su posesión, el dinero se estrecha como se estrechan en la distancia los rieles de un tren. El interés es la compensación de ese estrechamiento. No es interesado el cubano, porque carece del hábito o de la óptica mental para proyectar las cosas sobre el futuro. Su retina, como la de ciertos insectos, no enfoca por igual los primeros y los últimos términos. Lo superficial y lo profundo se sitúan para él en un mismo plano de apreciación y, por consiguiente, de estimativa. La satisfacción presente es lo que importa. De ahí una mezcla peculiar de virtudes y defectos: nuestra liberalidad, nuestro hedonismo, cuanto hay de ingenuo en nuestra malicia y de dócil en nuestra indisciplina, lo susceptible que somos al halago y a la censura aparentes, nuestro indiferentismo hacia las empresas de cierta trascendencia, nuestro afán utilitario a despecho de nuestra largueza, y, en fin, nuestro choteo.
El otro rasgo cardinal de nuestro carácter es la indepedencia. No una independencia del tipo zahareño, y bravío, sino del plácido y evasivo. Ganivet dijo que el ideal de los españoles se puede expresar con esa frase castiza: hacer su real gana. De los españoles hemos heredado, quizás, ese espíritu; pero en nosotros asume una forma menos díscola y activa. El cubano generalmente se contenta con que no lo molestan. La libertad en abstracto le tiene sin cuidado con tal que no llegue a afectar su personal albedrío. Permanece insensible y hasta aquiescente a las arrogaciones y a los rigores excesivos de la autoridad mientras no siente en lo vivo de sí mismo la lastimadura. Somos, como ya observó de los españoles Ortega y Gasset, más sensibles a la violación del fuero privado que a la del público, y no nos decidimos a la protesta sino cuando el exceso de dominio coarta la personal independencia.
Esta independencia se defiende contra toda forma de relación que le imponga un límite, un miramiento. De aquí que el cubano tienda por instinto a abolir toda jerarquía y a situar todas las cosas y valores en un mismo plano de confianza. Así se origina la comentadísima familiaridad criolla, que es, tal vez, el rasgo más ostensible y acusado de nuestro carácter.
Cuando venimos a Cuba del extranjero --sobre todo si venimos de algún país de más densos humores, los Estados Unidos o la misma Francia, por ejemplos-- nos sorprende en el mismo muelle cierta atmósfera de desprendimiento y de compadrazgo estentóreo que parece ser el clima social de Cuba, correspondiendo a la calidez y a la luminosidad físicas. Allí mismo, en el umbral de la Isla, el agente de equipajes o de hotel nos abordará sin ese comedimiento servil que tienen sus congéneros de otras latitudes, nos dirá "chico" y nos tratará como si para nosotros hubiera estado reservando siempre la más efusiva camaradería. Unas horas más de inmersión en el medio tropical nos convencen de que hemos llegado a una tierra totalmente desprovista de gravedad, de etiqueta y de distancias. Por ninguna parte se advierte en las gentes aquella circunspección, aquel recato, aquella egoísta absorción en el propio negocio que hacen del espectáculo nórdico y del europeo en general una sinfonía en gris mayor. Todo en Cuba tiene la risa de su luz, la ligereza de sus ropas, la franqueza de sus hogares abiertos a la curiosidad transeúnte. Ningún indicio de sobriedad ni de jerarquía nos impresiona. Se observa, al contrario, por doquier, un despilfarro de energías, de hacienda, de confianza. Las gentes hablan en voz alta, se embriagan del reboso de las copas las maderas ya empapadas de las cantinas, el automóvil ha perdido la seriedad metódica del taxímetro, pero se ha convertido en un vehículo popular, desde cuyo pescante nos dirige el chauffeur las más obsequiosas confidencias. Estamos en la perfecta república. Todo es de todos. Y así como la luz encendida y vibrante parece anular las lejanías y los claroscuros, una luminosidad espiritual que irradian todas las caras anula las distancias sociales y allana todos los relieves jerárquicos.
A nadie puede sorprender que en un ambiente tal se tienda a esa anulación sistemática de todos los respetos que es el choteo. La independencia del cubano le induce a suprimir la autoridad, aunque sea en el trato social. El tuteo priva, y las personas de más importancia responden por su nombre de pila, cuando no por un diminutivo del mismo, o por un cariñoso apodo. Pero ya dije que más que cariño lo que hay es igualitarismo, familiaridad o para decirlo con una palabra de connotaciones muy afines: "parejería",
Nota al pié: Restituyo aquí a esta palabra tan nuestra el que me parece ser su sentido primario. Ha llegado, en efecto a asumir, por derivación, el de "persona que se da tono, que se considera superior", actitud contraria al igualitarismo. Sin embargo, ese sentido proviene de la misma idea de presunción que se asoció al vocablo cuando primeramente se le empleaba, como es notorio, para designar a los individuos de color que se conducían como blancos, que "se emparejaban" con él.
cuidado de que todos estemos parejos.
Ahora bien: la relación que este instinto igualitario tiene con el choteo no es menos evidente que la que con él guarda nuestra cubana ligereza. Ya vimos que el choteo se producía, o por una falta de atención, o por un sentido insuficiente de la autoridad. Donde todos somos reputados y tratados como iguales, no hay autoridad alguna. Un proverbio inglés advierte que la familiaridad engendra el desprecio. Y ciertamente la familiaridad criolla, tan simpática, en otros aspectos, no ha sido fecunda en respetos, como tampoco lo ha sido en posibilidades de verdadero humorismo. La familiaridad sólo propicia la burla. Pío Baroja ha observado con sutileza que las posibilidades del humorismo aumentan "cuanto más dominio del estilo, de la retórica, de la seriedad hay en un plano de la vida". "En Nápoles, en Sevilla o en Valencia --agrega-- no ha habido humorismo, en cambio lo ha habido en Londres y es que la vida inglesa es, de todas las vidas europeas, la más sólida, la más tradicional y la más solemne." En hondo sentido, esto es también lo que señalaba nuestro Varona, cuando escribía que "el humorismo del pueblo inglés es una de las manifestaciones de la conciencia de su fuerza", es decir, del tomarse a sí mismo en serio. En el pueblo pequeño, la conciencia de que, por su debilidad, no se le respeta, hace que todos dentro de él se respeten menos, anulando aquellos contrastes que invitan al humorismo.
Estas dos disposiciones espirituales nuestras --la ligereza y la independencia-- han sido, pues, el caldo de cultivo del choteo. Pero ellas no producen naturalmente más que un choteo benigno; por así decir, una cierta jocosidad irónica y escéptica, que muy bien pudiera ser el substratum de la gracia criolla, como lo es de la gracia andaluza. Los conocedores de Andalucía nos aseguran que también allí se advierte un ambiente y una actitud parejos; y no podemos olvidar --aunque tampoco quepa atribuirle al hecho la desmedida importancia que a veces se le supone-- que buen número de nuestros progenitores españoles fueron andaluces. Leyendo las comedias de los Quintero, notamos que la gracia cuajada en ellas tiene muchas semejanzas con ese benigno choteo criollo. Por lo pronto, no es una gracia de sentido universal, sino condicionada por el ambiente en que se produce. De ahí que las comedias quinterianas sean difícilmente traducibles: su comicidad, espolvoreada apenas de ingenio, no movería a risa a un escocés o a un alemán. Además, se trata también, como en Cuba, de una cierta sans fa‡on, de un perenne desenfado, de un sentido independiente y hedonista de la vida, reacio a toda sujeción social excesiva.
Pero también esa gracia bética, al igual que la nuestra, lleva en sí misma los gérmenes de una fermentación que hacen de ella, a menudo, algo tóxico y desbordante. Así como la exageración de la gracia criolla produce el choteo en su forma más perniciosa, la exageración de la gracia andaluza es lo que allí se llama "pitorreo", fenómeno regional casi idéntico al nuestro, sobre el cual don Américo Castro me hacía, recientemente, finos y deploradores comentarios. El individualismo que informa la concepción española de la vida, unido a cierto sensualismo fatalista de procedencia africana y todo ello caldeado por un clima no muy distinto del nuestro, establece esa semejanza entre lo andaluz y lo cubano.<%0>
El choteo y la improvisación
Claro está que en la formación de nuestro choteo han intervenido factores externos peculiares.
ra suponerse. Acaso peca de superficial Paul Morand, en su reciente Magie noire cuando se pregunta: "Ignore-t-il que Dieu a fait don aux nègres de son plus précieux trésor: la joie?" Así y todo, no me parece improbable que el hombre de color, por su caudal de inestrenada vitalidad, por su índole impresionable y sensual y por su carencia de aquel pesimismo que dan los trabajos seculares de la civilización, haya acentuado ciertos rasgos criollos que, en el hombre blanco resultan propicios al choteo, al aliarse con otros factores psíquicos.>
El que más inequívocamente ha propiciado el choteo ha sido nuestra rápida y próspera evolución colectiva.
Hay una relación de recíproca influencia entre el carácter y la experiencia de un pueblo. Si la idiosincrasia nacional modela a su manera la historia, también creo que la historia misma deja su impronta en el carácter.á A esto tal vez se deba un hecho a mi juicio evidente: que el carácter nacional no sea cosa tan fija como se supone. Los acontecimientos políticos de trascendencia vital, los flujos y reflujos de la prosperidad económica, las variaciones en las costumbres --de- terminadas en gran medida por variaciones en los modelos y normas de conducta-- hacen que surjan y se destaquen del fondo complejo de la idiosincrasia las formas de comportamiento más adecuadas a las diversas situaciones exteriores y, por consiguiente, más diversas entre sí.

Si en biología la función crea el órgano, en psicología la actitud indicada u obligada crea muchas veces eso que llamamos el rasgo de carácter. Así, es lógico que durante el período libertador el cubano fuese proclive a la ironía o a la taciturnidad, como ahora lo es a la franqueza y a la burla. La vigilancia española de las actitudes obligaba entonces a un cauteloso recato; el espectáculo de la patria afanada tras su propia dignidad y las fatigas y privaciones que acarreaba lograrla, no podían menos que originar una inhibición de la alegría, ya que esta es siempre un indicio de comodidad vital.
En cambio, advenida la República, la restauración económica fue tan rápida y tan pingüe que se creó pronto una atmósfera de venturina. Poseer y mandar fueron privilegios relativamente accesibles. Vimos instalarse en el poder y ejercer autoridad, al lado de hombres que se habían conquistado ese derecho en la manigua, otros a quienes habíamos tuteado en todos los mentideros y tertulias. La improvisación tuvo que regir por mucho tiempo en todos los sectores de la vida cubana; y así como se crearon, de la noche a la mañana, instituciones y apoderados que se hicieran cargo, bien o mal, de las funciones públicas, así en otras zonas, en las docentes, en las profesionales, en el arte y en la literatura, se improvisaron también órganos y agentes de satisfacción escasamente idóneos. No sería difícil, creo yo, precisar la influencia que han ejercido sobre el carácter criollo en los últimos tiempos el periodismo vocinglero y aldeano que generalmente hemos padecido, el arribista intelectual que ha sentado plaza de maestro, el profesional que se ha prestigiado míticamente, el político con antecedentes impublicables, la revista que ha querido ser cómica y no ha pasado de chocarrera, o la farsa que, so capa de criollismo, ha escondido sólo una pornografía grosera y una esquemática plebeyez. Toda esta tropa de enganche, todas estas suplantaciones,á unas veces por inculcación directa de falsos criterios y de gustos espurios, otras por ineptitud para la defensa de lo verdaderamente valioso, nos enviciaron en la superficialidad, en el escepticismo o en la chocarrería, determinando la quiebra del respeto, actitud delicadísima, por lo mismo que contraría las díscolas apetencias del instinto.
El ambiente social, pues, con esas mixtificaciones e improvisaciones inevitables, ha contribuido tan poderosamente a fomentar el espíritu antijerárquico de nuestra burla, que casi pudiera decirse que ha engendrado el choteo. Más que una tendencia inmanente de nuestro carácter, éste es el resultado de una determinada experiencia colectiva. Nace del medio, antes que de la idiosincrasia. Yo he tenido oportunidad de comprobar esto en mis frecuentes relaciones con estudiantes cubanos en el extranjero. He notado que en los Estados Unidos y en Francia se comportaban del modo más circunspecto y con sólo una jovialidad de buena ley, jóvenes compatriotas a quienes luego he vuelto a ver aquí en Cuba posesos ya del diablillo del choteo. Es el espectáculo de la autoridad falseada lo que exacerba el natural espíritu crítico de la gracia criolla.
Efectos del choteo
Así se explica que, junto a las más funestas consecuencias en el orden moral y cultural, el choteo haya ejercido, en ciertos casos, una función crítica saludable. Como dirige su burla sistemáticamente contra todo lo autorizado, algunas veces ha tenido que acertar.
No todas las autoridades son lícitas o deseables, y por eso siempre fue la burla un recurso de los oprimidos --cualquiera que fuese la índole de la opresión. Al par que uno de los grandes padecimientos del cubano, la burla crónica ha sido una de sus grandes defensas. Le ha servido de amortiguador para los choques de la adversidad; de muelle para resistir las presiones políticas demasiado gravosas y de escape para todo género de impaciencias. En otras palabras, ha sido entre nosotros un descongestionador eficacísimo. Como su operación consiste en rebajar la importancia de las cosas, es decir, en impedir que éstas nos afecten demasiado, el choteo surge en toda situación en que el espíritu criollo se ve amargado por una autoridad falsa o poco flexible.
Cuando esta autoridad, cualquiera que sea su jurisdicción, es genuina y tiene razón de imperio, el choteo no puede justificarse sino como un resabio infantil de un pueblo que todavía no ha tenido tiempo de madurar, y sobre todo de madurar naturalmente, sin ajena asistencia. Pero cuando se trata, como tan a menudo sucede, de una autoridad huera, o improvisada, o por cualquier razón excesiva; de una autoridad cuya forma no corresponde a su sustancia, que pretende más de lo que realmente vale, entonces el choteo es un delator formidable, y a ello le ayuda mucho su misma falta de grandes pretensiones satíricas, su misma simplicidad.
El arma de emergencia para esos casos suele ser la trompetilla. De todo el repertorio hasta ahora conocido de emisiones o ademanes despectivos, es ése el más humillante,á acaso por ser también el más cargado de alusiones abyectas. No hay gravedad, por imperturbable que sea, en la que no cale siquiera de momento esa estridente rociada de menosprecio. Su eficacia está en su misma falta de violencia, en lo disminuyente que resulta su propio tono diminutivo. Cualquier otro ademán de burla o desdén-- sacar la lengua, negar la mano, escupir al paso-- conlleva una agresión directa ante la cual se hace fuerte la dignidad agredida. En cambio la trompetilla, por más oblicua y lejana, parece desarmar y hasta disolver por el momento la dignidad a que se dirige. Es una mínima saeta que se clava siempre en el blanco --en el centro de gravedad-- flameando una banderita de ridículo. Claro que resulta demasiado burda, y muchas veces demasiado frívola e irresponsable, para constituir una sanción más que momentánea; demasiado indigna ella misma para desvirtuar el exceso de dignidad que llamamos prosopopeya.
Pero tampoco hay duda de que ciertas sanciones de ese género menor son a veces saludables. Por ejemplo: a Cuba suelen venir personajillos de arribazón, ganosos de remozar un prestigio raído en su tierra. A la nuestra llegan como a tierra conquistada, henchidos de suficiencia. La burlilla del país los desinfla a su tiempo. Y también el nativo ha de pensarlo tres veces antes de engreírse. En su intimidad doméstica puede el narciso tropical contemplar su imagen sin que nadie la vulnere; mas apenas intenta pasearla y hacer de una ilusión íntima una autoridad pública, el choteo le sale al paso y le baja los humos.
En esa sanción colabora el choteo verdadero --es decir, el sistemático-- con la gracia criolla que le sirve de substratum. Esta ya no es sistemática; pero sí muy exigente. La falta de penetración honda, de sentido de profundidad y lejanía, le priva muchas veces al cubano de apreciar al primer golpe de vista (que es generalmente el único que cultiva) la trascendencia o las implicaciones de un hecho cualquiera. De aquí que todos los valores tengan que acusarse muy fuertemente, con una gran solidez y rotundidad, para que el cubano medio los calibre. Pero entonces nadie los respeta más, aunque no los acate ni se ponga al servicio de ellos. Si la mediocridad es tan tolerada en Cuba, es porque la intolerancia supone una autoridad, cosa repulsiva en sí. El cubano la rechaza como rechaza toda superstición, todo dogma o beatería. Sería un propagandista admirable del libre examen, si no fuese demasiado impresionable para cultivar el examen como actitud. Pero para llevarle a una aceptación íntima de lo mediocre, es indispensable tocar en él los resortes del sentimiento.
Y aún así. Esos resortes emocionales están en él --como en casi todos los pueblos de nuestra estirpe-- sumamente tensos y dispuestos. Nadie se emociona con más facilidad ni con más pueril plenitud que el cubano. Los políticos, que constantemente hacen uso de ese recurso oratorio que ellos llaman "llegar a las fibras del pueblo", conocen bien esa hiperestesia, ese lugar blando y expuesto que hay siempre en la encarnadura criolla. Las canciones típicas de Cuba lo denuncian con notoria elocuencia. Se ha llegado incluso a decir que, "en el fondo", somos un pueblo de intensa melancolía. ¿Cómo se compadece esto con el choteo, que es burla y jácara consuetudinarias?
También aquí actúa el choteo como un descongestionador espiritual, rebelándose contra la autoridad del sentimiento. El cubano es tan "cheche", tan celoso de su independencia, que no quiere aparecer sometido ni siquiera a su propia emoción. Muchas veces, en el teatro, en el cinematógrafo, observamos que algún espectador vecino se ríe o dice algo jocoso en el instante más patético de la representación. Solemos pensar que es un salvaje. Algunas veces lo es; otras, es un pobre diablo que tiene un nudo en la garganta. El choteo viene entonces a ser como un acto de pudor, un pliegue de jocosidad que nos echamos encima para esconder nuestra tristeza íntima, por miedo a aparecer tiernos o espirituales.
Cuenta Francisco Figueras, en un libro muy estimable y muy olvidado, como todos nuestros buenos libros, una anécdota patriótica que él estima expresiva del "volterianismo" de nuestro carácter, pero sin subrayar ese elemento de pudor que informa su ironía:" G. del C. uno de los estudiantes de medicina condenados a presidio en 1871, usaba con orgullo una espléndida barba rubia que le asemejaba a un joven lord. Mientras se oían las descargas que daban fin a la vida de sus condiscípulos, G. del C., que acababa de sufrir la tonsura, vestir el traje y remacharse la cadena reglamentaria del presidio, penetra en el calabozo donde sus compañeros esperan su turno en la fúnebre toilette - Ecce homo, les dice." De fijo, todos se rieron con la frase; pero es probable que también se estuvieran tragando las lágrimas.
Esta ironía pudorosa es, tal vez, la única que el cubano practica con acierto. Toda ironía es, más o menos, una forma de simulación, de doblez, puesto que consiste en decir lo contrario de lo que se siente o se piensa. Pero el cubano es tan sincero --sincero hasta cuando miente, cosa que hace sin escrúpulos-- que le repugna toda forma irónica de impugnación. Prefiere el choteo, que es la mofa franca, desplegada, nada aguda generalmente, como que no tiene hechura de dardo, sino más bien de polvillo de molida guasa, que se arroja a la cara de la víctima. El choteo la desconcierta, no por su contundencia, sino por el ambiente ahogador de alusiones, de equívocos, que va formando en torno a ella. A veces, su procedimiento es el de la diatriba: se limita a ir desvistiendo a su víctima, despojándola, una a una, de todas las prendas en que cifra su vanidad o su gravedad. Otras, como en el caso actual de cierto político, a quien el choteo se empeña en presentar como un caso pintoresco de analfabetismo, ensáñase nuestra burla con una flaqueza más o menos real, la tergiversa, la abulta y, a la manera de la caricatura, acaba por hacer de Narciso un monstruo.
Como se ve, todos estos efectos del choteo medio, del choteo difuso y casual, rayano en la pura gracia, son por lo menos inocentes. Cuando el choteo resulta notoriamente pernicioso es cuando se convierte en absoluto y habitual; cuando no es una reacción esporádica, sino un hábito, una actitud hecha ante la vida. Este choteo por antonomasia resulta entonces una perversión del gracejo criollo, que no es sino la sal de una tierra de azúcar. No creo que aquel vicio ni esta cualidad sean absolutamente peculiares de nosotros. Hay otros muchos pueblos que tienen una gracia semejante a la nuestra y en que esa gracia sufre pareja corrupción. Pero el hecho es que nuestra palabra "choteo" es privativa y que con ella designamos indistintamente nuestro vicio y nuestra virtud jocosas.
Cuando se ha hablado mal del choteo, cuando se ha visto en él la manifestación de un estado moral y social alarmante, se ha querido aludir al choteo sistemático, no a la gracia cubana. Y en efecto, aquel es responsable de una gran parte de la morosidad con que hemos progresado hacia la realización de cierto decoro social y cultural. Por su índole ciegamente individualista, el choteador ha sido estéril para toda faena en que fueran requisitos el método, la disciplina, el largo y sostenido esfuerzo, la constante reflexión. Lo peor sin embargo, es que, como el perro del hortelano, si no trabajó, tampoco dejó a los demás trabajar. Ha sido la rémora, el succionador de entusiasmos por excelencia. De ellos se alimentaba. Donde quiera que percibía un aleteo de aspiración, un empeño de mejor vida, aplicaba en seguida la ventosa de su burla.
Mencionaré un ejemplo. Recuérdese la mofa que antes se hacía, en nuestra Universidad, de los alumnos afanosos de saber. Se les llamaba filomáticos, se les acosaba como traidores a una causa juvenil que tuviera por principio el santo derecho a la holganza. Claro que había mucho de mera frivolidad juvenil en ello; pero es que esa burla se extendía también a otros sectores más responsables y maduros en la estimativa, llegaba hasta a contaminar la opinión pública. Si en todas partes el intelectual respira más o menos indiferencia, aquí ha solido aspirar los gases asfixiantes del choteo. Y no por simple odio primitivo a la cultura, sino porque ésta como acaba de recordarnos un fino ensayista argentino, Arturo Cancela, conlleva necesariamente una servidumbre, una disciplina. Al intelectual se le ha ridiculizado más entre nosotros mientras mayor rigor ponía en su faena.
Por esa misma servidumbre al ideal, se ha hecho mofa del político que tomaba en serio --en "romántico", como se decía-- la tarea de gobernar al pueblo o de legislar para él. El choteo entronizó así la inverecundia, el "poco más o menos", el arribismo en todas las zonas del esfuerzo. Y llegó a minar tan hondo el sentido de la autoridad, que por mucho tiempo hizo imposible o antipática toda crítica que no fuera de su propio linaje, es decir, entreverada de burla irresponsable.
A esta última influencia se debe, singularmente, ese confusionismo y ese tuteo intelectual que todos observamos y padecemos aún en nuestro medio. Es difícil todavía hacerse de autoridad en Cuba; es difícil, por lo menos, hacerla valer. Aunque el núcleo de la opinión pública es siempre más o menos intensamente sensitivo al mérito, todavía no se ha formado entre nosotros esa vigilante solidaridad, esa noble disposición colectiva para la defensa del valor genuino, que en otro país constituye la principal garantía de toda levantada y honesta situación. También nuestra opinión pública, aún cuando más convencida esté de la autenticidad de un valor, carece de aquella consecuencia entre la convicción y la conducta que Ramiro Guerra descubría en el individuo cubano. Es siempre posible que cualquier chisgarabís se crea con derecho para discutir los pareceres del especialista más autorizado, y que el talento o la larga dedicación se hallen un poco a la merced del primer bufo que les salga al paso, a veces con una pluma en la mano.
Aún pudiera abundar en la pormenorización de las influencias perniciosas que cabe atribuir al choteo en el orden moral y social, si no hubiese ya fatigado en demasía vuestra generosa atención. Por otra parte, ha sido menos mi propósito el considerar los efectos --sobradamente conocidos-- de ese fenómeno, que el de explorar su naturaleza. Analizada ésta, las consecuencias en todos los órdenes son en su mayor parte evidentes. Por modo general pudiera decirse que el choteo ha tendido ha infundir en nuestro pueblo el miedo a todas las formas nobles de distinción --el miedo a ser "demasiado" intelectual, demasiado espiritual, demasiado cortés y hasta demasiado sensato o elegante. ¿Quién no recuerda, en efecto, una época en que llegó a hacerse imposible en La Habana el salir a la calle --no ya con capa y chistera, indumento sin duda algo ridículo-- sino con un mero abrigo en días de rigor invernal?
Transitoriedad del choteo
Pero, afortunadamente, hablamos de una época ya casi enteramente pasada. Así como el choteo ha sido el resultado de un ambiente, también lo ha sido de un determinado período que ya toca a su fin --el período que pudiéramos llamar de improvisación en nuestra vida nacional. Las cualidades de nuestro carácter que constituyen los elementos psicológicos aprovechados por el choteo, son inmanentes, y aunque no de una irremediable fijeza, sí de muy lenta mudanza. Por mucho que la sangre se diluya y se alteren las costumbres, siempre estará ahí nuestro clima para cuidar de que seamos un poco ligeros, impresionables, jocundos y melancólicos a la vez, y éstos serán los fundamentos de nuestra gracia nativa. Lo que hay que evitar es que esa gracia degenere en choteo, y yo pienso que ello se va logrando por sí solo cada día con el advenimiento gradual de nuestra madurez, con la alteración paulatina de nuestro clima social. A medida que nos hacemos más numerosos, más ricos y más refinados, a medida que eliminamos nuestra primitiva aldeanidad de pueblo joven, acrecentamos nuestro sentido de la jerarquía y disminuimos, por consiguiente, las condiciones de vida del choteo.
No estará demás, sin embargo, que pongamos de nuestra parte todo el esfuerzo necesario para activar esa evolución, saturando nuestro ambiente de aquellas sutiles esencias de respeto que son el antídoto de la burla desmedida. Fundamentalmente, ésta es una empresa de educación. La aptitud para respetar es, en definitiva, una aptitud para evaluar y, por tanto, no depende sino del grado de cultura que posea un individuo --de aquella cultura que no consiste tanto en un amplio bagaje de conocimientos como en una fecunda disciplina del espíritu, en un hondo anhelo de compenetración con "todo cuanto, en la naturaleza y en la historia, es esencial al mundo".
Recordaremos siempre el luminoso pasmo de Chesterton que, enfrentado un día con los respetuosos campesinos de Castilla, exclamó: "­Qué cultos son estos analfabetos!". En Cuba nos hemos dedicado con mucho ahínco hasta ahora a hacer hombres no-analfabetos, hombres ilustrados, pero no a hacer hombres de cultura. Nuestra educación no sólo ha sido defectuosa en cuanto ha dejado de corregir en determinados individuos ciertas inclinaciones psíquicas viciosas que --como la envidia y su derivado, el resentimiento-- incuban el choteo sistemático; sino que además ha descuidado ofrecer normas, criterios, perspectivas y alicientes de perfección a nuestra juventud. En nuestros hogares se ha observado, en general, la falta de un verdadero espíritu normativo. A lo sumo, ha imperado un ánimo disciplinario; pero de un modo coercitivo y dogmático, sin infundirle al niño hábitos de reflexión que le capaciten para evaluar por su cuenta. En la escuela y en la Universidad, el excesivo positivismo de una enseñanza de escasísima especificación individual y más atenta a señalar caminos de medro que a descubrir panoramas de cultura, ha privado también a nuestra juventud de ejercitar el sentido de valorización, de disciplinar sus curiosidades y fecundar sus alegrías con el entusiasmo auténtico.
Alegría y audacia
El entusiasmo genuino, digo.
Hubiera errado mucho su propósito esta conferencia si dejara la impresión de que, al condenar el choteo sistemático, he querido también desestimar o menospreciar aquellas manifestaciones del jovial ingenio que son la sal de la vida, o aquella alegría limpia y sana cuyo cultivo es, precisamente, la consigna de nuestro tiempo. La misma burla es a veces lícita y necesaria:á "cosas hay --decía Gracián-- que se han de tomar de burlas, y tal vez las que el otro más de veras"; pero "el mismo nombre de sales está avisando cómo se han de usar", y lo detestable es tan sólo "venir a parar en hombre de dar gusto por oficio, sazonador de dichos y aparejador de la risa".
La alegría es aún más apetecible, porque cuando es alegría auténtica, denuncia una juventud interior, una riqueza de vitalidad que multiplica nuestro entusiasmo para todas las faenas del esfuerzo. Si por algo el arte de nuestro tiempo sustenta una briosa reacción contra el romanticismo de nuestros mayores, es precisamente porque al romanticismo --melancólico y lacrimoso-- le faltaba esa energética alegría del hurra, que estremece, como una conquista o como una aspiración, hasta el arte más dramático de la hora actual.
Finalmente, al invocar la necesidad de más y de mayores respetos, no he querido tampoco cortarle las alas a aquel nativo espíritu de independencia que conquistó nuestras libertades públicas y que es la más honda garantía de su preservación. Creo, por el contrario, que en muchas zonas de nuestro esfuerzo andamos faltos todavía de intrepidez y de audacia. Pero así como la alegría, para que sea fecunda, para que realmente ilumine nuestras vidas, ha de tener motivos verdaderos de satisfacción --diáfanos focos interiores de amor y de estima--, así también la audacia es sólo válida y decorosa cuando la abonan una responsabilidad y una disciplina.
Asistimos a un albor de madurez en que se esbozan ya, a despecho de ciertas nebulosidades transitorias en lo político, firmes claridades del espíritu. El sentido crítico se acendra en Cuba por doquier con el advenimiento de una juventud enfrentada a una mayor experiencia colectiva. El choteo como libertinaje mental está a la defensiva. Ha llegado la hora de ser críticamente alegres, disciplinadamente audaces, conscientemente irrespetuosos.

(texo completo de la obra de J. Mañach, digitalizadas por el proyecto Pensamiento Cubano en formato electrónico para los lectores que sin fines de lucro necesiten el texto en su trabajo docente o investigativo)


Mantenido por el Proyecto Pensamiento Cubano en formato electrónico

04 noviembre 2006

VISIONES DE LA CUBA REAL

Apreciados lectores, en mi continua busqueda de temas cubanos por la Red, he encontrado en esta ocasión uno que quisiera compartir con uds. Se trata de una visión muy auténtica de la REALIDAD CUBANA. Es de lo mejorcito que he leido en mucho tiempo, linea a linea dice verdades como puños.
Les recomiendo encarecidamente su lectura. ¡¡No se lo pierdan!!

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Vivencias y reflexiones de una española en La Habana, por Luz Modrono

¿Cómo hacer llegar la amarga visión que de la realidad cubana se obtiene en cuanto se traspasa el umbral de los circuitos turísticos y la planificación gozosa de esa bella isla que, para el consumo placentero del turista, ha desarrollado un gobierno infame que humilla, prohíbe, persigue y ha llevado a su pueblo a la condición de meros supervivientes?
Por fin he llegado a Madrid, pero en mi retina, en mis oídos y en mi memoria persiste vivamente la realidad de un país enajenado, olvidado, justificada la barbarie y la pobreza, la humillación permanente en aras de no sé qué principios que nada tienen que ver con las legítimas aspiraciones de una sociedad libre. Sentir la mirada turbia por el miedo y la desconfianza de los cubanos, el ansía de escapar de una isla que ha sido lugar de origen y alumbramiento y que hoy es una cruel cárcel en la que irremisiblemente están atrapados, sin saber ciertamente el tiempo de condena que aún queda por cumplir, es una experiencia que Poe posiblemente no se atreviera a imaginar. Los cubanos declaraban en mis entrevistas sentir que son "culpables de algo", que han hecho algo mal a lo largo de la historia, y que son castigados por fuerzas incontroladas, sienten que agonizan entre podredumbre y vejaciones.
El pueblo en Cuba ha sido desposeído de sus señas identificativas para verse transformado en masa hostigada y con capacidad de supervivencia en la medida en que son obedientes y sumisos a las órdenes transmitidas desde el poder. Un poder autodenominado "revolucionario" y que lleva casi medio siglo entronizado. Y contemplando indiferente, la agonía de su propio país. País en el que la apostasía se paga con largos años de presidio. La libertad de pensamiento, la independencia de criterios, la expresión crítica del análisis de la realidad son meras falacias contrarrevolucionarias que ponen en peligro la supuesta estabilidad del régimen. Estabilidad en la que -no me cabe duda alguna tras la observación y conversaciones mantenidas con los cubanos de toda índole y condición- no cree ni el propio Fidel. Porque Cuba es hoy una sociedad descompuesta, hambrienta, agonizante. Y de ello son prueba los actos de terror que sistemáticamente la Seguridad del Estado inflige a la población. Y que van desde los impedimentos legales para resolver cualquier trámite administrativo, a la amenaza, la exclusión social, el despido laboral... y que irán in crescendo en la medida en que los integrantes de la masa condicionada por el poder más vayan individualizándose hasta alcanzar los grados de paroxismo colectivo que son los actos de repudio, los avasallamientos y registros domiciliarios, las detenciones injustificadas, los interrogatorios en la tétrica Villa Marista, la suspensión de juicios, las palizas y las torturas, las condenas por delitos que no tienen visos de realidad, porque en Cuba el gobierno niega la prisión por delitos de conciencia. El pillaje, la mentira, la extorsión, la prostitución... marcan la personalidad de las calles de La Habana. Y la población, en la que los valores morales y éticos ha sufrido una alteración lingüística, denomina a todo ello "estar en la lucha". Está en la lucha el que roba, el que tima, el o la que se prostituye para poder malalimentarse, el que trafica... Está en la lucha el que, en definitiva, se ha visto obligado por la fuerza del hambre y un sistema político decadente a sobrevivir. Es decir, "roban todos, todos lo hacen. Lo único es que hay que tener cuidado con que no te pillen, pues son cinco años de cárcel", declara uno de mis entrevistados, joven de 23 años hijo de médicos fundadores del PCC y hoy sobreviviente que, de vez en cuando, y "cuando me sale" conduce un viejo "almendrón" de su familia y se dedica a traficar con puros habanos. Es la lucha cotidiana contra un mundo que se derrumba pero que no acaba de hundirse. Cuando habla, Alejandro se lleva un dedo a los labios, baja la voz y mira desconfiado hacia sus cuatro costados. Porque en Cuba nadie es inocente, para serlo hay que demostrarlo, y el gobierno tiránico de un enajenado lleno de odio y poder se encarga de que no sea así como arma arrojadiza contra los no-ciudadanos, contra el que se atreve a moverse, a no participar en los actos de repudio, a declararse contrario a tanto despropósito. Para el gobierno cubano y sus agentes esbirros de la Seguridad del Estado, yo tampoco fui inocente. La Seguridad se presentó en la casa en la que me alojaba y mancilló y violentó mis pertenencias, mis escritos, mi intimidad. Ante mi protesta y petición de una orden de registro que les diera la capacidad de avasallar mi rincón, respondieron con un lúgubre "nosotros no la necesitamos". Ahí comenzó una experiencia que me ayudó mejor a comprender la valentía, la dignidad, el orgullo de un pueblo que no quiere ser masa. Medió la amenaza contra mí y contra los que me rodeaban y con los que me relacionaba. Bajo la acusación de ser "agente extranjero al servicio de la contrarrevolución", dejando claro el significado de esta frase y la amenaza bien de la tenebrosa Villa Marista o la expulsión del país como "persona non grata", se me exhortó a seguir mi estancia en Cuba como turista y gastar mis dolares o euros visitando los recorridos turísticos preparados por la revolución. Fue mi castigo y mi penitencia. Tenía que visitar la tarjeta postal para uso y disfrute de los turistas, confeccionada con hilos de mentiras y falsedades. Me convertí en persona non grata por rodearme de amigos que se habían movido de la foto, por gente que no cabía en la tarjeta postal. Aunque en realidad, ningún cubano cabe hoy en ella. Por hablar e intentar moverme, olvidando que en la tierra del secuestro nada es permisible sin el conocimiento de su excelencia, por tratar de conocer esta isla desde el otro lado del espejo. Y me transformé en una disidente extranjera, en una opositora, pasando a engrosar la larga lista de personas que, violando el principio universal de libre movilidad, no podrán regresar a Cuba y que, anhelantes, esperaremos que la pesadilla termine para regresar y celebrar en la calle, juntos el fin de una larga dictadura. Y poder abrazar a quienes encontramos en un camino lleno de escollos y prohibiciones, pero valientes y dignos y que nos impidieron abrazar.
A pesar de Castro y sus secuaces, mi alma quedó en La Habana y dejé mi corazón llorando. Las páginas que siguen son un retrato de la Cuba fidelista que tuve la suerte, o la desdicha, de conocer. Retrato que no se queda en la descripción de unas calles o unas gentes sino que pretenden ser una crónica y a la vez una reflexión, testimonios de un mundo decadente, que agoniza. Son el resultado de mis andanzas en la isla, de mis contactos y conversaciones no sólo con miembros de la oposición, sindicalistas o periodistas, médicos, profesores o taxistas... son producto también de mis diálogos con gente común, con gente de la calle, anónima, con mujeres, hombres, niños o adolescentes, estudiantes y trabajadores, excluidos o aparentemente adaptados al sistema. Gente pronto dispuesta a ser fotografiada para sentir que su alma escapa de la isla de las mil cárceles y una sola cara pública, gente deseosa de hablar con quien esté dispuesto a escuchar, para que todos sepan que esta tierra es el reino de la mentira, del engaño, de la burla, para gritar al mundo el estado de oprobio y abandono en el que viven, para que los que venimos de países libres, democráticos donde no nos jugamos nuestra libertad por decir lo que pensamos, sepamos que no es posible vivir con 10 ó 15 dólares mensuales sin convertirse en un ladrón, un estafador o un jinetero. Que ésa es la máxima conquista tras una inamovible dictadura que va camino del medio siglo, Y es también un grito unánime de socorro porque les hemos dejado a su suerte, porque escondido tras un discurso demagógico, mientras el pueblo perecía, esta dictadura ha sabido encontrar apoyos y justificaciones más allá de sus propias fronteras. Cuba llora y parapetada tras un rítmico son, grita solidaridad. Dos características comunes definen hoy a todo cubano: el permanente miedo en las miradas, en las actitudes corporales, en el dedo índice llevado a la boca rogando bajar el tono de voz hasta hacerlo apenas perceptible. Miedo a ser oído, a ser detenido, a ser expulsado del trabajo, a que les quiten la licencia de cuentapropista, a no poder comer, a ser vistos en compañías no gratas para el régimen... Miedo que se vence a duras penas pero, que al cabo se vence, porque es mayor la fuerza de la libertad ansiada. Y que se traduce en un deseo de ser fotografiados para conseguir escapar aun de forma virtual, atrapados tras una imagen que ellos no verán. Y "la visa". Materialización del deseo legítimo de salir de un país que les mantiene atrapados. Visado que es la legitimación, la carta blanca que les permitirá la huida de forma legal. Todo cubano ve en cada extranjero el potencial poseedor de su carta blanca, y no importa la diferencia de edad, el lugar de origen, el dominio de la lengua, la comunión de costumbres o culturas... el objetivo es salir, salir y si es posible evitar el riesgo a ser devorado por tiburones o hundida la barca que, en la desesperación, se contempla en muchos casos como última salida tras agotadas todas las posibilidades, se aferrarán a ella. Sólo hace falta valor. Entre tanto, seguirán llorando y ocultando su amargura tras una cerveza nacional o el son de su ritmo. Muchos me confesaron que van sonriendo por la calle porque se niegan a que si algún miembro del Partido o de la policía les ve, o les toma una imagen, tras ella quede atrapada la imagen real de la desesperación y la amargura. Triste país éste en el que el disimulo y el miedo viven entronizados dándose la mano.
Cuba sobrevive a pesar de sí misma. El escandaloso estado de abandono y ruina, de devastación de casas, calles y espacios públicos -bien escasos, por cierto, ya que apenas existen parques o centros de ocio- es la imagen de la devastación anímica de la mayoría de la población. Cuba resiste a pesar de la incomprensión de una buena parte del mundo exterior, de la insolidaridad mostrada por los que justifican la existencia de un estado psicópata, consumido en el abandono. Muchos de los que hoy aún siguen defendiendo la dictadura cubana no han recorrido las calles del país, no han traspasado las fronteras de la ausencia de libertad, no han visto ni oído a un pueblo castigado y humillado.
Qué fácil es defender utopías cuando se vive en países donde la amenaza, en todas sus formas y en todas sus manifestaciones, no es la moneda de cambio para seguir subsistiendo. Donde el miedo físico y psicológico no se han adueñado de la convivencia y la propia existencia de sus moradores.

01 octubre 2006

"LAS 20 PREGUNTAS DE CUBA"

A estas alturas del siglo XXI no deja de sorprenderme que aún haya tanta gente mal informada sobre la realidad sociopolítica cubana. No en vano el régimen despótico castrista se ha ocupado desde el prime día -a lo largo de casi 50 años de DICTADURA - en una intensa campaña de desinformación lanzada dentro y fuera de Cuba.
Desde estos Archivos seguiremos luchando por la divulgación de la verdad objetiva. Las cosas en Cuba son así:


20 preguntas sobre Cuba: La Isla Castrada
Asociación Iberoamericana por la Libertad
Libertad Digital

"Europa puede ayudar mucho a una Cuba democrática, y la mejor manera de hacerlo es brindar un apoyo sincero a la oposición"


1. ¿Cómo era, realmente, la Cuba inmediatamente anterior a la revolución?

En el orden político, era una corrupta dictadura, repudiada por la mayor parte de la población. El 10 de marzo de 1952 el general Fulgencio Batista dio un golpe militar y derrocó al presidente constitucional, Carlos Prío Socarrás. Ese Gobierno ilegítimo, perpetrador de numerosos crímenes, duró hasta la madrugada del 1 de enero de 1959, fecha en que Castro sustituye a Batista y se convierte en el hombre fuerte de Cuba, hace aproximadamente 47 años.

En el orden económico, en cambio, la situación era mucho más halagüeña. Desde 1940, el país vivía un período de crecimiento y se situaba –junto a Argentina, Chile, Uruguay y Puerto Rico– entre los más desarrollados de América Latina. El Atlas de Economía Mundial de Ginsburg, publicado en aquellos años, colocaba a Cuba en el lugar 22 entre 122 naciones escrutadas. El per cápita de los cubanos en 1953 era semejante al de Italia.

En el orden social el cuadro tampoco era negativo. Un 80% –altísimo en la época– de la población estaba alfabetizada, y los índices sanitarios eran de un país desarrollado. La mejor prueba de las condiciones de vida en Cuba es que, en esa época, era un país receptor de inmigrantes europeos. Españoles y, en menor medida, italianos solían emigrar a la Isla en busca de un mejor nivel de vida. En 1959 la embajada cubana en Roma tenía archivadas 11.000 solicitudes de inmigración de otros tantos campesinos y obreros italianos dispuestos a trasladarse a Cuba.

2. ¿Era un prostíbulo de los estadounidenses?

Ni un prostíbulo ni un garito. En La Habana había una docena de casinos, y el país tenía un bajísimo índice de enfermedades venéreas, lo que demuestra que no podía ser un prostíbulo de nadie. No obstante, como viejo y activo puerto de mar, la capital tenía una zona de tolerancia semejante (aunque menor) que la que hay en Barcelona. El turismo norteamericano, por otra parte, solía ser familiar. La prostitución, en cambio, era un fenómeno semejante al de todas las sociedades iberoamericanas. La mayor parte de los clientes eran los propios cubanos. Curiosamente –como cuentan corresponsales y viajeros–, es hoy cuando Cuba se ha convertido en un gran prostíbulo para extranjeros que participan –como ocurre en Tailandia– del turismo sexual, aprovechándose de las infinitas penurias económicas del país.

3. ¿Hasta qué punto controlaba EEUU la economía?

Hasta el 14% de las inversiones, y ese porcentaje se concentraba en el azúcar, las minas, la comunicación y las finanzas. Sin embargo, desde los años 30 la influencia del capital norteamericano era descendiente, en favor del local. En ese período otros 50 ingenios azucareros pasaron de manos norteamericanas a manos cubanas –que en 1958 ya poseían los dos tercios–, y la banca privada nacional llegó a controlar el 61 % del capital. En 1939 apenas era el 23 %.

4. ¿La fuerte oposición norteamericana a las reformas de la revolución obligó a Castro a tomar el lado de la URSS y los comunistas?

No es eso lo que Castro dice. Castro suele afirmar –lo hizo frente a las cámaras de la televisión española– que él era marxista leninista ya desde que estaba en Sierra Maestra luchando contra Batista; pero "no lo decía para no asustar a los cubanos". Según Castro, la hostilidad norteamericana aceleró un enfrentamiento que era, por demás, inevitable dentro del contexto de la Guerra Fría.

5. ¿A qué se debe el embargo norteamericano contra el Gobierno de Castro?

A las confiscaciones sin compensación de las propiedades estadounidenses ocurridas a principios de los 60, y evaluadas en unos 1.800 millones de dólares. También, qué duda cabe, es una medida de carácter político encaminada a debilitar al régimen de Castro.

6. ¿En qué consiste el embargo?

En esencia, se trata de una orden a las compañías norteamericanas para que no comercien con Cuba, y a los ciudadanos de ese país para que no gasten dinero en la Isla. Hay otras previsiones menos importantes, como la prohibición de tocar puerto norteamericano, durante seis meses, a cualquier barco que haya atracado en un puerto cubano.

7. ¿Afecta sustancialmente a Cuba el referido embargo?

No de la manera que popularmente se cree. En realidad, Cuba compra en el extranjero cualquier producto norteamericano que necesite, como puede comprobar cualquier turista que visite una diplotienda o un buen hotel. Usualmente, Cuba compra en Panamá, Venezuela, Canadá, Colombia o República Dominicana.

Por otra parte, casi todos los países comercian con Cuba libremente. Sus principales socios comerciales en Occidente son, precisamente, los mejores aliados de USA: Canadá, España, Francia, etcétera. No existe un producto que Cuba necesite que no pueda comprar en el extranjero (si tiene divisas para pagar), o un producto de exportación que no se abra paso en el mercado internacional (si tiene buena calidad y precio).

El embargo americano afectó a Cuba en los años 60, porque toda la maquinaria era de ese origen, pero ya en la década de los 70 Castro proclamó la total derrota del imperialismo en materia de embargo. Para 1973 todo el parque industrial y los vehículos provenían del Este.

8. Si el embargo no afecta a Castro, ¿por qué EEUU no lo levanta?

Básicamente, porque la comunidad cubanoamericana (3.000.000, si sumamos exiliados y descendientes), avecindada en el Condado de Dade (Florida) o en Nueva Jersey, no lo quiere, y ninguno de los dos grandes partidos –ni demócratas ni republicanos– están dispuestos a sacrificar el voto cubano.

También lo mantienen por inercia. Es la política que está ahí desde la época de Eisenhower y Kennedy, y los dirigentes de la Casa Blanca o del Capitolio ven más riesgos en modificar la estrategia que en mantenerla. Por otra parte, Cuba no es una pequeña y desvalida isla del Caribe. Es casi tan grande como Austria y Suiza combinadas, y tuvo un ejército de miles de soldados en África durante más de 35 años.

9. Si no es por el embargo, ¿por qué pasa hambre Cuba?

Por dos razones. La primera es la desaparición del subsidio soviético. Los países del Este –especialmente la URSS– compraban azúcar a la Isla a precios muy altos, y le vendían petróleo a crédito y a bajo precio. Incluso le regalaban más de tres millones de toneladas de crudo al año, petróleo que Cuba podía reexportar. Ese subsidio se calcula en más de 5.000 millones de dólares al año, y a lo largo de tres décadas sobrepasó los 100.000 millones, de acuerdo con la cifra aportada por la historiadora Irina Zorina, de la Academia de Ciencias de Rusia.

La segunda razón es el ineficiente sistema de producción, con el agravante añadido de la dependencia que creaba a Cuba comerciar con la URSS en condiciones tan ventajosas. Eso explica que el país importara más de la mitad de los alimentos que consumía, y que paulatinamente redujera el volumen de intercambios con Occidente. En 1970, el establecido entre Cuba y el Este representaba el 60% de todo el comercio de la Isla. En 1991 ya llegaba al 85%. Al desaparecer la URSS y plantear Rusia los vínculos económicos a precios de mercado, Cuba apenas dispone de 1.700 millones de dólares de exportaciones, mientras tiene que importar del exterior más de 8.000 millones. Por otra parte, Cuba –que no paga su deuda externa desde 1986– debe unos 12.210 millones de dólares en Occidente, y prácticamente nadie en el mundo le ofrece crédito.

10. No obstante, el Gobierno de Castro reclama grandes logros en educación y sanidad.

Y son ciertos... hasta un punto. Es verdad que Cuba cuenta con una extendida red escolar y numerosos centros sanitarios, pero todo eso no es el resultado de un aumento de la riqueza, sino del subsidio soviético. El problema ahora consiste en cómo mantener esa estructura de servicios si el país, con once millones de habitantes, exporta menos que Costa Rica (3.500.000) y el 70% del parque industrial está paralizado por falta de energía eléctrica, piezas de repuesto o insumos.

11. En todo caso, Cuba está mejor que Haití o que otras naciones del Tercer Mundo.

En efecto. Pero a Cuba hay que compararla con los países con que se le comparaba en 1958. Por ejemplo, Argentina, Uruguay, Chile, Puerto Rico, Costa Rica o España. Treinta y cinco años después de iniciada la revolución, Cuba está infinitamente peor que cualquiera de ellos. Puerto Rico, que también es una isla antillana, y que recibió, como Cuba, un enorme subsidio de una potencia extranjera, con sólo tres millones de habitantes exporta diez veces lo que exporta Cuba, y en las últimas tres décadas ha pasado de ser un país exportador de azúcar a ser un país industrializado.

12. ¿Hay alguna salida a la crisis económica?

Ninguna... a no ser que se cambie de sistema. Aislada por su modelo político, sin crédito, terriblemente endeudada, sin reservas, sin stocks, con graves problemas en las infraestructuras, la predicción más razonable es que Cuba estará cada vez peor. Producirá cada vez menos porque tendrá cada vez menos recursos para importar insumos con los que poder producir.

13. En estas circunstancias, ¿cómo se mantiene Castro en el poder?

Porque no hay quien se pueda rebelar. La capacidad represiva del régimen es enorme. La policía política tiene cerca de 100.000 agentes. El ejército cuenta con 350.000 soldados. El Partido Comunista y los funcionarios del Gobierno alcanzan el millón. Hay otras organizaciones paramilitares que también impiden el desbordamiento popular. Las más efectivas son los Comités de Defensa de la Revolución y las Brigadas de Respuesta Rápida, turbas organizadas por el Partido Comunista que golpean en las calles o en las casas a quienes se atreven a manifestar públicamente su disidencia. El Gobierno tiene, además, el monopolio del transporte, de las comunicaciones, de la información y hasta del suministro de comida y agua.

14. ¿Hay muchos presos políticos?

Decenas de miles, si incluimos a los que van a la cárcel por tratar de escapar en bote o a los que compran y venden alimentos en el mercado negro para poder subsistir. Unos cuantos centenares, sólo, si nos atenemos a calificar como presos políticos a quienes han sido condenados por delitos contra la "estabilidad del Estado". En todo caso, se calcula que el número de presos –políticos y comunes– asciende a más de un cuarto de millón. Esa cifra es cuatro veces la que tiene España, pese a que España tiene cuatro veces la población de Cuba.

15. ¿Se tortura en las cárceles?

Es lo que aseguran Amnistía Internacional, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la OEA y numerosos organismos de prestigio. Es lo que cuentan las propias víctimas cada vez que pueden hacerlo. No se tortura con picanas eléctricas, pero sí con las técnicas aprendidas del KGB. Durante el periodo de detención es frecuente que a los acusados no los dejen dormir. Otra tortura consiste en confinarlos en celdas cubiertas por varios centímetros de agua, mientras un potente chorro de aire frío mantiene la habitación helada. El propósito es obligarlos a confesar sin dejarles marcas en el cuerpo. El centro de detenciones donde más se tortura es el conocido como “Villa Marista”. Una vez condenados y en la cárcel, las golpizas son frecuentes. Cuando se les quiere castigar, no es inusual que se les introduzca en una especie de ataúd (lo llaman “gaveta”), donde no pueden moverse. Así los mantienen semanas completas. Como es predecible, el régimen alimenticio es terriblemente malo, al extremo de que abundan las enfermedades carenciales (beriberi, pellagra, escorbuto).

16. ¿Es cierta la complicidad del Gobierno de Castro con el narcotráfico?

Tres libros dan cuenta detallada de esos vínculos: el de Andrés Oppenheimer Castro's Final Hour (La hora final de Castro), ganador del Pulitzer en EEUU; La loi des corsaires (La ley de los corsarios), del ex agente del Ministerio del Interior de Cuba Jorge Masetti, y El gran engaño, de José Antonio Friedl. Las conexiones entre el Gobierno de Castro y los narcotraficantes comenzaron en la década de los 70, y no se han detenido ni siquiera tras los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa y del coronel Antonio de la Guardia, en 1989.

17. ¿Es cierta la relación del Gobierno de Castro con grupos terroristas extranjeros?

Castro mismo, durante muchos años, proclamó "el derecho de la revolución" a participar en las batallas internacionalistas. De ahí los vínculos con casi todos los grupos guerrilleros y terroristas que han existido o existen en Occidente desde la década de los 70. La ETA, el ELN de Colombia, las Brigadas Rojas de Italia, los tupamaros uruguayos, los miricos chilenos, etcétera. En el verano de 1993 Castro se negó a pedir a sus compañeros colombianos del Ejército de Liberación Nacional que abandonaran las armas.

En Cuba viven numerosos terroristas latinoamericanos, y algunos españoles, confundidos con delincuentes internacionales, como el narcotraficante Robert Vesco. Durante muchos años todos esos grupos guerrilleros se adiestraron en Cuba, y perpetraron numerosos delitos junto a los servicios de inteligencia y contrainteligencia cubanos, especialmente secuestros y asaltos a entidades bancarias o financieras, que les proporcionaron muchos millones de dólares (v. La Loi des Corsaires). Sin embargo, la penuria económica y el fin del proyecto comunista en el mundo han hecho que el castrismo haya renunciado a la violencia revolucionaria internacionalista, aunque no a la lealtad personal de los viejos camaradas, que siempre pueden encontrar en la Isla un refugio a prueba de extradiciones.

18. ¿Qué nivel de popularidad real mantiene Castro?

Aunque no hay duda de que se trata de un líder carismático, es difícil que un gobernante mantenga su popularidad tras casi medio siglo de dictadura y un prolongado declive del modo de vida de los ciudadanos. Ningún pueblo del mundo mantiene su apoyo a un Gobierno en esas circunstancias. No obstante, el grado real de rechazo sólo podrá medirse cuando haya unas elecciones libres en las que se pueda seleccionar entre diversas opciones.

19. Pero en Cuba hay una suerte de elecciones, ¿y no es eso lo que reflejan los resultados?

Son elecciones de partido único y de total intimidación a la oposición. Cuando algunas personas independientes trataron de participar como candidatas fueron golpeadas o amenazadas. Eso les ocurrió –por ejemplo– a los conocidos disidentes Elizardo Sánchez y Oswaldo Payá. Nadie puede asegurar cómo, pero parece que el régimen, tras proclamar numerosas veces entre 1989 y 1992 que "la Isla se hundiría en el mar antes que abandonar el marxismo leninismo", está dispuesto a olvidar el modelo comunista y a sustituirlo por una extraña combinación de capitalismo y comunismo, en la que los cubanos de la Isla son los únicos que no pueden convertirse en propietarios.

20. ¿Cómo va a terminar el castrismo?

Eso no se puede predecir con exactitud, porque impredecible siempre ha sido el dirigente cubano. El castrismo pudo “morir” en 1962, durante la Crisis de los Misiles, cuando irresponsablemente el dictador alentó, y casi provoca, una conflagración nuclear. Personajes que estuvieron muy cercanos a Castro y que pertenecieron a su guerrilla han alertado de un Castro deseoso de terminar sus días buscando una provocación con los Estados Unidos. Castro siempre se ha oído a sí mismo, y su entorno sólo ha sido estructurado con el objetivo de cumplir sus órdenes, por muy disparatadas que éstas puedan ser.
Lo más probable es que el castrismo muera con Castro. Y para aumentar esa probabilidad es crucial un apoyo de las naciones democráticas. Europa puede ayudar mucho a una Cuba democrática, y la mejor manera de hacerlo es brindar un apoyo sincero a la oposición pacífica, que es la única dispuesta a dialogar sobre el futuro en democracia de la Isla.
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01 septiembre 2006

"Buenos recuerdos de un buen amigo cubano"




Apreciados lectores y amantes de la Cutura cubana. En ocasión de partir de vacaciones, acuden a mi memoria unos "Buenos recuerdos de un buen amigo cubano" -probablemente bien conocido por ustedes- se trata de Don José Luís Amiéiro, doctor / escritor, popularmente conocido en la Red como El sepulturero de Cuba.
Me he tomado la libertad de traer aquí -en su ausencia y sin su permiso- uno de sus bellos relatos; en la seguridad de que él aprobaría tal actitud y en la certidumbre de que, en cierto modo, este relato me pertenece pues su copyright está registrado en lo más hondo de mi corazón, donde se guardan los más buenos recuerdos de los buenos amigos.
Sin más preambulos, les dejo con el relato en cuestión... comprenderán por que lo considero uno de los más preciados tesoros de mis Archivos:
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Los espejuelos de John Lennon
José Luis Amieiro Gonzalez (El Sepulturero de Cuba)

A Barbarito. Mi amigo. Un catalán muy cubano.


He visto la película “Suite Habana”. Me la envió un amigo catalán. Se hace llamar Barbarito. Un nombre típicamente cubano. Al principio no me lo podía creer, un español del cual brota lo cubano por cada poro. ¿Cómo imaginarían a un tipo que se hace llamar Barbarito y qué te escribe utilizando el léxico hablado en la isla, de una forma impecable, con todos sus giros idiomáticos? Pues yo no sé ustedes, pero yo lo imaginaba, cuando aún no había visto fotos del tipo, como un mulato o un negro bien plantado. Con dos o tres cadenas al cuello y un buen tabacón en la comisura de sus labios. Un vacilador, un mulato de esos que te encuentras a cualquier hora del día, pero mejor al atardecer, intentando cazar su presa de turno. Un tipo que merodea el muro del malecón o el boulevard de San Rafael acechando para atrapar una de las tantas mulatonas que pasan por allí a esas horas. Las más frescas del tórrido clima habanero. Sin embargo Barbarito no es mulato, no es vacilador y no vive en Cuba.
Barbarito, mi amigo, es rubio, más bien alto y está casado con una cubana, pero creo que ama más a Cuba que a su propia mujer. ¿Cómo lo conocí? Muy fácil. El hombre es un asiduo participante de los foros de Conexión Cubana y se ha leído todos mis relatos. Los tiene impresos y encuadernados y se ha encaprichado en que sé escribir y que soy un buen escritor. Pero vamos a dejar claro una cosa: <> No tienen correcciones. Por eso es que después de publicados corroboro algunos errores, algunos imperdonables. Pero yo soy así. Carezco de método. Me siento y tecleo como un orate, sin orden ni concierto. Las palabras salen y yo sigo tecleando. Una oración tras otra. Como una liberación. Lo dije una vez. Esto para mí es terapia. Una buena terapia. Y se lo digo a él. Y le agradezco el interés que ha mostrado por mis relatos. Además, sus correos están cargados de amor por Cuba, por mi tierra. He hablado con él dos o tres veces por el móvil. Él ha tenido el amable gesto de llamarme y hemos conversado un poco. Es un hombre íntegro.
Pero la cuestión es que Barbarito posee en su casa una enorme colección de autores cubanos y de películas. Cuando me hizo la lista y me la pasó en un correo, aluciné. Los mejores los tiene él. Ha leído desde Lidia Cabrera y Fernando Ortiz hasta Cabrera Infante. Una bestialidad. Tremendo. Los tiene clasificados por época, al igual que los vídeos cubanos.
Como yo tenía tantos deseos de ver la peli cubana, “Suite Habana”, se lo hice saber. Que sí podía enviarme una copia y la pusiera a pagar contra reembolso. Nada. No habían pasado cuarenta y ocho horas y ya el correo me entregaba el paquete. No pagué ni un céntimo. Mi amigo catalán-cubano lo había puesto urgente y todo pagado de su bolsillo. Él no lo sabe. No me gustan los sentimentalismos, ni los patetismos, pero una lágrima errática rodó por una de mis mejillas. No pude evitarlo. Desde Barcelona, gracias a un amigo que admiraba a mi país, me llegaba un pedazo de mi patria. Hermoso gesto muchacho. Me llegó hondo, muy hondo. Cuando abrí el paquete comprobé que era una copia realizada en un cassette VHS. En la carátula ponía un mensaje de amistad. “Un hombre sincero de dónde crece la palma”. Así se hace llamar, Barbarito. Que no es mulato, ni usa cadenotas de oro y que no anda por el malecón. Al menos por ahora.
Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que un hombre tan culto, que ha leído tan buena literatura cubana y que ha visitado a nuestro país en varias ocasiones, pueda agradarle lo que escribo? No sé. No me lo explico. Estos son simples correos electrónicos que otro buen amigo español, Gonzalo Obes, tiene la amabilidad de colocar en su página. A riesgo de perder el prestigio que tiene granjeado por tantos años de existencia en Internet. Pero mientras me los publiquen y haya alguien que los lea yo sigo tecleando en este cuerpo de e-mail y que sea lo que Dios quiera. Así decimos en Cuba para dejar las cosas en manos del destino. Barbarito, Gonzalo Obes, Esteban Casañas y otros me han salvado de no caer en la más enajenada locura. Sí no escribiera para Conexión lo haría para mí mismo, entonces escribiría sin parar y el disco duro saltaría por los aires. El ordenador se recalentaría y se haría mierda. Se quemaría la casa y tendríamos que vivir en un albergue o en un parque. ¡Uffffff! Esto se me va de las manos. Pierdo el hilo y no puede ser. ¡¡¡Qué locura, por Dios!!!
Es domingo 29 de agosto, estoy en Tenerife y hace un calor de tres pares de cojones. No sudo a mares porque tengo tras de mi dos ventiladores que ha colocado mi mujer en la habitación donde tenemos el ordenador. Que es mi cuarto. De paredes blancas y desnudas. Aquí tengo una cama personal, el ordenador y libros. Muchos libros, pero no tantos como los de Barbarito. Duermo solo en esta habitación porque con mi mujer es insoportable dormir. Ronca demasiado. Hicimos un pacto. Ella en el otro cuarto con mi hijo de nueve años y yo aquí. Necesito silencio para dormir y para crear. Claro, que ni creo tanto, ni duermo mucho. Leo hasta muy tarde y tecleo esta bazofia a cualquier hora. En ocasiones me levanto por la madrugada y paseo por toda la casa en penumbras. Pienso mucho. En Cuba, en mi gente, en mis amigos.
El vídeo que me envió Barbarito lo reservé para el mejor momento. Después de cenar nos sentamos frente a la tele. Ya los muchachos dormían. Tremenda grabación. Fenomenal. Allí estaba un trozo de La Habana: Sus rostros, sus miradas vacías, sus sueños. Me extasié. De reojo miré al rostro de mi mujer y ví que lloraba. No hablamos. Las escenas desfilaban ante nuestros ojos. Las bicicletas, los edificios ruinosos, las caras surcadas por las arrugas y el sufrimiento. Sin palabras. No hacían falta. Las imágenes eran muy elocuentes y hablaban por si solas. Me invadió un letargo. Me hundí en mi asiento. Los brazos y las piernas me pesaban como si fueran de plomo. Una desagradable sensación de impotencia y sopor. Una lucidez paralítica.
Sin embargo hubo una escena que me arrancó una sonrisa. Unas personas se turnaban para custodiar la estatua de Lennon. En ese momento no lo supe, pero más tarde, chateando con una amiga ésta me hizo saber que más que a la estatua, custodian los espejuelos de John. << ¿Las gafas de John Lennon? ¿Cómo es eso?>> Le pregunté. Y me respondió: <>
¡¡Cojones!! Esa no me la sabía. ¿Para qué la gente querría unas gafas de bronce? ¿Están graduadas? ¿Simple souvenir? No sé. Porque si estuvieran graduadas mejor era asaltar una óptica de las que hay por dólares en La Habana y resolvería media población. Otra cosa que yo me pregunto: << ¿Y es la policía la que custodia los espejuelos del tipo?>> Pues sí. Creo que son grupos organizados gubernamentalmente.
En Cuba siempre han ido de lo sublime a lo ridículo. Hubo una época en que por oír la música de Los Beatles te partían los cojones. Cargaban contigo, con el cassette, y con la grabadora que reproducía la música. Confiscado todo y una multa astronómica. Fue por épocas. La cogieron con Julio Iglesias, con Feliciano y con otros. Venían los machitos del MININT y comenzaba la carga al machete. Solamente se podían escuchar a Carlos Puebla, El Himno Nacional y la Guantanamera. ¡Ah, y que no estuviera interpretada por Celia Cruz, otra gusana de mierda! Sólo música de revolucionarios, para los revolucionarios y por los revolucionarios. Era el lema.
Ahora la policía custodia los espejuelos del Beatle fallecido. Bajo lluvia, con huracanes, sin luz, en invierno, en verano, bajo las estrellas, en fin, todo el año. Una tarea de primer orden. Así es todo en Cuba, lo que ayer fue pecado hoy es mérito. Las personas que necesitan una par de espejuelos para leer, para ver, no los tienen. Los vende por dólares. A precios exorbitantes, sin embargo Lennon tendrá los suyos garantizados. Fidel vela por ellos. ¡Ojalá sirva ese gesto para que el fantasma del genio pueda ver los desmanes de mi país, y juzgarlos! ¿Qué pensarían John de todo eso? Nada bueno seguramente.
Cuando el filme terminó salí al balcón. Estuve un rato allí. Contemplé la ciudad dormida. Muy pocos coches a esa hora. A los dos días hablé con mi amigo Barbarito y le agradecí su gesto. Un catalán como pocos hay. Perdón, un lapsus: “Barbarito un cubano sincero de dónde crece la palma”. ¡Gracias mi hermano!
Domingo, 29 de Agosto del 2004
© Copyright

31 agosto 2006

"MORIRSE EN CUBANO"




Apreciados lectores: Estos días de verano de 2006 en que no deja de hablarse por toda la Red, de la tan esperada muerte del Señor feudal Don Fidel Castro; y con el fin de que uds. puedan conmemorarlo como es debido, en buen cubano, me he inspirado a mostrarles en este entrañable rinconcito de la cultura popular cubana, una serie de expresiones que ¡¡son p'a morirse!!

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- Asilarse en la Embajada de Honduras
- Cantar el manisero
- Chuculumbearse
- Colgar
- Colgar el piojo
- Colgar el sable
- Colgar los guantes
- Dar el último jipío
- Dar la patada a la lata
- Dar la patada al tabique
- Darse de baja en la libreta
- Doblarse
- Enfriarse
- Espantar la mula
- Estirar la pata
- Guardar el carro
- Guindar
- Guindar el cuje
- Guindar el piojo
- Ir abajo
- Irse del aire
- Irse para el otro barrio
- Irse para el otro mundo
- Irse para el hueco
- Largar el piojo
- Largar la chancleta
- Mandarse p'al campo fila
- Mirarse para el dedo gordo
- Mudarse para el reparto bocarriba
- Mudarse para Zapata y 11 (En La Habana)
- No hacer el cuento
- Ñampearse
- Ñámpiti
- Ñámpiti gorrión
- Palmar
- Palmarla
- Partirse
- Partirse por el eje
- Pasar a mejor vida
- Perder la sonrisa
- Permutar para el reparto bocarriba
- Poner la última majagua
- Ponerse horizontal
- Ponerse el traje de palo
- Ponerse el traje de pinotea
- Ponerse la guayabera de palo
- Ponerse la piyama de palo
- Quedarse
- Quedar en la página dos
- Romperse (Se rompió)
- "Se ñamaba" (Ejemplo: ¿Fifo? ¡Se ñamaba!)
- Tender (...lo van a tender en Calzada y K)
- Tragarse la chapa
- Vestir de madera
- Virar el catre
- Virarse
- Virarse bocabajo

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...y un sinfin de ejemplos más, que podrían surgir del rico vocabulario cubano. Lo dicho: ¡¡Son pa' morirse!!

28 agosto 2006

"DECOSTRUYENDO A FIDEL CASTRO"

Apreciados lectores, una vez más me es grato incorporar a estos "Archivos" a uno de los que yo considero de los mejores escritores y periodístas, en cuanto a la apreciación de la realidad social cubana se refiere. Con todos ustedes: Carlos Alberto Montaner.


Deconstruyendo a Fidel
Por Carlos Alberto Montaner

Discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba Fidel Castro Ruz, en el acto por el Día Internacional de los Trabajadores efectuado en la Plaza de la Revolución. La Habana, 1º de mayo del 2003

Las palabras del Comandante pronunciadas el último primero de mayo tienen todos los ingredientes para poder llevar a cabo una exploración de ciertos aspectos inquietantes de su personalidad, así como para analizar y refutar la totalidad del discurso revolucionario. Ahí aparecen resumidos los “logros” de la revolución, el enfrentamiento con Estados Unidos, la defensa del “internacionalismo proletario”, y las justificaciones finales del casi medio siglo de aventura comunista en el Caribe.
Los comentarios a las palabras de Castro por parte de Carlos Alberto Montaner, llevarán las siglas CAM, las palabras de Fidel Castro, las iniciales FC.

CUBA Y EL NAZI-FASCISMO

FC -Ilustres invitados;Queridos compatriotas:Nuestro pueblo heroico ha luchado 44 años desde una pequeña isla del Caribe a pocas millas de la más poderosa potencia imperial que ha conocido la humanidad. Con ello ha escrito una página sin precedentes en la historia.

CAM -Nunca el mundo vio tan desigual lucha.Castro tiene (y los cubanos padecen) lo que los sicólogos llaman una “personalidad narcisista”. Necesita colocar su ego por encima del resto de los mortales, urgencia que lo precipita a adoptar actitudes de cruzado en perpetua búsqueda de la realización de hazañas que despierten la admiración universal. Los narcisistas requieren y procuran la total sumisión de sus subordinados o la derrota de sus adversarios. Eso los lleva a entender las relaciones humanas como un perpetuo enfrentamiento. La misión que Castro se ha asignado, y a la que irresponsablemente ha arrastrado al pueblo cubano, es competir con Estados Unidos y vencerlo.

FC - Los que creían que el ascenso del imperio a la condición de única superpotencia, cuyo poder militar y tecnológico no tiene contrapeso alguno en el mundo, produciría miedo o desaliento en el pueblo cubano, no tienen otra alternativa que asombrarse ante el valor multiplicado de este valeroso pueblo. Un día como hoy, fecha gloriosa de los trabajadores, que conmemora la muerte de los cinco mártires de Chicago, declaro, en nombre del millón de cubanos aquí reunidos, que haremos frente a todas las amenazas, no cederemos ante presión alguna, y estamos dispuestos a defender la Patria y la Revolución, con las ideas y con las armas, hasta la última gota de sangre.

CAM - Una persona con las características psicológicas de Castro no vacilaría en llevar a todo un pueblo a su destrucción con tal de no ceder un milímetro, dado que cualquier concesión se le antoja como un hecho personalmente humillante. La transacción, la búsqueda de soluciones negociadas y realistas a los conflictos, lejos de parecerle una conducta razonable, le parece un acto de cobardía. Es la misma mentalidad de Hitler, quien todavía arengaba a sus tropas mientras los rusos entraban en Berlín, o de Sadam Husein, que llevó insensatamente a su pueblo al precipicio, cuando hubiera podido evitar la guerra con otro tipo de comportamiento. Dentro de la mentalidad narcisista, se justifica llevar a toda una sociedad al matadero con tal de que el líder quede consagrado para la historia con un gesto final heroico.

FC - ¿Cuál es la culpa de Cuba? ¿Qué hombre honesto tiene razón para atacarla?Con su propia sangre y con las armas arrancadas al enemigo, su pueblo derrocó una cruel tiranía impuesta por el gobierno de Estados Unidos, que poseía 80 mil hombres sobre las armas.

CAM - Afirmar que la dictadura de Batista fue impuesta por Estados Unidos es una falsedad total. El golpe militar de Batista (10 de marzo de 1952) sorprendió a Estados Unidos, que pocos días antes había firmado un acuerdo con el gobierno de Prío. Por el contrario, hay tres hechos propiciados por Estados Unidos que desmoralizaron al gobierno de Batista y aceleraron su caída: 1) Los contactos de la CIA con el ’26 de Julio’ en Santiago de Cuba, por medio de Robert Wiecha, cónsul norteamericano en esa ciudad, quien canalizó 000 dólares a los rebeldes. 2) La prohibición (el primer embargo) de vender armas norteamericanas a la dictadura, decretada en abril de 1958. 3) Y la reunión entre Batista y un enviado del presidente norteamericano Eisenhower, encuentro que tuvo lugar a mediados de diciembre de 1958, y en el que el norteamericano le explicó al dictador que había perdido todo vestigio de apoyo en Washington y debía abandonar el poder.

FC - Fue el primer territorio libre del dominio imperialista en América Latina y el Caribe, y el único país del hemisferio donde, a lo largo de la historia poscolonial, torturadores, asesinos y criminales de guerra, que arrancaron la vida a decenas de miles de personas, fueron ejemplarmente sancionados.

CAM- La exageración y la mentira sin límites forman parte de la sicopatología de las personalidades narcisistas. Pueden afirmar cualquier cosa sin ruborizarse. Por ejemplo, que los ‘esbirros’ batistianos ‘arrancaron la vida a decenas de miles de personas’. Por supuesto que los sicarios de Batista fueron responsables de numerosos crímenes y atropellos, pero las muertes ocurridas en esa contienda documentadas por los historiadores, batistianos y antibatistianos, afortunadamente, no llegan a los dos millares. Por otra parte, los juicios a que fueron sometidos los policías y militares batistianos, fueran o no culpables, tras los que muchos fueron fusilados o condenados a larguísimas penas de presidio, desde el punto de vista del derecho penal constituyen una vergüenza para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. Más que condenas a pena de muerte fueron asesinatos legitimados tras una pantomima judicial.

FC- Recuperó y entregó totalmente la tierra a los campesinos y trabajadores agrícolas. Los recursos naturales y las industrias y servicios fundamentales fueron puestos en manos del único dueño verdadero: la nación cubana.

CAM- Realmente, expropió sus propiedades sin compensación real a decenas de miles de laboriosos empresarios agrícolas -entre ellos, a más de 40 000 colonos cañeros-, y a empresarios pequeños, medianos y grandes que, en la mayor parte de los casos, habían construido ese patrimonio tras enormes esfuerzos personales y familiares a lo largo de muchas generaciones. Esa bárbara e injusta supresión de la propiedad privada fue responsable, entre otras cosas, del empobrecimiento súbito del país y del éxodo de una parte sustancial de la población que había sido víctima de este expolio. Como dato curioso y poco conocido, es conveniente recordar que unas semanas antes de la expropiación de las tierras que poseía la familia Castro en Oriente, y que regentaba el hermano Ramón, éste, que conocía la inmediatez de la aprobación de las leyes confiscatorias, tuvo la ‘viveza criolla’ de hipotecarlas en una institución bancaria privada -entonces existían-, así que quien perdió la propiedad expropiada fue el banco y no la familia Castro.

FC- En menos de 72 horas, luchando incesantemente día y noche, Cuba destrozó la invasión mercenaria de Girón organizada por un Gobierno de Estados Unidos, lo que evitó una intervención militar directa de ese país y una guerra de incalculables consecuencias.

CAM- La Revolución contaba ya con el Ejército Rebelde, más de 400 mil armas y cientos de miles de milicianos.Lógicamente, un pequeño ejército de 1 500 hombres no podía derrotar a una fuerzas armadas que ya contaban con cientos de miles de milicianos. Pero no es verdad que fueran ‘mercenarios’, como despectivamente les llama a los invasores: eran cubanos, entre los que predominaban quienes habían simpatizado con la revolución en sus inicios. Con la ayuda de Estados Unidos -ayuda muy limitada, por cierto-, intentaban impedir la entronización del comunismo en la Isla. El jefe político de esa invasión, por cierto, fue el médico Manuel Artime, ex oficial de Sierra Maestra que había trabajado en el Instituto de Reforma Agraria tras el triunfo de la revolución.Se enfrentó con honor, sin concesión alguna, al riesgo de ser atacada con decenas de armas nucleares en 1962.Ese hipertrofiado sentido del honor llevó a Castro en 1962 a la criminal insensatez de pedirle a Kruschev que atacara preventivamente a Estados Unidos, convencido de que los entonces siete millones de cubanos hubieran muerto gustosamente en un enfrentamiento nuclear. Para baldón de Castro se conserva el telegrama enviado al entonces Jefe del Estado soviético.

FC - Derrotó la guerra sucia extendida a todo el país, a un costo de vidas superior al que pagó por la guerra de liberación.Soportó inconmovible miles de actos de sabotaje y ataques terroristas organizados por el Gobierno de Estados Unidos.

CAM - ¿No habíamos quedado en que la ‘guerra de liberación’ contra Batista costó ‘decenas de miles de muertos’? ¿La ‘guerra sucia’ contra Castro también costó decenas de miles de muertos? Tampoco ese dato es cierto, naturalmente. Pero, en cualquier caso, se trató de una verdadera guerra civil, episodio que incluye la única rebelión campesina que conoció la República, en el Escambray, saldada con seis mil cadáveres, y no parece que existan grandes diferencias entre los actos de sabotaje y los ataques terroristas cometidos por la oposición en los años sesenta y los que pusieron en fuga a Batista poco tiempo antes. ¿No recuerda Castro La Habana estremecida ‘la noche de las cien bombas’, pocos meses antes de la huida del dictador? ¿No recuerda los secuestros de aviones a cargo del ’26 de Julio’, como el que terminó con la vida de muchos pasajeros al accidentarse en la Bahía de Nipe? No es honesto silenciar que los protagonistas de esa ‘guerra sucia’ en muchos casos fueron los mismos ex combatientes de la lucha contra Batista quienes, sencillamente, continuaron poniendo en práctica los mismos métodos empleados en el anterior conflicto.Frustró cientos de planes de asesinato contra los líderes de la Revolución.Lo que no le impidió al gobierno de Castro asesinar a miembros de la oposición en el exilio, tal como le ocurriera al ex Comandante de la revolución Aldo Vera, entre otros, tiroteado en las calles de San Juan, Puerto Rico, en una operación montada por los servicios secretos cubanos y a José Elías de la Torriente, quien sufrió la misma suerte en Miami. O asesinar a cuatro tripulantes de dos avionetas desarmadas de ‘Hermanos al Rescate’, derribadas por aviones Migs sobre aguas internacionales, como determinó el organismo internacional que investigó el asunto con total imparcialidad.

FC - En medio de un riguroso bloqueo y guerra económica que han durado casi medio siglo, Cuba fue capaz de erradicar en un año el analfabetismo que no han podido vencer en más de cuatro décadas el resto de los países de América Latina, ni tampoco Estados Unidos.Llevó la educación gratuita al ciento por ciento de los niños.
Posee el más alto índice de retención escolar ―más del 99 por ciento entre el preescolar y noveno grado― de todas las naciones del hemisferio.Sus alumnos de primaria ocupan el primer lugar del mundo en conocimientos de lenguaje y matemáticas.Ocupa igualmente el primer lugar mundial en maestros per cápita y alumnos por aula.La totalidad de los niños con dificultades físicas o mentales estudian en escuelas especiales.La enseñanza de computación y el empleo de medios audiovisuales de forma intensiva se aplica hoy a la totalidad de los niños, adolescentes y jóvenes, en campos y ciudades.El estudio con una remuneración económica del Estado se ha convertido, por primera vez en el mundo, en una oportunidad para todos los jóvenes de 17 a 30 años de edad que no estudiaban ni poseían empleo.Cualquier ciudadano tiene la posibilidad de realizar estudios que lo conduzcan desde el preescolar hasta la obtención del título de Doctor en Ciencias sin gastar un solo centavo.La nación cuenta hoy con más de 30 graduados universitarios, intelectuales y artistas profesionales por cada uno de los que existían antes de la Revolución.El nivel promedio de conocimientos de un ciudadano cubano alcanza ya no menos de 9 grados.No existe en Cuba ni siquiera el analfabetismo funcional.Escuelas de formación de artistas y de instructores de arte se han extendido a todas las provincias del país, donde cursan estudios y desarrollan su talento y vocación más de 20 mil jóvenes. Decenas de miles adicionales lo hacen en escuelas vocacionales, que son canteras de las escuelas profesionales.Las sedes universitarias se extienden ya progresivamente a todos los municipios del país. Jamás se produjo en ninguna otra parte tan colosal revolución educativa y cultural, que convertirá a Cuba, por amplio margen, en el país con más conocimientos y más cultura del mundo, aferrada a la profunda convicción martiana de que "sin cultura no hay libertad posible".

CAM - Aún admitiendo cuanto de exagerado e hiperbólico hay en esa descripción de la cantidad y calidad de la educación bajo la dictadura comunista, y pasando por alto que en 1958 Cuba ya tenía uno de los mejores niveles educativos de América Latina, sería injusto negar que el gobierno de Castro ha hecho un esfuerzo tremendo por mejorar los estándares educativos de los cubanos. Pero ese dato, lejos de exculpar a la revolución, lo que consigue es incriminar al sistema, demostrando que el comunismo conduce a la pobreza y al desastre. ¿Cómo y por qué una población tan educada vive de una manera tan miserable? ¿Por qué produce tan poco si los economistas más solventes coinciden en que el ‘capital humano’ es el componente más importante para la creación de riquezas? ¿No es obvio que cuando esos cubanos bien educados emigran hacia sociedades democráticas en las que existe un sistema económico basado en la libertad y el mercado generalmente se convierten en personas exitosas que logran alcanzar niveles decorosos de vida?Cuando comenzó la revolución el per cápita de los cubanos era más alto, por ejemplo, que el de Chile. Hoy Chile tiene cinco veces el per cápita de los cubanos. Cuba es el único país del mundo en el que los ingenieros y los médicos viven casi como pordioseros y se desplazan a trabajar en bicicletas o a pie. Es el único en el que los maestros y los técnicos medios viven en condiciones materiales que en el resto del mundo occidental sólo conocen los analfabetas. Paradoja a la que conviene agregar otras dos observaciones urgentes: la primera, es que la revolución ha convertido la educación superior y la profesión docente en privilegios ideológicos. Cuando se dice la obscenidad de que “la universidad es para los revolucionarios”, se repite una variante de la monstruosidad colonial, vigente hasta principios del siglo XIX, de que “la universidad es para los blancos”. Y cuando se reserva la profesión de la enseñanza a quienes acreditan una militancia política comunista, o simpatizante del comunismo, se empobrece tremendamente el objetivo de la trasmisión de los conocimientos, que no debe ser otro que enseñar a pensar con la propia cabeza, siempre con espíritu críticamente constructivo. ¿Cómo puede ser ‘buena’, en suma, una educación basada en el dogmatismo, la inflexibilidad y la sujeción fanática a una doctrina, la marxista, cuyo examen no se permite, y a la que ni siquiera dejan contrastar la ideología con la desastrosa realidad del país?

FC - La mortalidad infantil se ha reducido de 60 por mil nacidos vivos a una cifra que fluctúa entre 6 y 6,5. Es la más baja del hemisferio, desde Estados Unidos a la Patagonia.Las perspectivas de vida se han elevado en 15 años.Enfermedades infecciosas y transmisibles como la poliomielitis, el paludismo, el tétanos neonatal, la difteria, el sarampión, la rubéola, la parotiditis, la tos ferina y el dengue han sido eliminadas; otras como el tétanos, la meningitis meningocócica, la hepatitis B, la lepra, la meningitis por hemófilos y la tuberculosis, están totalmente controladas.Hoy en nuestro país mueren las personas de iguales enfermedades que en los países más altamente desarrollados: cardiovasculares, tumorales, accidentes y otras, pero de mucho menor peso.Una profunda revolución se lleva a cabo para acercar los servicios médicos a la población, a fin de facilitar su acceso a los centros de asistencia, preservar vidas y aliviar dolores.Profundos estudios se realizan para romper la cadena, mitigar o reducir al mínimo los problemas de origen genético, prenatales o asociados al parto.Cuba es hoy el país con el más alto índice de médicos per cápita; casi duplica el número de los que la siguen detrás.Los centros científicos laboran sin cesar para buscar soluciones preventivas o terapéuticas contra las enfermedades más graves.Los cubanos dispondrán del mejor sistema médico del mundo, cuyos servicios continuarán recibiendo de forma absolutamente gratuita.La seguridad social abarca al ciento por ciento de los ciudadanos del país.

CAM - No es falso que en el casi medio siglo de experiencia comunista la sanidad pública cubana ha mejorado notablemente en extensión y calidad, pero eso es verdad en casi todo el planeta. También es cierto que el punto de partida de la revolución en este campo era excepcionalmente alto, según todos los índices publicados por la Organización Mundial de la Salud. En todo caso, la propuesta implícita en la exposición de los llamados ‘logros de la revolución’ constituye una intolerable perversidad moral: lo que el castrismo nos está diciendo es que la dictadura, el paredón y la miseria generalizada se justifican por la extensión de la educación y la sanidad. Algo muy parecido a lo que planteaban los racistas sudafricanos cuando afirmaban que los negros de ese país no debían quejarse del ‘apartheid’, puesto que eran los ciudadanos africanos de esa raza que tenían mejores condiciones de vida en todo el continente. Otros pueblos han accedido a la educación y la sanidad universales, como Costa Rica, por ejemplo, en medio de una democracia ejemplar que carece de ejércitos porque sí cumplieron la promesa de convertir los cuarteles en escuela. ¿Y qué decir de España? Tras la llegada de la democracia, a partir de 1977, la sanidad pública se ha extendido a todos los habitantes del país, incluidos los inmigrantes ilegales. Los hospitales y la medicina son excelentes y gratis, lo que explica que Alicia Alonso y otros dirigentes acudan a España a operarse, pero, a diferencia de Cuba, no existe una medicina de calidad para quienes tienen dólares o son miembros de la nomenclatura, pues desde el Rey hasta el cantante Raphael, que acaba de recibir un trasplante de hígado en un hospital del Estado, se atienden en las mismas instalaciones que el obrero más pobre o que el desempleado, algo que no sucede en Cuba, donde los miembros del Buró Político o del Comité Central tienen acceso a unas clínicas infinitamente mejor dotadas que las que atienden al pueblo llano.Podrá decirse que España puede costearse ese tipo de medicina porque es un país rico, pero eso implicaría olvidar que en 1959 Cuba doblaba el per cápita de España y tenía mejor sanidad. Eso sí, España no ha cometido el disparate de desperdiciar miles de millones de dólares en la innecesaria educación de un ejército de médicos perfectamente prescindibles. Con una población de 40 millones de habitantes, casi cuatro veces los que tiene Cuba, España sólo cuenta con el doble de médicos que la Isla, casi todos educados en universidades públicas, prácticamente gratuitas, y con ellos consigue uno de los más altos niveles de esperanza de vida del planeta, acompañados de bajísimos índices de morbilidad.¿Para qué Cuba necesita 65 000 médicos, el doble per cápita de los que tienen España o Dinamarca, si no es para satisfacer la patológica necesidad de competir que padece Castro? Según los expertos en educación, la formación de un médico, desde que comienza en la Facultad hasta que termina el adiestramiento, cuesta 0 000 dólares. Eso quiere decir que si Cuba hubiera educado a la mitad de los médicos que hoy tiene -y que poseen, por cierto, una magnífica formación-, y hubieran copiado los sistemas de sanidad publica de España o Dinamarca, el país se habría ahorrado más de ocho mil millones de dólares, una suma con la que habrían podido solucionar el problema del agua potable no sólo en La Habana, sino en todo el país.

FC - El 85 por ciento de la población es propietaria de la vivienda. Ésta está libre de todo impuesto. El 15 por ciento restante paga un alquiler absolutamente simbólico, que apenas se eleva al 10 por ciento del salario.

CAM- Es de un increíble cinismo tratar de pasar como ‘logro’ lo que constituye uno de los mayores problemas de los cubanos: la falta de viviendas y la tremenda precariedad material de muchas de ellas. Precariedad que se agrava por la imposibilidad de reparar los inmuebles, dato que explica los constantes derrumbes que se observan en todas las ciudades. Y es un cruel sarcasmo decir que el 85% de los cubanos son ‘propietarios’ de las viviendas que habitan, cuando no pueden venderlas, transferirlas libremente a quienes ellos decidan o comprar otras. Lo que define la posesión real de un bien es la posibilidad de transmitirlo con entera libertad, y eso en Cuba, sencillamente, no existe.

FC -El uso de drogas alcanza a un ínfimo número de personas, y se lucha resueltamente contra él.
La lotería y otras formas de juego lucrativo fueron prohibidos desde los primeros años de la Revolución para que nadie cifrara su esperanza de progreso en el azar.Nuestra televisión, radio y prensa no practican la publicidad comercial. Cualquier promoción está dirigida a cuestiones de salud, educación, cultura, educación física, deporte, recreación sana, defensa del medio ambiente; a la lucha contra las drogas, contra los accidentes u otros problemas de carácter social. Nuestros medios de difusión masiva educan, no envenenan ni enajenan. No se rinde culto ni se exaltan los valores de las podridas sociedades de consumo.

CAM - Es cierto que no existe la publicidad comercial, pero esa limitación autoimpuesta -la publicidad es una manera eficiente de informar-, consecuencia de la ausencia de ofertas que compiten en calidad y precio, no significa que la revolución ha optado por la frugalidad, porque no es eso lo que se observa en las casas de la cúpula dirigente. Es el pueblo el que sufre los rigores de la escasez. En los hogares de Fidel, Raúl, Ramiro Valdés -con su piscina y gimnasio privados- y en los de otros centenares de funcionarios privilegiados, no falta absolutamente ningún artefacto moderno, desde videos, hasta computadoras, pasando por automóviles, comidas y bebidas abundantes.Por otra parte, si existe una actitud arrogante en estos ‘ingenieros sociales’ es la de atribuirse la facultad de decidir en nombre de todos lo que las personas deben consumir, y qué artículos o productos son moralmente censurables.Si Castro fuera capaz de meditar con una mínima serenidad, y de observar los países ricos de su entorno, enseguida comprobaría que lo que distingue a una sociedad rica de una pobre es precisamente la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios que consume. Si hay dos conceptos incompatibles son la prosperidad y la ausencia de consumo.

FC - No existe culto a ninguna personalidad revolucionaria viva, como estatuas, fotos oficiales, nombres de calles o instituciones. Los que dirigen son hombres y no dioses.

CAM - Existe otra cosa infinitamente peor que todo eso: la obligatoriedad de reconocer como verdades indiscutibles las opiniones del Máximo Líder. ¡Eso si es culto a la personalidad y no una pesada estatua de bronce! ¿Se quiere un mayor ejercicio de vanidad y endiosamiento que obligar a todo un país desde hace más de cuatro décadas a ‘aprender’ en los círculos de estudio las pintorescas ideas del Comandante, un hombre que cree ‘saber’ de todo, y sabe, en realidad, muy pocas cosas? Ni siquiera Stalin hizo algo tan desmesuradamente egocéntrico.No pensar como piensa Fidel es ser contrarrevolucionario. Opinar que el Comandante es un hombre minuciosamente equivocado constituye un delito de desacato. Decir públicamente que las ideas de Castro sobre la historia de Cuba, o sobre el desarrollo económico, son unos perfectos disparates, conduce al ostracismo o a la cárcel. Y, por la otra punta, ‘ser revolucionario’ consiste en suscribir punto por punto las ideas y opiniones de Castro, sin cuestionarlas, sin discutirlas, como si constituyeran los libros sagrados de la secta: ¡Eso sí es culto a la personalidad!

FC - En nuestro país no existen fuerzas paramilitares ni escuadrones de la muerte, ni se ha usado nunca la violencia contra el pueblo, ni se realizan ejecuciones extrajudiciales, ni se aplica la tortura. El pueblo ha apoyado en masa siempre las actividades de la Revolución.

CAM - Este acto lo demuestra.¿Para qué necesita una dictadura ‘escuadrones de la muerte’ cuando en 24 horas puede asesinar ‘legalmente’ a tres muchachos negros que intentaron robarse un bote? ¿Para qué darle un tiro en la nuca al general Ochoa cuando era posible ejecutarlo públicamente para dar un escarmiento a los ‘perestroikos’, y, de paso, en una ceremonia siniestra, obligar a todos los dirigentes a mancharse las manos de sangre?Los escuadrones de la muerte y los asesinatos extrajudiciales surgen en las dictaduras en las que existe una disonancia entre el sistema legislativo y jurídico y los métodos represivos que se desean aplicar. ¿Para qué asesinar extrajudicialmente a un detenido si en Cuba los pueden encarcelar por el tiempo que les da la gana sin ni siquiera instruirlos de cargos, y luego pueden juzgarlos y matarlos en cuatro horas. Si Castro tiene a su alcance dictar las leyes que le da la gana, y luego puede aplicar los castigos que cree conveniente sin ninguna clase de limitación, ¿qué objeto tiene crear escuadrones de la muerte? El Estado completo es un gigantesco escuadrón de la muerte.Lo acaban de decir Castro y su inefable Canciller Perez Roque: a los últimos tres fusilados los mataron para ‘mandar un mensaje’, ‘para evitar una estampida’, en suma, para escarmentar. ¿Qué tienen que ver esos crímenes con la justicia? Los esbirros de Batista hacían lo mismo: asesinaban a un revolucionario y le colocaban un niple sobre el pecho. ¿Para qué? Para escarmentar, para mandar mensajes a la oposición y para atemorizar a la sociedad. Exactamente igual que hace el gobierno de Castro.¿Cómo se puede decir que en Cuba no se tortura? ¿Qué son las continuas palizas que reciben los presos políticos en las cárceles? ¿Cómo murieron los presos políticos –entre otros muchos- Alfredo Carrión y Francisco Pico? ¿Ignora el Comandante las celdas ‘tapiadas’, en las que colocan a algunos presos por años, sin ver la luz, con una alimentación de animales? ¿Nadie le contó lo que son las ‘gavetas’, en donde encierran, apretujados a muchos presos? Sería útil que antes de mentir de esa forma tan burda leyera los informes de ‘Amnistía Internacional’ o de Pax Christi.¿Ha olvidado Castro el hundimiento del bote ’13 de marzo’ y sus 32 muertos, muchos de ellos niños de brazos? En Cuba, en diferentes épocas, se ha ametrallado balseros, o se ha ejecutado alzados con la misma indiferencia por la vida humana que uno pudiera encontrar en las más despiadas dictaduras de derecha.

FC - Años luz separan nuestra sociedad de lo que ha prevalecido hasta hoy en el mundo. Se cultiva la fraternidad y la solidaridad entre los hombres y los pueblos dentro y fuera del país.

CAM - Es increíble oír hablar de ‘fraternidad’ y ‘solidaridad’ a un gobernante que ha impulsado los actos de repudio, maltratando a ciudadanos indefensos que a veces sólo habían cometido el ‘delito’ de querer abandonar el país. Un gobernante que ha perseguido a sus compatriotas por ser homosexuales, por tener ciertas creencias religiosas, por dejarse crecer las cabelleras. Un gobernante que ha reducido a sus adversarios a la condición de animales, motejándolos de ‘gusanos’, como hizo Hitler con los judíos.¿Es una buena muestra de esa fraternidad prohibirles a los ‘revolucionarios’ que les dirijan la palabra a sus familiares si eran desafectos al sistema o si decidían emigrar? ¿Esa es la definición de ‘solidaridad’ que defiende Castro: romper los lazos de padres e hijos, separar hermanos, impedir o castigar la amistad entre personas que tienen puntos de vista diferentes?¿O la solidaridad consiste en prohibirles a los cubanos entrar en las instalaciones reservadas para turistas o para los miembros de la nomenclatura, versión cubana de la Sudáfrica de los ‘supremacistas’ blancos de aquel país?

FC - Se educa a las nuevas generaciones y a todo el pueblo en la protección del medio ambiente. Los medios masivos de difusión se emplean en la formación de una conciencia ecológica.

CAM - No parece que la masiva destrucción de los árboles frutales, la creación de los pedraplenes -verdadero ecocidio-, o el maltrato inclemente de las reservas de agua potable del país sean muestras de esa vocación ‘verde’ que proclama el Comandante.Por el contrario: Cuba es hoy un país acosado por plagas que parecían erradicadas, y en el que uno de los aspectos que más destacan los turistas es el hedor y la suciedad de las ciudades o la falta de higiene, rasgos mucho más propios de un país del cuarto mundo que del paraíso que Castro, indiferente a la realidad, pretende ‘vender’ a su auditorio.

FC - Nuestro país defiende con firmeza su identidad cultural, asimila lo mejor de las demás culturas y combate resueltamente contra todo lo que deforma, enajena y envilece.

CAM - Por eso en Cuba han internado en campos de castigo a quienes cultivaban la música rock, a quienes leían a Albert Camus o a Mario Vargas Llosa. Por eso han expulsado de las universidades, o les han vedado la entrada, a quienes querían pensar con cabeza propia. ¿Cómo es posible decir que se defiende con firmeza la identidad cultural propia si los cubanos no pueden leer la literatura de sus exiliados Reinaldo Arenas, Lidia Cabrera o Zoé Valdés -por citar tres nombres de escritores notables entre varios centenares de creadores malditos y proscritos-, o escuchar la música de Ernesto Lecuona interpretada por Paquito D’Rivera?¿Quién es el sabio que determina ‘lo que deforma, enajena y envilece’? Seguramente, un burócrata dogmático y de mente estrecha, que es quien decide los libros buenos y malos, la pintura o la música revolucionarias o ‘imperialistas’. ¿Y de esa actitud inquisitorial se ufana el Comandante?

FC - El desarrollo del deporte sano y no profesional ha conducido a nuestro pueblo a los más altos índices de medallas y honores a nivel mundial.Las investigaciones científicas, al servicio de nuestro pueblo y de la humanidad, se multiplicaron centenares de veces. Producto de este esfuerzo, importantes medicamentos salvan vidas en Cuba y en otros países.Jamás se investigó ni elaboró arma biológica alguna, lo cual estaría en absoluta contradicción con la formación y la conciencia en que ha sido educado y se educa nuestro personal científico.En ningún otro pueblo se enraizó tanto el espíritu de solidaridad internacional.Nuestro país apoyó a los patriotas argelinos en su lucha contra el colonialismo francés, a costa de afectar las relaciones políticas y económicas con un país europeo tan importante como Francia.Enviamos armas y combatientes para defender a Argelia contra el expansionismo marroquí cuando el rey de ese país quiso apoderarse de las minas de hierro de Gara Yebilet, en las proximidades de la ciudad de Tinduf, al sudoeste de Argelia.El personal completo de una brigada de tanques montó guardia a solicitud de la nación árabe de Siria entre 1973 y 1975 frente a las Alturas del Golán, cuando esa parte del territorio fue injustamente arrebatada a aquel país.El líder de la República del Congo recién alcanzada su independencia, Patricio Lumumba, acosado desde el exterior, recibió nuestro apoyo político. Asesinado éste por las potencias coloniales en enero de 1961, prestamos ayuda a sus seguidores.Cuatro años después, en 1965, sangre cubana se derramó en la zona occidental del lago Tanganyika, donde el Che, con más de cien instructores cubanos, apoyaron a los rebeldes congoleses que luchaban contra mercenarios blancos al servicio de Mobutu, el hombre de Occidente, cuyos 40 mil millones de dólares robados no se sabe en qué bancos europeos están guardados, ni en poder de quién.Sangre de instructores cubanos se derramó entrenando y apoyando a los combatientes del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde que, bajo el mando de Amílcar Cabral, luchaban por la independencia de estas antiguas colonias portuguesas.Otro tanto ocurrió durante diez años ayudando al MPLA de Agostinho Neto en la lucha por la independencia de Angola. Alcanzada esta, y a lo largo de 15 años, cientos de miles de voluntarios cubanos participaron en la defensa de Angola frente al ataque de las tropas racistas sudafricanas que, en complicidad con Estados Unidos y utilizando la guerra sucia, sembraron millones de minas, arrasaron aldeas completas y asesinaron a más de medio millón de hombres, mujeres y niños angolanos.En Cuito Cuanavale y en la frontera de Namibia, al sudoeste de Angola, fuerzas angolanas y namibias y 40 mil soldados cubanos asestaron un golpe definitivo a las tropas sudafricanas, que contaban entonces con siete bombas nucleares suministradas o ayudadas a producir por Israel con pleno conocimiento y complicidad del gobierno de Estados Unidos. Esto significó la inmediata liberación de Namibia, y aceleró tal vez en veinte o veinticinco años el fin del apartheid.A lo largo de casi 15 años, Cuba ocupó un lugar de honor en la solidaridad con el heroico pueblo de Viet Nam, en una guerra bárbara y brutal de Estados Unidos, que mató a cuatro millones de vietnamitas, aparte de la cifra de heridos y mutilados de guerra; que inundó su suelo de productos químicos que han causado incalculables daños aún presentes. Pretexto: Viet Nam, un país pobre y subdesarrollado, situado a 20 mil kilómetros de Estados Unidos, constituía un peligro para la seguridad nacional de ese país.Sangre cubana se derramó junto a la sangre de ciudadanos de varios países latinoamericanos, y junto a la sangre cubana y latinoamericana del Che, asesinado por instrucciones de los agentes de Estados Unidos en Bolivia, cuando se encontraba herido y prisionero y su arma había sido inutilizada por un balazo en el combate.Sangre cubana de obreros de la construcción que estaban ya a punto de concluir un aeropuerto internacional que era vital para la economía de una pequeñísima isla que vivía del turismo, se derramó combatiendo en defensa de Granada, invadida por Estados Unidos con cínicos pretextos.Sangre cubana se derramó en Nicaragua cuando instructores de nuestras Fuerzas Armadas entrenaban a los bravos soldados nicaragüenses que enfrentaban la guerra sucia organizada y armada por Estados Unidos contra la Revolución sandinista.Y no he citado todos los ejemplos.Pasan de dos mil los heroicos combatientes internacionalistas cubanos que dieron su vida cumpliendo el sagrado deber de apoyar la lucha de liberación por la independencia de otros pueblos hermanos. En ninguno de esos países existe una propiedad cubana.Ningún otro país en nuestra época cuenta con tan brillante página de solidaridad sincera y desinteresada.

CAM - Es absolutamente cierto que los cubanos han participado en todas esas batallas que Castro describe, y en otras que prefiere ocultar. Pero sería interesante saber cuándo y cómo la sociedad cubana lo autorizó a llevar a cientos de miles de jóvenes a esos mataderos.¿Tenía algún sentido que, en medio de las mil dificultades que padecía la sociedad cubana, una pobre isla del tercer mundo, nada menos que 400 000 jóvenes fueran a combatir a África a lo largo de 15 años, en la guerra más larga jamás librada fuera de su territorio por un país de ese continente? ¿Cuántos recursos humanos y materiales se emplearon en esas hazañas bélicas tan apreciadas por Castro?Jamás hubo un debate público, ni siquiera dentro del Partido Comunista, en el que alguien pudiera exponer la insensatez de convertir a los cubanos en la punta de lanza de unas guerras que no se hacían para liberar a unos pueblos del yugo colonial blanco, sino con el objeto de expandir el campo comunista en África o en América Latina, esfuerzo que el tiempo demostró que resultaría totalmente estéril.Y la prueba de esta afirmación está clarísima en la guerra entre Somalia y Etiopía, donde el gobierno de Castro cambió de bando cuando Etiopía se acercó más al mundo controlado por Moscú, y Castro mandó sus mejores tropas, dirigidas por el general Ochoa, a aplastar a sus antiguos aliados somalíes. No eran colonialistas blancos los que mataron los cubanos en el Ogaden, sino soldados negros somalíes. Como no eran mercenarios blancos los adversarios en Angola, sino angolanos negros de tribus o partidos diferentes a los apoyados por el gobierno cubano.Las otras aventuras imperiales de Castro, en las que no se detiene, son las subversivas. Bajo su dirección la Isla se convirtió en un portaviones revolucionario en el que aterrizaban y desde el que despegaban toda clase de guerrilleros y terroristas, desde ‘Carlos el Chacal’, hoy preso en París tras incontables asesinatos, hasta tupamaros uruguayos, dedicados a desestabilizar una de las democracias más respetables de América, o etarras vascos que con cerca de mil asesinatos estremecían a la sociedad española en el momento en el que la nación intentaba consolidar la democracia.La Cuba de Castro adiestró y envió guerrilleros y terroristas a cincuenta destinos, incluidas pacíficas islas como Jamaica, o países convulsionados como Colombia. Participó de secuestros para conseguir fondos, y no fue ajena al tráfico de estupefacientes.Estados Unidos, es verdad, financió y entrenó a guerrilleros y terroristas cubanos que actuaron en la Isla, pero ¿es eso diferente a lo que hizo el gobierno de Castro con los guerrilleros y terroristas puertorriqueños llamados ‘macheteros”, o con los comunistas radicales negros norteamericanos que en la década de los sesenta intentaron en Estados Unidos el camino de la insurrección.De ahí la inmensa sensación de cinismo que se desprende del discurso victimista de Castro cuando pretende presentar el enfrentamiento de Cuba con Estados Unidos como la permanente agresión de un Goliat malvado contra un gallardo David dedicado a cuidar enfermos y a educar niños desvalidos.La verdad es que la Cuba de Castro, desde la creación de la Tricontinental en 1966, y aún antes, constituye el país más intervencionista de la historia contemporánea. El que ha participado en más aventuras militares. El que más se ha inmiscuido en los asuntos internos de otras naciones, desde la remota Zanzíbar, hasta la próxima República Dominicana, y todo ello, para mayor agravio, con la intención de crear dictaduras crueles, ineficaces e improductivas como la que existe en Cuba.

FC - Cuba predicó siempre con su ejemplo. Jamás claudicó. Jamás vendió la causa de otro pueblo. Jamás hizo concesiones. Jamás traicionó principios. Por algo hace sólo 48 horas fue reelecta por aclamación, en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, como miembro por tres años más de la Comisión de Derechos Humanos, integrando ese órgano de manera ininterrumpida durante 15 años.

CAM - No sé si Castro recuerda la posición de su gobierno durante la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968: la aplaudió con entusiasmo, pese a ser evidente el atropello imperialista de una superpotencia contra un pequeño país. ¿No es eso ‘vender la causa de otro pueblo’?No sé si ha olvidado el apoyo diplomático y político que el gobierno de Castro les dio a los militares de la Junta argentina, a principios y mediados de los años setenta, unos criminales responsables del asesinato de veinte mil opositores.¿Por qué lo hizo? Porque Argentina y la URSS tenían las mejores relaciones económicas y políticas y el país austral formaba parte de los no-alineados. ¿No es eso una flagrante ‘concesión’ al enemigo a expensas de los amigos?Y luego queda por establecer de qué principios habla el Comandante. ¿La democracia que decía defender cuando peleaba en Sierra Maestra o el comunismo que luego les impuso a los cubanos de manera inconsulta?

FC - Más de medio millón de cubanos cumplieron misiones internacionalistas como combatientes, como maestros, como técnicos o como médicos y trabajadores de la salud. Decenas de miles de estos últimos han prestado servicios y salvado millones de vidas a lo largo de más de 40 años. En la actualidad, tres mil especialistas en Medicina General Integral y otros trabajadores de la salud laboran en los lugares más recónditos de 18 países del Tercer Mundo, donde mediante métodos preventivos y terapéuticos salvan cada año cientos de miles de vidas, y preservan o devuelven la salud a millones de personas sin cobrar un solo centavo por sus servicios.Sin los médicos cubanos ofrecidos a la Organización de Naciones Unidas en caso de obtener esta los fondos necesarios —sin los cuales naciones enteras y hasta regiones completas del África Subsahariana corren el riesgo de perecer—, los imprescindibles y urgentes programas de lucha contra el SIDA no podrían realizarse.El mundo capitalista desarrollado creó abundante capital financiero, pero no ha creado el más mínimo capital humano que el Tercer Mundo desesperadamente necesita.Cuba ha desarrollado técnicas para enseñar a leer y escribir por radio con textos hoy elaborados en cinco idiomas: creole, portugués, francés, inglés y español, que ya están siendo puestos en práctica en algunos países. Está a punto de concluir un programa similar en español, de excepcional calidad, para alfabetizar por televisión. Son programas ideados por Cuba y genuinamente cubanos. No nos interesa la exclusividad de la patente. Estamos en disposición de ofrecerlos a todos los países del Tercer Mundo, donde se concentra el mayor número de analfabetos, sin cobrar un solo centavo. En cinco años los 800 millones de analfabetos, a un costo mínimo, podrían reducirse en un 80 por ciento.

CAM - Es encomiable que Cuba, responsablemente, preste ayuda a otros pueblos más necesitados, pero la decisión de brindar ese tipo de costosa solidaridad debe ser el resultado de la voluntad popular y no de la decisión inconsulta de un solo hombre al que le da la gana de disponer a su antojo de las pocas riquezas creadas por el pueblo cubano.¿Por qué los pobres cubanos deben hacer un sacrificio mayor que el que hacen, por ejemplo, los noruegos, un pueblo rico que dedica al capítulo de ayuda externa el porcentaje del PIB más alto del mundo? ¿Qué derecho tiene Castro a imponerles a todos los cubanos unos sacrificios que él no sufre en su pellejo, porque done lo que done Cuba, o preste lo que preste, a él o a su familia jamás les va a faltar nada en la mesa?

FC - Cuando la URSS y el campo socialista desaparecieron, nadie apostaba un solo centavo por la supervivencia de la Revolución Cubana. Estados Unidos arreció el bloqueo. Surgieron las leyes Torricelli y Helms-Burton, esta última de carácter extraterritorial. Nuestros mercados y fuentes de suministros fundamentales desaparecieron abruptamente. El consumo de calorías y proteínas se redujo casi a la mitad. El país resistió y avanzó considerablemente en el campo social. Hoy ha recuperado gran parte de sus requerimientos nutritivos y avanza aceleradamente en otros campos. Aun en esas condiciones, la obra realizada y la conciencia creada durante años obraron el milagro. ¿Por qué resistimos? Porque la Revolución contó siempre, cuenta y contará cada vez más con el apoyo del pueblo, un pueblo inteligente, cada vez más unido, más culto y más combativo.

CAM - No. La razón por la que los cubanos, tras ver como se contraía su capacidad de consumo en un cincuenta por ciento, pudieron ‘resistir’ fue porque se liberalizó el envío y recibo de divisas y los exiliados comenzaron a sostener a sus familias con cientos de millones de dólares.El país ‘resistió’ porque se permitió que existiera cierta producción y comercialización privadas de alimentos. Resistió, porque surgieron los ‘paladares’ y se despenalizó la tenencia de dólares. Resistió, porque, al menos por un tiempo, se toleró la existencia de ‘cuentapropistas’ y se alentó el turismo. Resistió, porque el gobierno se asoció a capitalistas extranjeros que trajeron formas de producir bienes y servicios más eficientes que las que aportaban los comunistas.Resultado que debió indicar al Comandante que la solución del país estaba donde se observaba el alivio: en los métodos capitalistas y en el mercado, dado que el socialismo sólo mejora cuando deja de serlo y adopta modos capitalistas de producir y asignar recursos. Pero, lejos de aprender de la experiencia, como se supone que hacen las personas inteligentes, el Comandante, tan pronto la crisis tocó fondo, retomó los modos de conducir la economía más rígidos y centralistas del recetario comunista.

FC - Cuba, que fue el primer país en solidarizarse con el pueblo norteamericano el 11 de septiembre del 2001, fue también el primero en advertir el carácter neofascista que la política de la extrema derecha de Estados Unidos, que asumió fraudulentamente el poder en noviembre del año 2000, se proponía imponer al mundo. No surge esta política movida por el atroz ataque terrorista contra el pueblo de Estados Unidos cometido por miembros de una organización fanática que en tiempos pasados sirvió a otras administraciones norteamericanas. Era un pensamiento fríamente concebido y elaborado, que explica el rearme y los colosales gastos en armamento cuando ya la guerra fría no existía y lo que ocurrió en septiembre estaba lejos de producirse. Los hechos del día 11 de ese fatídico mes del año 2001 sirvieron de pretexto ideal para ponerlo en marcha.El 20 de septiembre de ese año, el presidente Bush lo expresó abiertamente ante un Congreso conmocionado por los trágicos sucesos ocurridos nueve días antes. Utilizando extraños términos habló de «justicia infinita» como objetivo de una guerra al parecer también infinita:«El país no debe esperar una sola batalla, sino una campaña prolongada, una campaña sin paralelo en nuestra historia.»«Vamos a utilizar cualquier arma de guerra que sea necesaria.»«Cualquier nación, en cualquier lugar, tiene ahora que tomar una decisión: o están con nosotros o están con el terrorismo.»«Les he pedido a las Fuerzas Armadas que estén en alerta, y hay una razón para ello: se acerca la hora de que entremos en acción.»«Esta es una lucha de la civilización.»«Los logros de nuestros tiempos y las esperanzas de todos los tiempos dependen de nosotros.»«No sabemos cuál va a ser el derrotero de este conflicto, pero sí cuál va a ser el desenlace [...] Y sabemos que Dios no es neutral.»

CAM - ¿Hablaba un estadista o un fanático incontenible?Dos días después, el 22 de septiembre, Cuba denunció este discurso como el diseño de la idea de una dictadura militar mundial bajo la égida de la fuerza bruta, sin leyes ni instituciones internacionales de ninguna índole.«...La Organización de Naciones Unidas, absolutamente desconocida en la actual crisis, no tendría autoridad ni prerrogativa alguna; habría un solo jefe, un solo juez, una sola ley.»Meses más tarde, al cumplirse el 200 Aniversario de la Academia de West Point, en el acto de graduación de 958 cadetes celebrado el 3 de junio del 2002, el presidente Bush profundizó en su pensamiento a través de una encendida arenga a los jóvenes militares que se graduaban ese día, en la que están contenidas sus ideas fijas esenciales:«Nuestra seguridad requerirá que transformemos a la fuerza militar que ustedes dirigirán, en una fuerza que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo. Y nuestra seguridad requerirá que estemos listos para el ataque preventivo cuando sea necesario defender nuestra libertad y defender nuestras vidas.»«Debemos descubrir células terroristas en 60 países o más...»«Los enviaremos a ustedes, a nuestros soldados, a donde ustedes sean necesarios.»«No dejaremos la seguridad de América y la paz del planeta a merced de un puñado de terroristas y tiranos locos. Eliminaremos esta sombría amenaza de nuestro país y del mundo.»«A algunos les preocupa que sea poco diplomático o descortés hablar en términos del bien y el mal: No estoy de acuerdo. [...] Estamos ante un conflicto entre el bien y el mal, y América siempre llamará al mal por su nombre. Al enfrentarnos al mal y a regímenes anárquicos, no creamos un problema, sino que revelamos un problema. Y dirigiremos al mundo en la lucha contra el problema.»

FC - En el discurso que pronuncié en la Tribuna Abierta que tuvo lugar en la Plaza de la Revolución «Antonio Maceo» de Santiago de Cuba el 8 de junio del 2002, ante medio millón de santiagueros, expresé:«Como puede apreciarse, en el discurso (de West Point) no aparece una sola mención a la Organización de las Naciones, ni una frase referida al derecho de los pueblos a la seguridad y a la paz, a la necesidad de un mundo regido por normas y principios.»"La humanidad conoció, hace apenas dos tercios de siglo, la amarga experiencia del nazismo. Hitler tuvo como aliado inseparable el miedo que fue capaz de imponer a sus adversarios. [...] Ya poseedor de una temible fuerza militar, estalló una guerra que incendió el mundo. La falta de visión y la cobardía de los estadistas de las más fuertes potencias europeas de aquella época dieron lugar a una gran tragedia.»«No creo que en Estados Unidos pueda instaurarse un régimen fascista. Dentro de su sistema político se han cometido graves errores e injusticias ―muchas de las cuales perduran―, pero el pueblo norteamericano cuenta con determinadas instituciones, tradiciones, valores educativos, culturales y ιticos que lo harían casi imposible. El riesgo está en la esfera internacional. Son tales las facultades y prerrogativas de un presidente y tan inmensa la red de poder militar, económico y tecnológico de ese Estado que, de hecho, en virtud de circunstancias ajenas por completo a la voluntad del pueblo norteamericano, el mundo está comenzando a ser regido por métodos y concepciones nazis.»«Los miserables insectos que habitan en 60 o más naciones del mundo, seleccionadas por él, sus íntimos colaboradores, y en el caso de Cuba por sus amigos de Miami, no importan para nada. Constituyen los ‘oscuros rincones del mundo’ que pueden ser objeto de sus ‘sorpresivos y preventivos’ ataques. Entre ellos se encuentra Cuba que, además, ha sido incluida entre los que propician el terrorismo.»Mencioné por primera vez la idea de una tiranía mundial un año, 3 meses y 19 días antes del ataque a Iraq.En los días previos al inicio de la guerra, el presidente Bush volvió a repetir que utilizaría, si fuese necesario, cualquier medio del arsenal norteamericano, es decir, armas nucleares, armas químicas y armas biológicas.Antes se había producido ya el ataque y ocupación de Afganistán.

CAM - ¿Qué hay en los párrafos anteriores? La vanidad narcisista de quien desea ser reconocido como un estadista clarividente capaz de prever el futuro. Algo muy difícil de aceptar en un político que en 1959 no fue capaz de ver algo tan obvio como que la alianza con la URSS y la adscripción de Cuba al campo comunista era, además de un crimen, una solemne estupidez que traería al país una interminable catarata de pesares e inconvenientes, porque ya en esa época era evidente la superioridad total del mundo occidental.Cuando este ‘genio’ de la predicción optó por el comunismo, ya estaban en fulgurante camino los ‘milagros’ económicos de Alemania y Japón, mientras resultaba evidente el fracaso de los satélites comunistas. Ni siquiera tenía que ‘predecir’ el mejor camino para la sociedad cubana: hubiera bastado con que hubiese sido capaz de observar lo que ocurría a su alrededor.Quien hoy se ufana de adivinar el futuro político del mundo, es el mismo que en 1979, envalentonado por sus triunfos en África y en Nicaragua, le vaticinó al historiador venezolano Guillermo Morón que en una década todo el Caribe sería un ‘mare nostrum’ cubano. Exactamente diez años más tarde caía el Muro de Berlín, comenzaba a deshacerse la URSS y se daban los primeros pasos para sacar del poder a los sandinistas pocos meses más tarde.Este titán del análisis económico, el es mismo que en 1991, en una reunión realizada en Cozumel con Salinas de Gortari, Gaviria, Carlos Andrés Pérez y Felipe González, explicó resueltamente cómo el mundo Occidental se encontraba a las puertas de una catástrofe imparable que acabaría dándoles la razón a los comunistas. Lo que sucedió, en cambio, es que a partir de ese momento el mundo desarrollado experimentó una de las décadas más felices en el terreno económico que recuerda la humanidad. Y ahora Castro vuelve a equivocarse cuando pronostica una ‘tiranía mundial’ dirigida por Estados Unidos. A partir del 11 de septiembre quienes únicamente tienen que temer la represalia norteamericana y el cambio de régimen” son los gobiernos que albergan y alientan terroristas, como Afganistán, o las dictaduras que amenazan a sus vecinos o poseen armas de destrucción masiva, como Irak, circunstancias que Washington relaciona con la seguridad del país.

FC - Hoy los llamados "disidentes", mercenarios a sueldo pagados por el Gobierno hitleriano de Bush, traicionan no sólo a su Patria sino también a la humanidad.

CAM - ¿Mercenario el poeta Raúl Rivero? ¿Mercenaria Beatriz Roque Cabello? ¿Mercenarios y traidores, nada menos que a la ‘humanidad’, los jóvenes periodistas y bibliotecarios independientes que, junto a quienes defendían el ‘Proyecto Varela’ trataban de ampliar los márgenes de participación de la sociedad cubana?¿Por qué discrepar de la disparatada conducción del país que Castro dirige es traicionar a la patria? ¿Por qué proponer otro modo más racional de organizar la sociedad es una forma de traición? ¿Por qué hay que creer la portentosa estupidez de que peligra el destino de Cuba como nación si los cubanos, como los holandeses o los chilenos tienen diversos partidos políticos y sostienen múltiples puntos de vista sobre los problemas del país?

FC - Ante los planes siniestros contra nuestra Patria por parte de esa extrema derecha neofascista y sus aliados de la mafia terrorista de Miami que le dieron la victoria con el fraude electoral, nos gustaría saber cuántos de los que desde supuestas posiciones de izquierda y humanistas han atacado a nuestro pueblo por las medidas legales que en acto de legítima defensa nos vimos obligados a adoptar frente a los planes agresivos de la superpotencia, a pocas millas de nuestras costas y con una base militar en nuestro propio territorio, han podido leer esas palabras, tomar conciencia, denunciar y condenar la política anunciada en los discursos pronunciados por el señor Bush a los que hice referencia en los que se proclama una siniestra política internacional nazi-fascista por parte del jefe del país que posee la más poderosa fuerza militar que fue concebida jamás, cuyas armas pueden destruir diez veces a la humanidad indefensa.

CAM - No es falta de información ni incapacidad para el análisis lo que ha motivado estas críticas desde la izquierda contra los atropellos del castrismo, sino la decisión, muy razonable, de no admitir otra vez la coartada y el chantaje del antiamericanismo para condonar los abusos contra los demócratas de la oposición o el asesinato judicial de los muchachos que intentaron secuestrar un bote.Muchos de quienes hoy han criticado a Castro, desde Saramago hasta Chomsky, desde Almodóvar hasta Serrat, han condenado ardorosamente la guerra de Irak y al presidente Bush. Pero les parece, y tienen razón, que las dos posturas no son incoherentes: es perfectamente posible pensar que Estados Unidos no debió atacar a Irak, y sostener, simultáneamente, que la dictadura cubana no debe encarcelar a los demócratas de la oposición por sostener opiniones distintas a las del gobierno, ni fusilar a nadie, aunque sólo sea porque la pena de muerte debe ser erradicada en todas las circunstancias.Lo que no es aceptable, cuarenta y cuatro años después de establecida la tiranía cubana, es seguir invocando la conducta de Washington para acallar las críticas.

FC - El mundo entero se ha movilizado frente a las espantosas imágenes de ciudades destruidas e incendiadas por atroces bombardeos, niños mutilados y cadáveres destrozados de personas inocentes.Dejando a un lado a los grupos políticos oportunistas, demagogos y politiqueros de sobra conocidos, me refiero ahora fundamentalmente a los que fueron amistosos con Cuba y luchadores apreciados. No deseamos que los que la atacaron de forma a nuestro juicio injusta, por desinformación o falta de análisis meditado y profundo, tengan que pasar por un dolor infinito si un día nuestras ciudades están siendo destruidas y nuestros niños y sus madres, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos destrozados por las bombas del nazi-fascismo, y conocen que sus declaraciones fueron cínicamente manipuladas por los agresores para justificar un ataque militar contra Cuba.

CAM - Esto es el colmo de la manipulación emocional: ahora resulta que el ataque militar de Estados Unidos a Cuba depende del apoyo de personas como Saramago o Joaquín Sabina, pese a que en el párrafo anterior quedaba en claro que inútilmente “el mundo entero se ha movilizado” contra la guerra desata por Estados Unidos.Es interesante averiguar por qué si Estados Unidos ignoró “al mundo entero”, incluidos Saramago y Joaquín Sabina, cuando decidió atacar a Irak, ahora esas mismas voces van a impedir que suceda lo mismo en Cuba.¿No será que lo que busca Castro con esos apoyos, que incesantemente recaba por medio del infatigable ‘Instituto de Amistad con los Pueblos’, es el aval de personas prestigiosas para legitimar sus actos más condenables?

FC - El daño humano no puede medirse sólo por las cifras de niños muertos y mutilados, sino también por los millones de niños y madres, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos que quedarán traumatizados por el resto de la vida.Respetamos totalmente las opiniones de los que por razones religiosas, filosóficas o humanitarias se oponen a la pena capital, que los revolucionarios cubanos también aborrecemos por razones más profundas que las que han sido abordadas por las ciencias sociales sobre el delito, hoy en proceso de estudio en nuestro país. Llegará el día, en que podamos acceder a los deseos tan noblemente expresados aquí en su brillante discurso por el pastor Lucius Walker, de abolir esta pena. Se comprende la especial preocupación sobre el tema, cuando se sabe que la mayoría de las personas ejecutadas en Estados Unidos son afronorteamericanas y latinas, no pocas veces inocentes, especialmente en Texas, campeona de la pena capital, donde fuera Gobernador el presidente Bush y donde nunca se ha perdonado una sola vida.La Revolución Cubana fue puesta en el dilema de proteger la vida de millones de compatriotas sancionando con la pena capital legalmente establecida a los tres principales secuestradores de una embarcación de pasajeros ―estimulados por el gobierno de Estados Unidos, que trata de alentar el potencial delictivo de carácter común para asaltar barcos o aeronaves con pasajeros a bordo, poniendo en grave peligro la vida de éstos, creando condiciones propicias para una agresión a Cuba, desatando una ola de secuestros ya en pleno desarrollo que había que parar en seco―, o cruzarnos de brazos. No podemos vacilar jamás, cuando se trata de proteger la vida de los hijos de un pueblo decidido a luchar hasta el final, en arrestar mercenarios que sirven a los agresores y aplicar los castigos más severos a terroristas que secuestren naves o embarcaciones de pasajeros, o que cometan hechos de similar gravedad, que sean sancionados por los tribunales de acuerdo con leyes previas.

CAM - Es posible, ciertamente, que Castro decidiera ‘parar en seco’ los intentos de secuestrar aviones o embarcaciones, dando un escarmiento terrible en las personas de los tres jóvenes ejecutados, pero ese tipo de ‘ejemplos’ es exactamente lo que repugna a cualquier persona con sentido de la justicia. Las leyes no se promulgan y las penas no se infligen para escarmentar o dar ejemplos, sino para sancionar de manera proporcionada y ajustada a derecho los delitos cometidos.Por otra parte, los 75 demócratas sentenciados a larguísimas penas por escribir artículos o poemas, por prestar libros o por pedir un referéndum, no han sido castigados para impedir una invasión norteamericana sino, primero, por algo que el gobierno oculta: para tenerlos de rehenes y, en su momento, plantear el intercambio por cinco espías cubanos presos en Estados Unidos, proyecto que ya no tiene ninguna posibilidad de llegar a buen puerto; y, segundo, porque Castro le temió al crecimiento de la sociedad civil cubana y quiso eliminarla de raíz.

FC - Ni siquiera Cristo, que expulsó a latigazos a los mercaderes del templo, dejaría de optar por la defensa del pueblo.Hacia Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, siento un sincero y profundo respeto. Comprendo y admiro su noble lucha por la vida y por la paz. Nadie se opuso tanto y tan tenazmente como él a la guerra contra Iraq. Estoy absolutamente seguro de que nunca habría aconsejado a los chiítas y sunnitas dejarse matar sin defenderse; tampoco aconsejaría algo parecido a los cubanos. Él sabe perfectamente bien que este no es un problema entre cubanos; es un problema entre el pueblo de Cuba y el gobierno de Estados Unidos.Es tan provocadora y desvergonzada la política del gobierno de los Estados Unidos, que el pasado día 25 de abril el señor Kevin Whitaker, Jefe del Buró Cuba del Departamento de Estado, le dijo al jefe de nuestra Sección de Intereses en Washington que la Oficina de Seguridad Doméstica, adscrita al Consejo de Seguridad Nacional, consideraba que los continuados secuestros desde Cuba constituían una seria amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y solicitaba al gobierno cubano tomar todas las medidas necesarias para evitar hechos de esta naturaleza, cual si no fueran ellos quienes provocaron y estimularon esos secuestros y no fuéramos nosotros los que, para proteger la vida y la seguridad de los pasajeros y conociendo desde hace rato los criminales planes de la extrema derecha fascista contra Cuba, tomamos medidas drásticas para impedirlo. Filtrado por ellos ese contacto del día 25, ha creado gran alboroto en la mafia terrorista de Miami. Todavía no comprenden que sus amenazas directas o indirectas contra Cuba no le quitan el sueño a nadie en nuestro país.

CAM - Quienquiera que conozca la historia de los episodios migratorios de Camarioca, Mariel y el ‘balserazo’ de 1995 sabe que tradicionalmente Castro ha buscado el alivio coyuntural de sus problemas domésticos lanzando una oleada de refugiados sobre las costas norteamericanas. De donde se deduce que es Castro, con esa irresponsable y conflictiva manera de actuar, quien crea problemas a sus vecinos.

FC - La hipocresía de la política occidental y de un numeroso grupo de líderes mediocres es tan grande, que no cabría en el lecho del Océano Atlántico. Cualquier medida que Cuba adopte en aras de su legítima defensa, es publicada entre las primeras noticias de casi todos los medios de difusión masiva. Sin embargo, cuando denunciamos que bajo el mandato de un jefe de gobierno español decenas de etarras fueron ejecutados extrajudicialmente sin que nadie protestara ni lo denunciara ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y otro jefe de gobierno, en un momento difícil de la guerra de Kosovo, aconsejó al Presidente de Estados Unidos arreciar la guerra, multiplicar los bombardeos y atacar los objetivos civiles, que causarían la muerte de centenares de inocentes e inmenso sacrificio a millones de personas, la prensa sólo dice: «Castro arremetió contra Felipe y Aznar».

CAM - Del contenido real, ni una palabra.Es por lo menos curiosísimo que el editor de Granma y dueño de Prensa Latina se queje de la falta de objetividad de los medios de comunicación occidentales o de la manipulación de la información.

FC - En Miami y en Washington se discute hoy dónde, cómo y cuándo se atacará a Cuba o se resolverá el problema de la Revolución.En lo inmediato se habla de medidas económicas que endurezcan el brutal bloqueo, pero no saben todavía cuál escoger, con quiénes se resignan a pelearse y qué efectividad puedan tener. Les quedan muy pocas. Las han gastado casi todas.Un cínico rufián mal llamado Lincoln, y Díaz-Balart como apellido, íntimo amigo y consejero del presidente Bush, declaró a una cadena televisiva de Miami las enigmáticas palabras siguientes: "No puedo entrar en detalles, pero estamos tratando de romper este círculo vicioso."
¿A cuál de los métodos para manejar el círculo vicioso se refiere? ¿Eliminarme físicamente a partir de los sofisticados medios modernos que han desarrollado, tal como el señor Bush les prometió en Texas antes de las elecciones? ¿O atacar a Cuba al estilo de Iraq?Si fuese el primero, no me preocupa en absoluto. Las ideas por las cuales he luchado toda la vida no podrán morir y vivirán durante mucho tiempo.Si la fórmula fuese atacar a Cuba como a Iraq, me dolería mucho por el costo en vidas y la enorme destrucción que para Cuba significaría. Pero tal vez sea ese el último de los ataques fascistas de esta administración, porque la lucha duraría mucho tiempo, enfrentándose los agresores no sólo a un ejército sino a miles de ejércitos que constantemente se reproducirían y harían pagar al adversario un costo en bajas tan alto, que estaría muy por encima del presupuesto de vidas de sus hijos que el pueblo norteamericano estaría dispuesto a pagar por las aventuras y las ideas del presidente Bush, hoy con apoyo mayoritario pero decreciente, mañana reducido a cero.El propio pueblo norteamericano, los millones de personas con elevada cultura que allí razonan y piensan, sus principios éticos básicos, decenas de millones de computadoras para comunicarse, cientos de veces más que al final de la guerra de Viet Nam, demostrarán que no se puede engañar a todo el pueblo, y quizás ni siquiera a una parte del pueblo, todo el tiempo. Un día pondrá camisa de fuerza a quienes sea necesario antes de que puedan poner fin a la vida en el planeta.En nombre del millón de personas aquí reunidas este Primero de Mayo, deseo enviar un mensaje al mundo y al pueblo norteamericano:No deseamos que la sangre de cubanos y norteamericanos sea derramada en una guerra; no deseamos que un incalculable número de vidas de personas que pueden ser amistosas se pierdan en una contienda. Pero jamás un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender, ni convicciones tan profundas por las cuales luchar, de tal modo que prefiere desaparecer de la faz de la Tierra antes que renunciar a la obra noble y generosa por la cual muchas generaciones de cubanos han pagado el elevado costo de muchas vidas de sus mejores hijos.

CAM - En realidad, Castro no debe temer una invasión norteamericana -como aclaró el secretario de Defensa Rumsfeld- si no alberga terroristas que pongan en peligro la seguridad de Estados Unidos, no amenaza a sus vecinos y no produce o adquiere armas de destrucción masiva. Las satrapías domésticas no están en la mirilla del Pentágono. Es decir, Castro debe renunciar para siempre a comportamientos que tuvo en el pasado, amparado por la URSS y en la atmósfera enrarecida de la Guerra Fría, y entonces nada tiene que temer.

FC - Nos acompaña la convicción más profunda de que las ideas pueden más que las armas por sofisticadas y poderosas que estas sean.Digamos como el Che cuando se despidió de nosotros:¡Hasta la victoria siempre!Hay que pensar en derrota más que en victoria.

CAM - Se puede asegurar que este episodio -los últimos fusilamientos y el encarcelamiento de los demócratas de la oposición- lo que garantiza es el fin acelerado del castrismo, probablemente tras la desaparición física del Comandante. Es prácticamente imposible que Raúl Castro pueda administrar el país dentro del modelo de dictadura comunista organizada verticalmente, con un caudillo omnipotente a la cabeza.
Lo que vamos a contemplar, de ahora en adelante, es el agravamiento constante de la crisis económica, una disminución sustancial de las inversiones extranjeras (ya muy escasas, por cierto), el rechazo político generalizado en los circuitos internacionales, y una absoluta deslegitimación interna y externa del gobierno cubano.
La consecuencia de este estado de cosas es previsible: la dictadura, tras la muerte de Castro, se verá precipitada a abrir los cauces políticos y a propiciar una evolución hacia otro tipo diferente de sistema, o tendrá que colocarse en un bunker como el de Corea del Norte, elección que acabaría conduciendo al país hacia un baño de sangre.

27 agosto 2006

"BIBLIOTECA CASTROSÓFICA"



Apreciada vecindad, bajo el eperpéntico título que encabeza este post me propongo mostrarles una serie de "biografías" del Señor feudal Don Fidel Castro. No se trata en sentido estricto de biografías al uso, ni mucho menos de "biografías oficiales o autorizadas", ya que dichos mamotretos están plagados de sofismas y falacias, cuando no de patentes tergiversaciones históricas.
La selección que me he propuesto compartir con uds. consite básicamente en narraciones de escritores que han tenido tratos (y maltratos), encuentros y desencuentros con el pátetico dictadorzuelo. A través de estos libros podremos conocer más a fondo al sátrapa en cuestión.
Con este "aperitivo" he querido anticiparme a la previsible avalancha de biografías de todo tipo que se lanzarán al mercado editorial frente a la inminente muerte del decrépito tirano.
Mientras esperamos (im)pacientemente tan magno acontecimiento, aquí les dejo esta lista para que escojan los libros de su interés. Ya saben... ¡¡Pasen y lean!! ************************************************************

- Mea Cuba --- Guillermo Cabrera Infante -
- Revive Historia --- Cesar Leante
- Esperame en La Habana --- Juan Antonio March
- Gabo y Fidel. El paisaje de una amistad --- A. Esteban / S. Panicelli
- Alina. Memorias de la hija rebelde de Fidel Castro --- Alina Fernández
- Mi querido Fidel --- Marita Lorenz
- Camilo Cienfuegos --- Carlos Franqui
- Como llegó la noche --- Huber Matos
- La Isla de Fidel --- Marta Forn
- Persona non grata --- Jorge Edwards
- La Isla del Doctor Castro --- Dennis Rousseau / Corine Cumerlato
- La Habana no es una isla --- VicenÇ San Clemente
- Viaje al corazón de Cuba --- Carlos Alberto Montaner
- Dulces gerreros cubanos --- Norberto Fuentes
- Memorias de un soldado cubano --- Dariel Alarcón Ramirez
- Nuestros años verdeolivo --- Roberto Ampuero
- El furor y el delirio --- Jorge Masetti
- Alabados sean nuestros señores --- Regis Debray
- Castro el desleal --- Serge Raffy
- Autobiografía de Fidel Castro --- Norberto Fuentes
- Cuba un pueblo esclavizado --- Hector Manuel Ramírez Rodríguez
- ¿Por que no me enseñaste como se vive sin tí? - J.Manuel Martín Medem
- Mañana Cuba --- Andrés Sorel
- El plan Hatuey --- Pablo Gato
- Tres lindas cubanas --- Gonzalo Celorio
- Informe contra mi mismo --- Eliseo Alberto
- Dos Cubalibres --- Eliseo Alberto
- Cuba, la revolución: ¿Mito o realidad? --- Carlos Franqui
- Matar a Fidel --- Carlos Rigueiro
- Fidel. El tirano favorito de Hollywood --- Humberto Fontova
- Descubriendo a Fidel Castro --- Natividad González Freire ************************************************************

...y bueno, ya tienen un poco de lectura recomendada para este verano. A quien le pudiese interesar algún libro en concreto de los relacionados, digamelo y gustosamente le ampliaré la información.
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Ser culto es el único modo de ser libre. Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
J. Martí

15 agosto 2006

"ELOGIO A FIDEL"

Vecinas, vecinos, "Cabildo fundacional", nuevos visitantes, (espías en general). No se alarmen ante el título de este artículo. El fiel bibliotecario independiente que estas lineas suscribe, no ha abdicado de sus sólidos principios humanistas y democráticos.
Comprenderán que es una ironía de marca, cuando descubran que su autor es, nada más y nada menos que Reinaldo Arenas, que en estas fechas tan propicias nos brinda -desde el más allá- con su voz autorizada este artículo postumo.
El celebre escritor y disidente cubano, escribió en 1990, poco antes de morir en Nueva York, un artículo, inédito hasta hoy, en el que en tono irónico y de denuncia describe a Fidel Castro.
He usado a propósito el termino artículo postumo -en doble sentido- dando por entendido que Reinaldo Arenas NO morirá nunca, mientras el indigno Comandante, estos días, está muriendo varias veces, lentamente...
Disfrutenlo.
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"ELOGIO A FIDEL"
Reinaldo Arenas

En estos momentos en que casi todos los países comunistas marchan hacia un proceso democrático, Fidel Castro se ha puesto en la picota de la opinión pública por negarse a aceptar ningún tipo de cambio, ni nada que huela a perestroika o a democracia. Yo, tal vez por mi espíritu de contradicción, en vez de criticar al “Máximo Líder”, voy a hacer aquí un breve recuento de sus virtudes. Político calculador y astuto, cuando tomó el poder en 1959 tenía tres alternativas: 1) la democracia, con la cual hubiese ganado las elecciones en esa fecha, pero hubiese disfrutado de un poder efímero y compartido con la oposición. 2) La tiranía de derecha o convencional, que nunca ofrece una seguridad absoluta ni un poder ilimitado. 3) La tiranía comunista, que en aquel momento, además de cubrirlo de gloria, parecía asegurarle un poder vitalicio. Hábil, Castro optó por esta alternativa. Profundo filósofo, les ha hecho comprender de una u otra manera a sus súbditos que la vida material es cosa baladí, a tal punto que en Cuba no existen casi cosas materiales y el índice de suicidios, según serios informes de las Naciones Unidas, es el primero en América Latina. Intelectual lúcido, comprendió que la mayoría de los artistas son víctimas de un ego hipertrofiado. Desde 1959 comenzó a invitar a destacados escritores, atendiéndolos personalmente y mostrándoles lo que él quería que vieran. Castro ha creado premios literarios internacionales y ha promovido a algunos intelectuales fieles hasta las cúspides del Premio Nobel, como es el caso de Gabriel García Márquez. Economista inteligentísimo, ha implantado desde hace casi treinta años la libreta de racionamiento con la cual evita la inflación económica en su país, ya que el pueblo prácticamente no puede consumir nada. Además, se dedica, a través de sus más distinguidos generales y con la participación de Raúl Castro (como consta en documentos publicados), al tráfico internacional de drogas, lo cual se revierte en una entrada de dinero fuerte que le puede servir para costear su aparato propagandístico en el exterior y estimular la subversión armada en América Latina. Sexólogo experto, ha preparado unos magníficos ejércitos juveniles que funcionan como guías de turismo y traductores y que complacen gentilmente tanto a las damas como a los caballeros invitados. Ganadero y agricultor de nota, logró que una vaca (Ubre Blanca) diera todos los días más de cien litros de leche. El pobre animalito reventó y la leche sigue racionada en Cuba; pero el recuerdo de Ubre Blanca permanece en la prensa de la época y Castro mandó modelar numerosas copias de este extraordinario ejemplar vacuno. En 1970, Castro dijo que produciría diez millones de toneladas de azúcar y “ni una libra menos” y se equivocó sólo en dos millones menos de toneladas. Alumno aplicado y fiel a su maestro, ha seguido con intachable ortodoxia las lecciones de Stalin: por una u otra vía se ha desembarazado de sus contrincantes políticos o de los personajes que podían ensombrecer su gloria, desde Huber Matos hasta Carlos Franqui, desde Camilo Cienfuegos hasta Ernesto Guevara. Creó desde 1961 los campos de confinamiento para disidentes de todo tipo y los oficializó en 1966 bajo el ingenuo título de UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción). Ha trasladado pueblos completos, situados donde había focos de guerrilleros anticastristas, hacia nuevas ciudades perfectamente vigiladas. Como hizo con muchos campesinos que vivían en la provincia de Las Villas, los cuales tuvieron que irse a vivir a una ciudad prefabricada en Pinar del Río, llamada Ciudad Sandino. También desde hace casi treinta años, Castro pone en práctica las purgas políticas y las retractaciones públicas. En esos actos, el acusado, luego de varias semanas o meses en las celdas de la Seguridad del Estado, confiesa haber cometido todo tipo de crimen, ser un miserable y un traidor contrarrevolucionario y, desde luego, un infiel a Castro. Ejemplos: el juicio público de Marcos Rodríguez (fusilado en 1964), el juicio del general Arnaldo Ochoa (fusilado en 1989) o la confesión de Heberto Padilla, donde delataba además a sus amigos más íntimos y a su propia esposa, en 1971. Fiel a su política de “bloque monolítico”, Fidel Castro aprobó públicamente la invasión soviética a Checoslovaquia, la invasión a Afganistán y la masacre del ejército chino a los estudiantes en la plaza de Tiananmen. Estadista sagaz, Castro sabe perfectamente que un dictador no debe nunca realizar un plebiscito, pues perdería el poder. De ahí sus furias, desde su punto de vista justificadas, contra todos los intelectuales (incluyendo seis premios Nobel) que le han enviado una carta abierta solicitándole civilizadamente que celebre elecciones libres. Castro hábilmente rechazó la consulta popular, que otros dictadores menos taimados, pensando que iban a ganar, celebraron. Véanse las dramáticas derrotas del general Augusto Pinochet y del comandante Daniel Ortega. Nada nos puede sorprender en la actual actitud de Fidel Castro. A lo largo de más de treinta y un años en el poder absoluto ha sido siempre fiel a sí mismo, gobernando con tan maquiavélica habilidad que hoy por hoy es uno de los únicos herederos de Stalin que se mantiene en el trono. A los pocos que aún siguen arrobados con la imagen “reivindicadora” y hasta “heroica” del Comandante en Jefe que no se hagan ilusiones. El mismo Castro a través de su ejército ha dicho que “no cederá ni un milímetro en su ideología” y ha declarado que “prefiere que la isla se hunda en el mar antes de renunciar a sus principios políticos”... Claro que le toca al pueblo cubano decidir si quiere esa zambullida apocalíptica o si prefiere vivir en paz y con libertad como afortunadamente lo hace ahora gran parte de la humanidad.

04 agosto 2006

>>> EL PRINCIPIO DEL FIN <<<

Apreciada vecindad. Cuban@s de aquí y de allá: En estos momentos probablemente trascendentales para Cuba, he creido oportuno traer a estos "Archivos" el primer 'comunicado oficial' que marcará un hito en la Historia de la Nación cubana.
Se inicia la cuenta atrás en la vida de la tenebrosa dictadura que ha asolado nuestra patria por casi medio siglo. Ahora hemos de estar más unidos que nunca.
El éxito o el fracaso de una TRANSICIÓN PACÍFICA depende de nosotros.
La hora de la TIRANÍA FEUDAL CASTRISTA está llegando. Con este comunicado se anuncia EL PRINCIPIO DEL FIN.

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Texto completo del comunicado transmitido por los medios cubanos.

Proclama del Comandante en Jefe al pueblo de Cuba.

Con motivo del enorme esfuerzo realizado para visitar la ciudad argentina de Córdoba, participar en la Reunión del MERCOSUR, en la clausura de la Cumbre de los Pueblos en la histórica Universidad de Córdoba y en la visita a Altagracia, la ciudad donde vivió el Che en su infancia y unido a esto asistir de inmediato a la conmemoración del 53 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, en las provincias de Granma y Holguín, días y noches de trabajo continuo sin apenas dormir dieron lugar a que mi salud, que ha resistido todas las pruebas, se sometiera a un estrés extremo y se quebrantara.
Esto me provocó una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido que me obligó a enfrentar una complicada operación quirúrgica. Todos los detalles de este accidente de salud constan en las radiografías, endoscopías y materiales filmados. La operación me obliga a permanecer varias semanas de reposo, alejado de mis responsabilidades y cargos.
Como nuestro país se encuentra amenazado en circunstancias como esta por el Gobierno de los Estados Unidos, he tomado la siguiente decisión:
1) Delego con carácter provisional mis funciones como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en el Segundo Secretario, compañero Raúl Castro Ruz.
2) Delego con carácter provisional mis funciones como Comandante en Jefe de las heroicas Fuerzas Armadas Revolucionarias en el mencionado compañero, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
3) Delego con carácter provisional mis funciones como Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba en el Primer Vicepresidente, compañero Raúl Castro Ruz.
4) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Salud Pública en el Miembro del Buró Político y Ministro de Salud Pública, compañero José Ramón Balaguer Cabrera.
5) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional e Internacional de Educación en los compañeros José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, Miembros del Buró Político.
6) Delego con carácter provisional mis funciones como impulsor principal del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración con otros países en este ámbito en el compañero Carlos Lage Dávila, Miembro del Buró Político y Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Los fondos correspondientes para estos tres programas, Salud, Educación y Energético, deberán seguir siendo gestionados y priorizados, como he venido haciéndolo personalmente, por los compañeros Carlos Lage Dávila, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Francisco Soberón Valdés, Ministro Presidente del Banco Central de Cuba, y Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores, quienes me acompañaron en estas gestiones y deberán constituir una comisión para ese objetivo.
Nuestro glorioso Partido Comunista, apoyado por las organizaciones de masas y todo el pueblo, tiene la misión de asumir la tarea encomendada en esta Proclama.
La reunión Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, a realizarse entre los días 11 y 16 de septiembre, deberá recibir la mayor atención del Estado y la Nación cubana para celebrarse con el máximo de brillantez en la fecha acordada.
El 80 aniversario de mi cumpleaños, que tan generosamente miles de personalidades acordaron celebrar el próximo 13 de agosto, les ruego a todos posponerlo para el 2 de diciembre del presente año, 50 aniversario del Desembarco del Granma.
Pido al Comité Central del Partido y a la Asamblea Nacional del Poder Popular el apoyo más firme a esta Proclama.
No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico.
El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba. La Batalla de Ideas seguirá adelante. ¡Viva la Patria! ¡Viva la Revolución! ¡Viva el Socialismo! ¡Hasta la Victoria Siempre! Fidel Castro Ruz
Comandante en Jefe Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba.

Julio 31 del 2006

13 julio 2006

"CARTAS CUBANAS"

Una amiga nos manda una carta, en ella nos trae pedazos de su alma desgarrada. Desde mis "archivos" y aprovechando esta ventana abierta al mundo, quiero mostrar una de las páginas más negras de la Historia de Cuba. Sabemos de la infinidad de maldades de Fidel Castro contra su propio pueblo, pero esta es con mucho una de las peores. No se debe olvidar, será imposible de perdonar. Está escrita con letras de sangre y de dolor. Pasmense frente a ese horror llamado: "ACTO DE REPUDIO"

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Hola, este tema para mi es terrible, desgarrador. Os voy a regalar girones de mi alma, respetadlos, por favor. Un 12 de mayo de 1990, a las 6 am tocaron mi puerta 9 morenos, del tamaño de las Torres Gemelas. Todos dormiamos y sin identificarse, entraron en mi casa y se llevaron a mi marido, en pantalon de pijama, en chanclas y esposado, como un vulgar delincuente. Mi niña, pequeña, pero no tanto como para no presentir que algo malo pasaba, empezo a llorar y abrazadas las dos, vimos como se lo llevaban a un furgon negro, aparcado abajo. 9 hombres para llevarse a uno solo y esposado. Entonces empezo nuestro calvario, que se prolongaria por 5 interminables años. Lo primero que hicieron fue registrarnos la casa: sin orden de registro, por supuesto. TODO lo pusieron patas arriba, fueron a buscar a la Ciudadana Presidenta del CDR, a la que vi, con una mezcla de rabia e impotencia, como registraba tambien mis cosas. Esa misma persona gracias a la cual JAMAS pude trabajar en nada en Cuba, porque ella daba de mi las PEORES referencias. Cogio mi cubo de basuras y con saña lo volco en medio de mi cocina y REGISTRO MI BASURA, chillando con ojos de loca: "Mira, tienen dolares, tienen dolares, compran Cerveza en la Shopping" ya que en mi basura habia DOS laticas de cerveza vacia (Debo recordar que en el año 90, tener dolares en Cuba, era DELITO). Los colchones los tiraron al suelo, tiraron abajo el contenido de los roperos, tiraron al suelo todos nuestros libros, abrieron la tapiceria de las butacas, ROMPIERON adornos, lamparas, bombillas, copas, en fin, me destrozaron la casa. Se llevaron para usarlas como pruebas inculpatorias en el juicio-pantomima, una maquina de escribir, una pequeña imprenta de mano, de esas para niños, con letras sueltas que se mojan en tinta y una Moneda de plata conmemorativa del 20 de Mayo, con signos de haber recibido un impacto de bala o sea, que "alguien" ahi hacia practicas de tiro. Esas fueron algunas de las evidencias que presentaron en el juicio. Ademas, se llevaron La Declaracion de Derechos Humanos, "documento subversivo" y la famosa Carta de Solshenitze.....Por mas que les pregunte no me dijeron los cargos contra mi marido. Mi hija no dejo de llorar en las 4 horas que duro el registro. Ademas, se llevaron una copia de los "Versos de la Manigua", autoria del abuelo de mi esposo, que fue Teniente Coronel del Ejercito Libertador Cubano, en la Guerra de Independencia, a las Ordenes del general Carlos Rolloff. Esto se les dijo pero no se lo creyeron y se llevaron el libro, por el contenido "subversivo" de los Versos. Entonces, empezaron LOS ACTOS DE REPUDIO. Fueron cinco largos años, de ademas de perder a todas las amistades, que nos cogieron miedo a mi y a mi hijita, porque los "perjudicaba", de perder incluso a familiares, por la misma razon (huian de mi, como de la peste, claro, era la Contrarrevolucionaria, la mujer del Preso Politico). Solo tuvimos a mi familia, mis hermanas, y un par de amigos de VERDAD y la Organizacion Opositora a la cual perteneciamos. La primera semana, nos pusieron un altavoz DIA y NOCHE frente a la casa, con discursos de Fidel y musica Revolucionaria. Cada dia, venia el Contingente "Blas Roca" y nos apedreaban la casa, no dejaron ni un cristal sano, nos pintaron la fachada con brea, con los PEORES insultos que se le pueden decir a nadie. Nos tiraban en el balcon ratas muertas. Nos quitaban la luz y el agua. No podiamos salir a la calle, pues de inmediato siempre habia alguien que nos seguia. A mi hija la echaron del Colegio. En cada aniversario de alguna fecha Revolucionaria, vuelta a ponernos el altavoz, vuelta a los abucheos, los insultos, los gritos, las pedradas, conste que NO ERAN MIS VECINOS. Eran gente traida de otro sitio. Siempre lidereados por la Presidenta del CDR......la misma que me registraba la basura..... A mi marido lo condenaron a 15 años, por Propaganda Enemiga y Asociacion Ilicita....estuvo en Villa Maristas 6 meses, despues lo mandaron a Valle Grande y despues a Aguica. Imaginen Ustedes la vida de su familia en lo que se convirtio, ademas de tener que inventar en el aire para llevarle algo a la prision, de pasar las de Cain para ir a verlo a Aguica, SOPORTAR LOS ACTOS DE REPUDIO.....Mi vida y la de mi niña ERAN UN AUTENTICO INFIERNO. Esos años, estaran siempre marcados en NEGRO en mi memoria y en mi corazon. En 1995, y tras una peticion de Amnistia de Don Manuel Fraga Iribarne (conste que ha sido la primera y la UNICA, este caso no se ha repetido, con Fraga, quiero decir) mi marido, junto con un grupo grande de otros presos, cuyos nombres llegaron a la Embajada Española en una lista, fue llevado al Aeropuerto, esposado y lo montaron en un avion, donde estabamos mi hija y yo, ademas de las mujeres e hijos menores del resto de presos de la mencionada lista. Imaginen el momento del re-encuentro. No hay palabras. Un guardia, vestido de verde olivo, parado en medio del pasillo del avion nos PROHIBIO hablar de Politica bajo amenaza de virar para atras. Y al llegar a Barajas, fue la EXPLOSION, muchos BESAMOS LA TIERRA. Dabamos brincos de alegria entre risas y llantos.....aun el recuerdo de esos momentos, me emociona hasta las lagrimas. Habia dejado atras el HORROR, el HORROR PARALIZANTE, LA IGNOMINIA MAYOR..... Les puedo asegurar, amigos mios, que no hay nada mas humillante, terrible y aterrador que estar en tu casa, sola, oscura, con hambre, abrazada a tu hijita, oyendo estallar a tu alrededor los cristales, oyendo las piedras en tu techo, las patadas en tu puerta y los gritos salvajes desde afuera.....creo que los unicos que podrian entender ese sentimiento a cabalidad, serian los Judios de Varsovia durante las requisas de los Nazis..... Muchas Gracias por vuestra paciencia en llegar hasta aqui. Un saludo.

'La Libertad'

07 julio 2006

AMANTE DE LA HABANA

Ilustre vecindad de este cubano Solar. Nunca podré olvidar a mi Amor: La Habana. Es en ese propósito que les traigo este breve artículo de otro de los insignes enamorado de La Habana, uno de los mejores periodistas cubanos y brillante crónista de la ciudad > Manuel Vázquez Portal.

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LA HABANA SE NOS MUERE
Manuel Vázquez Portal


La Habana es como esas bellísimas mujeres que una vez llegadas a la vejez sólo necesitan una breve sesión de maquillaje para arrancar de todos los labios una expresión de admiración. Pero los achaques, ¡ah, los achaques! Están ahí como una maldita verruga sobre la antaña piel lozana. Es sólo el antiguo resplandor que cautivaba lo que queda. No hay retroceso. El tiempo es un insecto voraz y sin gandinga.
Un viajero que llega y la encuentra tendida sobre el litoral como una lánguida matrona que rememora las noches en que brillaba no puede menos que enamorarse de ella, y dolerse de ella, y sentir que su hechizo permanece a pesar de la ruina. Si la anda, la descubre. En sus intimidades de frontispicios derruidos y callejas tortuosas de furnias olvidadas por la mano del hombre, y de Dios; en columnatas y soportales, umbríos por la pena y el abandono; en ciudadelas acres de albañales y rituales de orishas; en bares soñolientos y el salitre que llega de la ola restallante halla el sortilegio. Su luz natural lo encandila y queda flechado para siempre.
La Habana es mágica. Se parece a las brujas. Tiene una poción secreta que la torna espejismo de exuberante jinetera. Recuerda a Aura, aquel personaje del entonces joven Carlos Fuentes. Sandunguera, sensual y displicente parece olvidada de la incuria en que vive. Pero sólo lo parece. En su corazón crece la larva del desastre. Junto al centro histórico, remozado y rentable --sobre todo muy rentable-- medra la sórdida pobreza. A menos de tres pasos del hotel elegante eleva un ''solar'' la más atroz inopia; a menos de tres pasos del recodo adoquinado y pulcro se desliza la mugre de paredes con más consignas que pinturas; a menos de tres pasos del alegre bar de cerveza en divisas y música folklórica, se alza el llanto de una triste mujer que ha perdido a su hijo sobre una frágil balsa. Pero el viajero que llega se enamora, inconcientemente, atrapado por el embrujo que, aún en medio del infortunio, emana de una ciudad que antaño rutilaba.
Es verano. La arena reverbera en playas sólo para turistas al este de la ciudad que muere y a la vez seduce. Los cocoteros abanican las tardes. Las mulatas de apetecibles turgencias a la altura de las sístoles, desfilan por la pasarela que las conduce directamente a su oficio de proletarias del colchón. La policía limpia de intrusos nacionales el oasis de los extranjeros. Unos cúmulos de un gris amenazante se mueven desde el sur y barruntan tormenta. El verano es también temporada ciclónica.
Y cuando llegan los ciclones la anciana seductora tiembla como una niña. Sabe de sus huesos porosos, de su piel reblandecida, de sus piernas endebles, de su corazón cuarteado. No le quedan energías para un garañón con esos apetitos. Un ciclón que la recorra sería sus últimos espasmos. No soportaría el abrazo arrasador de enamorado tan ferviente. Recuerda con terror a aquellos que, de lejos y como compadeciéndola, le enviaron sólo piropos frívolos que le produjeron palpitaciones y desmayos.
No podría, Dios mío, no podría. Lo dicen los médicos, los arquitectos, los ingenieros civiles, los maestros de obra, los peones de albañilería, los alarifes callejeros inventores de ''la barbacoa'', los habitantes de los Llega y Pon, los albergados que en anteriores flirteos de la anciana con ciclones quedaron sin cobija. Lo dicen los esfínteres flojos del alcantarillado, los fláccidos tejidos eléctricos, la piel carcomida de las paredes, los huesos herrumbrosos del hormigón que una vez fue armado. Lo dicen los especialistas en sexología y los chismosos de barrios, los poetas, los músicos, los pintores, los fotógrafos, los periodistas. Sólo hay que ver las églogas desgarradoras, las canciones angustiadas, los cuadros goyescos, las fotos surrealistas, los reportes apocalípticos. La Habana se nos muere.
Se nos muere, y con lo enamoradiza que es, en esta temporada, cuando los oráculos de la meteorología han anunciado tantos huracanes, no dudemos que se enrole con alguno y se nos vaya de la geografía para siempre, y tengamos que recordarla bella, seductora y romántica, como la vivimos, la añoramos y la paseamos por el mundo.




26 mayo 2006

PEDRO LUIS BOITEL In memoriam

Cuando estos días se debate entre la vida y la muerte, por la LIBERTAD DE EXPRESIÓN y comunicación en Cuba, el periodísta independiente Licenciado Guillermo Fariñas; viene a mi memoria el recuerdo de otro destacado cubano, digno y valiente, que murió por la causa de la LIBERTAD.
No los olvidemos, son nuestros hermanos y lucharon por los Derechos de TODOS los cubanos.
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PEDRO LUIS BOITEL
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Estas páginas están especialmente dedicadas a la memoria de Pedro Luis Boitel; a todos los prisioneros políticos cubanos -hombres y mujeres- que han muerto en las cárceles de Fidel Castro; a esos que han resistido el mismo horrendo e inhumano maltrato durante estos 37 años de su dictadura y milagrosamente han sobrevivido; y a esos hombres, mujeres y adolescentes que en estos momentos se encuentran presos en el mismo infierno.
Introducción
Boitel: Macho y Mártir por el Dr. Humberto Medrano
Serie "Diario de un Mártir" (c) Comité "Pedro Luis Boitel"

1 abril, 1972
2 abril, 1972
3 abril, 1972
4 abril, 1972
5 abril, 1972
6 abril, 1972
7 abril, 1972
8 abril, 1972
9 abril, 1972
10 abril, 1972
11 abril, 1972
12 abril, 1972
13 abril, 1972
14 abril, 1972
15 abril, 1972
16 abril, 1972
17 abril, 1972
18 abril, 1972
19 abril, 1972
20 abril, 1972
21 abril, 1972
22 abril, 1972
23 abril, 1972
24 abril, 1972
25 abril, 1972
26 abril, 1972
27 abril, 1972
28 abril, 1972
29 abril, 1972
30 abril, 1972
1 mayo, 1972
2 mayo, 1972
3 mayo, 1972
4 mayo, 1972
5 mayo, 1972
6 mayo, 1972
7 mayo, 1972
8 mayo, 1972
9 mayo, 1972
10 mayo, 1972
11 mayo, 1972
12 mayo, 1972
13 mayo, 1972
14 mayo, 1972
15 mayo, 1972
16 mayo, 1972
17 mayo, 1972
18 mayo, 1972
19 mayo, 1972
20 mayo, 1972
21 mayo, 1972
22 mayo, 1972
23 mayo, 1972
24 mayo, 1972
Conclusión
Muére Pedro Luis Boitel en el "Pity Fajardo"
Clara Abraham es avisada
Anécdota contada por Armando Boitel hermano de Pedro Luis
Roberto Martín Pérez nos explíca
BOITEL: MACHO Y MARTIR
A forma de biografía presentamos este artículo del periodista y abogado Dr. Humberto Medrano. En él, con el estilo único del que escribe con vigencia, el Dr. Medrano nos retrata el carácter de Pedro Luis Boitel; nos transmite cuán grande fué, es y será siempre este hombre de espíritu indomable - "Boitel: Macho y Mártir".
Murió sin doblegarse. Sin ceder en sus principios. Sin rendir su gallarda postura de desafío.
No era más que un preso político. Desvalido, inerme. Las golpizas y las huelgas de hambre lo habían depauperado, agotado hasta una esquelética expresión. Pero su espíritu indomable le había dado las proporciones de un gigante. Y eso era para sus verdugos: un gigante inhabitable.
Podrían golpearlo, clavarle bayonetas, balacearlo, quitarle toda asistencia médica. Pero no pudieron lograr nunca que doblara la rodilla ante el monstruo poderoso y cobarde que lo mantenía en prisión a pesar de haber cumplido su condena.
Cuantas veces intentaron "rehabilitarlo" fallaron en su intento. Cuantas veces quisieron que se desdijera, que abdicara su altivez, que se plegara por la fuerza o por la promesa de suspenderle maltratos y vejámenes; cuantas veces lo hicieron se estrellaron contra su estoica resistencia.
Llegaron hasta ofrecerle altas posiciones en el régimen si aceptaba "cuadrarse" en la doctrina comunista. Sólo lograron su negativa rotunda y su desprecio. Los humillaba con su firmeza de convicciones. Les escupía el rostro su irrenunciable derecho a decir que no.
Sí, tenían que matarlo. No había otra manera de acallar la voz rugiente con que les rechazaba en la tortura o en la dádiva. No había otra forma de librarse de aquel esqueleto aullante; de aquel semi-paralítico con sesenta libras de peso y cien mil toneladas de coraje, que cuando le decían: -Prepárate que Fidel quiere hablar contigo, contestaba: -¡Yo no hablo con esbirros! Para aquel montoncito de huesos y piel y al mismo tiempo inmenso gladiador de la Justicia y la Dignidad humana, Fidel Castro no era más -con todo su poder- que un esbirro pagado por Moscú. Y a él, torturado, solo, en celdas de castigo o en mesa de operaciones o tirado en un camastro sin comer o yaciente en el suelo después de una golpeadura, le quedaba aún demasiada dignidad para hablar con el esbirro de los invasores extranjeros.
¡Ay! Pedro Luis. ¡Cómo llora Cuba tu martirio! ¡Cómo lloramos todos los cubanos, que seguimos siéndolo -por encima de tentaciones y presiones- la pérdida de este "inmenso capitán atado por la muerte!"
Hoy tu verdugo, tu asesino, se pasea en triunfo por Africa y Europa, en las naciones sojuzgadas por los comunistas le rinden honores y pleitesías de cliché. Tal vez esas demostraciones prefabricadas y forzadas acaricien su ego desbordado, su reventona vanidad. Pero ¡Cuan pequeño y despreciable resulta para los hombres que miden por la limpia nobleza los merecimientos humanos! !Que asqueroso con su corpachón de enlodado hipopótamo debe parecerles a los que sepan que con todo su poder, con toda su crueldad, con todo su salvajismo de bestia prehistórica, y con toda la refinada servia que ha aprendido de sus amos soviéticos, tuvo que asesinarte -a ti, prisionero indefenso; pobre "pitirre" enjaulado al que no pudieron ablandarle el pico- para dejar de oír tu voz acusadora repitiéndole por encima del estruendo de todas las golpizas: -Esbirro... ¡NO!
!Que grande fuiste y qué grande eres Pedro Luis Boitel! Y digo eres, porque los hombres como tú son vencedores de la muerte. Porque los hombres como tú, como Echeverría, como Profirió Ramírez, son savia inagotable de los pueblos, estímulo permanente de los hombres, estrellas sin ocaso que derraman su luz inextinguible sobre las generaciones futuras.
Tú, Pedro Luis Boitel, no has muerto simplemente. Te han asesinado. Sabían de tu entereza y en la última huelga de hambre te dejaron morir. Eso es asesinato. Eso es crimen nefando. Y es hora de que todos los hombres libres que se reúnen en los areópagos internacionales de la ONU y la OEA, sepan que Fidel Castro acaba de asesinar el estudiante Pedro Luis Boitel. Que un sátrapa infame ha volcado toda la fuerza que le dan las armas moscovitas para asesinar a un hombre entero, a una flor tan joven como macerada, a un sinsonte criollo que cuando se le exigió para vivir que cantara al son de la balaika una canción esclava, !prefirió morir cantando "puntos guajiros" al compás de la bandurria cubana!
El 7 de Mayo escribimos un artículo denunciando ante el mundo la crítica situación en que te encontrabas. Titulamos el artículo: "Boitel en Peligro de Muerte". Veinticuatro horas después dirigimos cables a los Presidentes de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y la OEA, al Director de la Cruz Roja Internacional y a un delegado permanente de una nación latinoamericana ante la Comisión de Derechos Humanos, rogándoles que intervinieran para impedir tu muerte. Recuerdo que una vez, en 1968, lo hicimos y logramos salvarte la vida. Tengo tu carta de reconocimiento. Pero esta vez todo fue inútil. Todo estaba demasiado avanzado: tu salud precaria y la crueldad de tus verdugos. Y te asesinaron, Pedro Luis. A pesar de mis esfuerzos. A pesar de los esfuerzos de tu santa madre que en angustiosa llamada telefónica desde Cuba gritó: " !Quiero que me lleven a morir con él! "
Sí, Pedro Luis, todo falló. Pero no te fallarán los cubanos que sabemos de tu entereza, de tu coraje, de tu amor a los principios democráticos en que se basan la justicia y la dignidad humana, que normaron tu vida. Esos proclamaremos ante el mundo tu sacrificio. Esos diremos que pudiendo aceptar los requerimientos de un Fidel Castro triunfador para que cedieras la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria en Cuba a un dirigente afín a sus determinaciones, te negaste a aceptar la infame coyunda del comunismo internacional, y por eso en definitiva te aprehendieron, te condenaron y te mantuvieron preso después de cumplida tu condena y al fin te asesinaron cobardemente para librarse de un hombre íntegro y un combatiente irreductible.
Yo no voy a insistir en tu biografía. Todo el mundo sabe que fuiste un revolucionario valeroso y tenaz frente a todo tipo de tiranía. Y que cuando ibas a ocupar una posición que te correspondía por tus méritos, Fidel Castro te vetó porque no eras comunista.
Esas credenciales son de todos conocidas. Lo que tal vez se ignore o se pretenda ignorar en esta América tan venida a menos es que te detuvieron sin razón, te condenaron sin razón y te mataron sin razón después de 12 años de cautiverio en todas las inmundas cárceles de Cuba roja.
Si nadie protestara, Pedro Luis, no te extrañes. Las nóminas hacen mucho daño en América. Y al "primun vivere" se añade el miedo y la más absoluta demagogia para frenar actitudes decorosas frente al crimen. Pero voces habrá que por encima de este marasmo politiquero y de los "understandings" tomados a espaldas de los pueblos, tratarán de poner las cosas en su sitio y bajo tierra a tus verdugos.
Tu muerte, noble y valeroso hermano, es una caída más en este calvario que estamos recorriendo, los que llevamos a cuestas, sin soltarla, la cruz de Cuba. Lágrimas amargas han corrido al saberla, por los mismos surcos que han dejado, ante otras muertes similares, casi las mismas lágrimas. La hora es de seguir luchando porque no hayas muerto en vano. La hora es de mantener enarbolada la bandera de tu credo político sublime y obstinado y hacer lo necesario porque un día ondee, erguida y triunfal, en la patria que amaste hasta la inmolación.
DIARIO DE UN MARTIR
PRISION "CASTILLO DE EL PRINCIPE" - VEDADO, HABANA - CUBA
1 abril, 1972 - Boitel salió para su visita sin problema alguno. Era el primer turno, todo indicaba normalidad. Como este es el mes en que entraban los paquetes, se pensaba que los comunistas pudieran utilizar algún chantaje para suspendernos la visita, como el querer quitarnos el calzoncillos para requisarnos, cosa que no íbamos a permitir.
Hubo problemas de todas maneras, tenía que haberlos. Los comunistas nunca dejarán de molestarnos. Ese es su sistema carcelario. Incomodar, desajustar, molestar. Mientras exista comunismo nuestras vidas será igual. Nunca nos dejarán tranquilos cumplir nuestra condena. No solo nos tienen encarcelados sino que se complacen en torturarnos psicológicamente.
Al poco rato de regresar Boitel de su visita le trajeron el paquete. Al notar que faltaban alimentos que su familia le había dicho que le enviaba, llamó al Sargento y le comunicó que ese no era su paquete. Dicho Sargento le expresó que por una disposición de la dirección del penal, la cantidad de libras en el paquete había sido rebajada a 25 solamente. Pedro, al instante, no aceptó esa disposición, rechazando el paquete. Hubo cierto forcejeo y palabras fuertes entre Boitel y los Sargentos. Al final Boitel pudo sacar el paquete.
Uno de los Sargentos, cuando me conducía al salón de la visita, le dijo al otro que le iba a suspender la próxima visita a Pedro Luis porque la fuerza la tenían ellos y eran ellos quienes daban las órdenes. Que nosotros éramos simples presos, como queriendo decir que no éramos personas. Triste condición del preso político cubano.
Hacía un año que nos pusieron el paquete cada 6 meses y no se contentan con eso sino que rebajan el paquete a 25 lbs. !Chantajistas!, quieren doblegar nuestro espíritu de lucha por el hambre. Como trataron de hacerlo con los compañeros de la Prisión de Boniato. Por ello murieron compañeros no hace unos meses.
Con Boitel, ellos estaban utilizando una política más represiva aún, estaban encarnados en él. Le venían quitando todos sus derechos. Cada día era una nueva cosa. Ya no le estaban dando asistencia médica, le habían quitado la leche; a pesar de que es enfermo y la necesita para sus padecimientos estomacales. Así mismo, la comida es de pésima calidad por lo que la devuelve sin tocarla. A veces en una semana la rechaza en 4 ó 5 oportunidades.
Pedro estuvo muy disgustado ese día. Comimos como a las 8 de la noche. Esa fue su última comida antes de empezar su huelga. A las once me pidió papel y que le prestara el bombillo. Comenzó a escribir a esa hora terminando a las 6 de la mañana del otro día. !Toda esa madrugada la pasó escribiendo!
COMIENZA LA HUELGA
DIA 1
abril 2, 1972 - Como Boitel acostumbra a virar la comida por mala calidad, no me extraño que lo hiciera por la mañana y por la tarde. No di importancia al asunto, aunque me llamó la atención el hecho de que estuviera escribiendo toda la madrugada. La visita de ese día fue suspendida para el día siguiente.
Por la tarde estuvimos hablando respecto a la visita y mis hijos Ya tarde en la noche se acostó. Al parecer estaba meditando.
DIA 2
abril 3, 1972 - Al terminar la visita del 2do. grupo se apareció el 1er Tte. O'Farrill, Jefe Nacional de Reeducación del Ministerio, acompañado del Tte. Sanabria, responsable de esta sección. Ambos acostumbran a venir todos los meses, en visita de inspección. Hicieron su recorrido de rutina. O'Farrill fue directamente a un alambre que nos sirve de ropero y entresacó de la ropa los dos pantalones blancos de Pedro Luis. Los sacó con fuerza entregándoselos al Tte. Sanabria para que se los llevara. Un compañero le comunicó a Boitel lo que hizo O'Farrill. Pedro, con toda tranquilidad, se encogió de hombros mostrando una amplia sonrisa. Ya su decisión había sido tomada con anterioridad.
Se el hablo a O'Farrill de algunas demandas de la galera que veníamos confrontando hacía unos meses, como: asistencia médica, mejoramiento de la correspondencia y la comida. Luego sin decir más nada, ni dirigirse a Pedro, se marchó, se le notaba molesto e iracundo.
Sí, me fijé que cuando Boitel se levantó por la mañana fue al urinario y vertió su jarro de leche. Tampoco almorzó, rechazando su alimento. Ya me sentía inquieto, al fin, como a las 8 de la noche, me llamó para decirme que él no estaba comiendo. Le pregunté si estaba en huelga. A lo que me contestó afirmativamente. Ni quise preguntarle los motivos. Ya eso no importaba. Lo esencial era que Boitel ya había decidido su suerte. Mi misión consiste en ayudarlo. Sin que él lo sepa llevaré un diario de su huelga y todo lo que esté a mi alcance se lo brindaré, es un buen compañero y amigo mío.
DIA 3
Martes, abril 4, 1972 - Anoche dormí poco, la nueva situación de Boitel invadió mi pensamiento toda la noche. Pensaba en posibles soluciones o futuras consecuencias. Al despertar sentía como si los ojos de algunos compañeros me estuvieran mirando. No había pensado en ello. Boitel aún no había comentado con más nadie sobre su huelga. Hablaré con él respecto a este asunto.
Hoy el almuerzo se viró por mala calidad. El de Boitel también salió, media hora más tarde anunciaron requisa. Era de esperar, después de las demandas que se le hicieron a O'Farrill ayer Boitel y yo salimos juntos al patio. ¿Qué te parece, Cautivo?, me preguntó refiriéndose a la requisa; "luce que vienen por la "dura" y después de sonreír añadió: "Yo también vengo por la dura...". Vamos a esperar a que terminen y luego sacaremos conclusiones, le contesté.
La requisa fue tranquila, todo está en su lugar. Cuando entramos Boitel se baño. Más tarde le pregunté si ya la había anunciado a los compañeros. Contestándome que lo haría en su momento. El resto de la tarde estuvo tranquilo. Por la noche estuvo estudiando como es costumbre en él, hoy solo fue hasta las 11:00 P.M.
DIA 4
Miércoles, Abril 5 1972 - Se despertó a las 12:40 P.M. tal parece que durmió bien. Se levantó, fue al servicio, después se lavó la cara y la boca, luego se acostó. Me llamó para decirme que le hiciera el favor de echarle su desayuno en la lata junto con el pan. Así mismo, si los guardias preguntaban algo, que se dirigieran a él personalmente.
Por la tarde, tres compañeros me preguntaron que si Boitel estaba en huelga, yo les dije que sí. Algunos compañeros fueron a hablar con él, entre ellos David. Un poco más tarde conversamos de distintos tópicos. Hablamos de su mamá y su hermano que se encuentran en España.
Son las 11:15 P.M., Boitel duerme. Al parecer hoy no va a estudiar.
DIA 5
Jueves, Abril 6 1972 - Hoy se levantó como a las 11:30 A.M., me dijo que dormía hasta tarde porque se despertaba varias veces en la madrugada. ¿Y en que piensas cuando estas solo en la obscuridad?, le pregunté, meditó y luego contestó, -Pienso en el pasado. En aquellos días gloriosos de la Universidad... Allí dejé parte de mi corazón. Fue toda mi lucha... Toda no -le interrumpí-. Ahora sigues luchando y lo que te falta todavía. Es muy diferente. Si hubieses pasado por la Universidad me entenderías mejor. La Universidad fue para mí un verdadero hogar en el que encontré una segunda madre. Recuerda que Alma..., vine apurado para poner todas estas cosas, pero siempre se me olvidan la mitad de ellas. Esto se me está haciendo difícil, luego le preguntaré sin que se dé cuenta.
Se ha pasado toda la noche estudiando. Es posible que esta noche pueda dormir bien, todo sigue igual. ¡Ah! cumplí el encargo de ayer. Mañana se lo diré.
DIA 6
Viernes, Abril 7 1972 - Es un día de bullicio en la galera. Van a la visita los seis compañeros que vinieron de "Melena", ellos llevaban un año castigados y sin visita, tienen deseos de ver a sus familiares. Boitel se levantó a las 11:00 A.M. Hizo sus necesidades como de costumbre.
Me llamó para decirme que había recibido noticias de su mamá. Como iba al servicio me dijo que luego me explicaría. Le pregunté cómo estaba su mamá, contestándome que bien. Al regresar del baño, me dice: Hazme el favor, alcánzame el almuerzo, yo me quedé asombrado, él me miró muy serio y esperó a que yo reaccionara. Al fin dijo: El almuerzo tuyo se viró muy serio como siempre. El echó una carcajada y luego me dijo: "Míralo allí", señalando su jarro con agua. No tuve más remedio que echarme a reír junto con él. Le alcancé "su almuerzo", el agua su único alimento.
Durmió una hora por la tarde, después se puso a leer un rato, luego se echaba un paño sobre los ojos y se quedó meditando o dormido. Se mantiene todo el día en la cama, todo está tranquilo. Voy a dormir.
DIA 7
Sábado, Abril 8 1972 - Ha estado todo el día en la cama. Sólo se levantó una vez para ir al servicio. Estuvimos conversando, pero no me viene a la mente. Fue una conversación sin importancia. Además, hay otro asunto que me tiene preocupado y que no quiero decírselo a él puesto que se va a preocupar. Los compañeros de la garlera están molestos, y yo también porque las demandas que se le hicieron a O'Farrill el día 3 no han sido cumplidas. (Está planeado antes de iniciar la huelga Boitel, de dar un escándalo y no sé hasta qué punto eso puede perjudicar la huelga de él. Si la guarnición entra a darnos golpes, como siempre ha hecho, no voy a permitir que le den a Boitel. Algunos compañeros me han preguntado que si un escándalo pudiera perjudicar la huelga. Yo expresé que le preguntaran mejor a él, ya que no sé cuál será su disposición. Me dicen que si la protesta perjudica los planes de Boitel, ellos pueden posponerla para cuando termine la huelga o lo saquen de aquí. Mañana hablará con Boitel un compañero. Creo que esto se va a enredar.
DIA 8
Domingo, Abril 9 1972 - Se levanta Boitel, son las 11:38 A.M. Hace sus necesidades y de nuevo para la cama. David fue a hablar con Boitel para preguntarle si le podía perjudicar una acción colectiva contra los comunistas. Estuvieron hablando como 45 minutos y David al parecer le explicó cómo se iban a desarrollar los sucesos. Cuando regresó nos explicó que Boitel le había dicho que por él no dejaran de llevar a efecto nuestros propósitos, ya que su huelga era independiente de su asunto y que lo nuestro era general de la galera, que no se oponía a ello aunque lo perjudicara, ya que esa acción estaba prevista con anticipación a su huelga, en caso de que no resolvieran y se burlaran una vez más de nosotros, como lo están haciendo.
Esas palabras dicen por sí solas la nobleza y espíritu de sacrificio que hay en Pedro. David no quería que se diera el escándalo puesto que sabía que perjudicaría la huelga de Boitel a pesar de que él accedió a ello. David le tiene buen aprecio. Lauro fue otro compañero que también prefería esperar, pero después de la decisión de Boitel se determinó la acción mañana a las 10:00 A.M. Una vez ultimados los detalles, Pedro me llamó y me pidió que le dijera cómo era el asunto y en definitiva lo que fuéramos a hacer, le expliqué con detalles. Me dijo: "David habló conmigo y le expresé que por mí podían hacer lo que quisieran, lo único que pudiera perjudicarme era que me sacaran de la galera." Le dije que el plan de acción era para el día siguiente y me añadió: "Quiere que me llames una hora antes de que empiece la cosa para afeitarme. Lo único que siento es no poder acompañarlos aunque la suerte la corremos por igual".
Me quedé pensando en sus palabras. Boitel es un compañero de gran valor. Hoy los Sargentos preguntaron quién era el que estaba rechazando la comida y el desayuno. 11:18 P.M. ya está durmiendo. Yo haré lo mismo.
DIA 9
Lunes, Abril 10, 1972 - Apenas dormí, sin embargo Boitel lo hizo tranquilo según me dijo. A las 9:00 A.M. lo desperté, la acción era a las 10:00 A.M., me preguntó si el hecho iba, contesté que sí con la cabeza y que ya se le había mandado un recado al Tte. Sanabria para que viniera a contestarnos sobre nuestras demandas. Se levantó y después de lavarse la cara y la boca se afeitó, le pregunté: ¿Para qué? Diciéndome que era probable le sacaran de la galera después del escándalo. También me expresó que si eso sucedía me encargara de guardarle los libros en dos cajas de cartón y cuidárselos.
A las 10:00 de mañana tomamos posiciones. Mientras unos compañeros le daban candela al saco y la lona que cubre nuestra reja de entrada, otros empezaron a lanzar pomos a través de la candela, estrellándose contra una plancha de zinc que cubre la entrada un metro más allá de la puerta. Otros rompieron con palos todas las telas metálicas que están en las rejas de las ventanas. Al tiempo que se gritaba a la población general de por qué de la protesta.
Afuera hubo movimientos de guardias. Comenzaron rápidamente a guardar los reclusos que estaban en el patio mirando la candela y la lluvia de pomos. Después de un rato todo se calmó. Nos dispusimos a esperar la "entrada" de las fieras en la jaula. Miré a Boitel y me mostró su sonrisa amplia y franca a la vez que cruzaba los dedos en señal de victoria, queriendo brindarnos su aliento. Los cristales rotos de los pomos cubrían todo el piso dentro y fuera de la galera. Entre los barrotes de las ventanas se veían colgando pedazos de tele metálica. El viento y la claridad entraban a chorros por las ventanas. La espera era impaciente, pero nada sucedió. A la hora vinieron dos oficiales y se pararon en la puerta libre de lonas y sacos. El aire se colaba a torrentes inundándonos con su refrescante caricia hasta hoy prohibida.
Se le explicó el por qué de la protesta, que ya estábamos cansados de burlas y que lo mejor era acabar de una vez que seguir viviendo en estas condiciones. Ellos reconocieron que habían tenido deficiencias pero que se iban a resolver. También nos hicieron saber el procedimiento usado para expresarnos no fue el más idóneo por lo que tomarían medidas contra nosotros.
Sin más se marcharon. Me siento tranquilo y contento. Los comunistas no quisieron "bronca" como otras veces... como otras veces.
Acabo de conversar con Boitel, es su opinión que nos suspenderán la visita y correspondencia por 3 meses. Que resolverán algunas de las peticiones por un tiempo mínimo y que luego volverán al chantaje. Que lo de ellos es mantener al preso siempre intranquilo y en las peores condiciones. Cuando me retiraba me dijo: "lástima que no puede ayudarlos. De todos modos el escándalo se dio, eso es importante. Demostrar la rebeldía y que por mucho que nos presionen nunca doblegar la cabeza".
DIA 10
Martes, Abril 11, 1972 - Acabo de leer todos estos días que han pasado, algunas cosas me suenan raras. Otras para mí, no tienen sentido. Pienso cuanto se va a reír Pedro Luis de todo esto. Pero si él lo supiera ahora, ya no tendría sentido, lo espontáneo y lo natural representa y tiene mucho más valor. Además creo que algo de esto le tendrá que servir de experiencia para futuras huelgas. Por cierto, me he fijado la cantidad de gestos, palabras, conversaciones, acciones que uno comete a diario y que no sirven de nada. Significan pérdida de tiempo y el tiempo sólo vive una vez. Según pasa es un acercamiento a nuestro destino final. El Tiempo debería emplearse sacando el mejor partido para uno mismo y para los demás. Veo que Boitel lo aprovecha bastante. Se pasa el día estudiando y eso es un gran beneficio, claro, él ama sus libros, ellos son su pasión. Después de la tempestad viene la calma. Los ánimos están tranquilos. Unos aún cuentan las incidencias de ayer en la mañana. Pedro me sorprendió al pasar junto a mi cama en la dirección al tanquecito del agua.
Le pregunté por qué no me llamó para llevarle el agua. Me dijo que quería estirar un poco las piernas ya que en las huelgas anteriores los dolores le atacaron las piernas dejándoselas sin movimientos. Por ello usa aún su bastoncito. Regresamos junto a la cama y conversamos como siempre. En estos dos últimos días el hambre me está atacando fuerte, expresó. Bueno, en los primeros días siempre es igual, ya tu debes saberlo, has hecho más huelgas que yo -le dije-, al tiempo que me sentaba en su cama. Vamos a hablar de comida, dijo: y empezó a decirme los platos que le gustaban. Después de un rato comentó: bueno, ya comí, ahora voy a dormir.
Luego David estuvo hablando con él y al poco rato lo vi leyendo el único periódico que entra aquí. El órgano oficial del partido comunista, "El Granma".
DIA 11
Miércoles, Abril 12, 1972 - A las 8:00 de la mañana vino un teniente que se presentó como el nuevo director, para comunicarnos que el Ministerio había determinado suspendernos la visita, correspondencia y sol por un mes, en castigo de nuestra protesta. Esperábamos más que eso. Nos suspenden la correspondencia como si para nosotros fuera una cosa grande. Total nos dejan escribir una carta al mes y nunca llega. Las censuran y luego las rompen y dice el Director que la correspondencia es un beneficio. ¡Cínicos!
Hablé con Boitel. Le dije que se había acercado bastante en su opinión al castigo. Pensé que el Director iba a preguntar por el que estaba en huelga, pero no dijo nada. Ni siquiera entró. Habló desde la reja, la cual está liberada. Pedro me dijo que apenas durmió anoche y que para matar el hambre medita mucho en sus compañeros que están en las tapiadas de Boniato. Allí murieron de inanición los compañeros Estebita y Pire en uno de los más viles chantajes de los comunistas. Pienso en la situación difícil de esos compañeros valerosos a los que la muerte no les asusta -dijo- y, después de una pausa añadió: Tengo muy buenos amigos allí. Morales, Rivera... (Me dijo más nombres pero no los recuerdo ahora.) En Pinar del Río está ahora mi gran hermano Danielito... lo dejé para que no siguiera preocupándose. Se puso un paño sobre los ojos y se quedó quieto.
Le dije al poco rato que era posible una requisa mañana que cuidara sus papeles. Yo tengo que cuidar esto que escribo, tengo ganas que termine esto, pero al parecer va para largo. Hoy lleva 11 días de huelga. Dice que se siente bien.
DIA 12
Jueves, Abril 13, 1972 - Parece que despertó con un poco de mareos puesto que me llamó para que lo acompañara a ir al baño. Lo ayudé para evitar una caída. Después a la cama de nuevo. A las doce notamos movimientos de requisa, como lo había previsto anoche. Se lo comuniqué y me dijo que le guardara una foto, le dije que sí , pero luego se me olvido. Entran los guardias, abren la reja del patio y dan la orden de salir. Boitel me dijo que se iba a quedar durmiendo. Boitel nos mandó a buscar a Jorgito y a mí, con un sargento para que los ayudáramos. Quería que él saliera también. Lo ayudamos a salir pero lo dejamos junto a la puerta del fondo. Le puse un banquito y lo sentamos. No respetan ni que está en huelga, ¿que daño puede hacer un hombre acostado en una cama sin moverse? Los guardias miraban la escena con cierta burla. Insistieron que saliera para el patio. Alegamos que no podía coger el sol fuerte de las 12 y le dejaron sentado en el rincón dentro de la galera. La requisa demoró unas dos horas, y eso que somos 18 hombres. Cuando entramos, la cama de Boitel estaba revolcada y la colchoneta en el suelo y sus pertenencias. Miré otras camas, inclusive la mía. Todas estaban bien colocadas. Quieren demostrar fuerza y se ensañan en él que está en huelga. Le organicé todo y se volvió a acostar. Por la tarde me pidió el banquito y se lo puse en el baño, lo senté y se bañó. Al poco rato se quedó dormido. A las 11:00 P.M. dormía cuando se apagó la luz.
DIA 13
Viernes, Abril 14, 1972- Me preguntó si sabía algo nuevo. Le contesté que no, después me dijo que había dormido muy mal. Posiblemente se debía a las dos horas que estuvo sentado en el banquito durante la requisa de ayer, pensé yo. Hablamos un rato. Le comenté la canallada de estos "señores" en la requisa. El se rió y dijo.. Espera eso y más aún, tu los conoces bien como ellos actúan. - Si ya tienen el Poder que te dejen tranquilo al menos, le manifesté. Me contestó... "No te olvides, Cautivo, que para esta gente el poder es para hacer sufrir a los demás. Mira nuestro pueblo cuanto está sufriendo." Seguimos hablando así por un rato más. Después lo dejé para que lo ayudara a ir al servicio. Se quedó leyendo ahora. Ya ha bajado unas cuantas libras y se siente. Lleva 13 días en huelga. La comida de él sigue saliendo como siempre. No han preguntado más nada. Voy a dormir, tengo sueño.
DIA 14
Sábado, Abril 15, 1972 - Se despertó a las 10:05 de la mañana. Ya se le quitó el mareo. Fue a lavarse y se acostó otra vez. Estuvo conversando con Miguel. Ha estado más animado. Al parecer cogió el primer aire. Le preguntó qué harán esta gente. El cree que a lo mejor lo sacan de la galera y lo metan en algún calabozo por ahí, durmiendo en el suelo. Es lo que acostumbran cuando uno se declara en huelga. El está preparado para ello. Aunque calcula que no lo hagan hasta después de los 30 días de huelga. Espero que pronto vengan a conversar con él. Por la tarde oímos la lectura del periódico sobre las noticias de Vietnam. Su criterio es que la guerra de Vietnam concluya antes de terminar el año. Piensa que Nixon ha sabido maniobrar inteligentemente su política internacional. Esta ha sido estupenda por lo que cree será reelegido nuevamente como Presidente. Que este nuevo recorrido por los países comunistas significa un entendimiento para la Paz. Después hablamos de sus dos eternas preocupaciones, su mamá y los hermanos de Boniato. De estos últimos no se tiene ninguna noticia de allá. De la madre hasta el día de la visita no tendrá noticias.
Ha estado leyendo desde las 8:15 y son las 12:00 de la noche. Creo que voy a dormir. Me llama en estos instantes para que le encienda un cigarro. Mañana voy a regalarle dos cajas que me quedan.
DIA 15
Domingo, Abril 16, 1972 - Hoy domingo, es un día muerto en presidio, aunque para nosotros todos los días son iguales. En esta cueva no sentimos pasar los días, todo es lo mismo de siempre. Al llegar aquí, hace un año y medio éramos nueve, después llegó Boitel que hizo el número 10; casi al año el 11 y un mes más tarde trajeron el 12, ahora hace poco llegaron 6 de Melena. En total somos 18. Esta incomunicación es a veces desesperante.
Pedro se despertó hoy a las 1:00 P.M. Le dije que estaba hecho un dormilón. Como siempre, no durmió en la noche. Lo ayudé a ir al servicio, más tarde le apagué la luz porque me dijo que le molestaba. Hablamos unos 20 minutos, de mis hijos y mi esposa. Le hice cuentos de los muchachos y se reía. Lo notaba feliz. Después me habló de su amiga Magaly, lo bien que se portaba con él y sobre todo con su mamá. Que la cuidaba mucho. También me hablo de su hermano menor, Armando, que está en España y por quien tiene delirio. Le pregunté si pensaba que antes de la visita se resolviera su problema. Se quedó serio y pensativo. Luego contestó: "lo más probable es que aún esté en huelga, no sé si igual o..." lo corté porque lo noté triste diciéndole: "Si Magaly te ve lo flaco que estás sale corriendo de la visita." Se echó a reír como un muchacho y seguimos hablando. ¿Ya estoy muy flaco?, me preguntó mirándose los brazos y tocándose el cuerpo, terminó diciendo: "Entonces vamos a comer algo, alcánzame el bistec con papas y cebolla". Cogí el jarrito con agua y se lo alcancé. Esa era su comida, "el agua".
DIA 16
Lunes, Abril 17, 1972 - A mi pobre entender está haciendo una huelga inteligente. Desde el primer día prácticamente, se ha mantenido todo el tiempo en la cama. No está gastando energías, la que tanto necesita en una huelga. Ahora está durmiendo. Su semblante es tranquilo. Se siente seguro de sí mismo. Hoy cumple 16 días en huelga. 4:15 P.M. lo tuve que acompañar al servicio, tiene debilidad. Hoy no quiere hablar mucho. Le dije que si dormía el día, no podría hacerlo de noche. 11:30 P.M. Lo acompaño Jorgito al urinario. Hoy se pasó el día con su paño blanco sobre sus ojos. Veremos a ver si esta noche duerme mejor.
DIA 17
Martes, Abril 18, 1972 - Se levanta a las 11:17 A.M. le acompañé para que fuera al urinario. Me echó el brazo por el hombro para caminar con más seguridad. De la otra mano se apoya de su bastón. Le pregunté cuántas veces tomaba agua durante el día? Me contestó que 8 ó 9 en pequeños tragos. Recuerdo que en la huelga de 35 días en La Cabaña, en la cual yo participé, tomaba dos o tres buches de agua cada media hora más o menos. Se lo dije y me contestó que él no podía tomar mucha agua porque vomitaba bastante, además -me dijo- de las huelgas anteriores me he afectado mucho el estómago. Tú sabes bien lo delicado que lo tengo. Le dije "recuerda que si tomas poca agua los riñones no funcionan y además duras menos".
Hoy vino el Director a hablar con él. Fue hasta su cama y lo despertó. Le preguntó si estaba enfermo. Pedro dijo que no. Después, por qué no comía? Pedro no contestó. El Director le hizo otras preguntas. Pedro, después de no contestarlas, le dijo: "No tengo ningún deseo en hablar con Ud., cualquier cosa que Ud. quiera saber lo puede encontrar en mi expediente. Y diciendo esto se puso el paño por los ojos y no habló más. El Director le hizo dos o tres preguntas pero él no se movió. Por lo que se marchó molesto por el desaire recibido. Acto seguido Boitel me llamó y se quejó porque algunos compañeros se pusieron cerca de su cama a escuchar lo que hablaba con el Director. Me dijo que eso le podía perjudicar porque los comunistas podrían interpretar como un estado de ansiedad que él no tiene, de que está apresurado de que le resuelvan. Habló con algunos compañeros al respecto e hizo una nota a los demás. Todo se normalizó.
Se le acabaron los cigarros y me pidió que hablara con Jorgito para que le hiciera unos cuantos cigarros de un tabaco que tiene guardado. El resto del día lo ha pasado acostado con el paño sobre su rostro. Debe estar meditando. Ya se le quitó el hambre por completo, me dijo.
DIA 18
Miércoles, Abril 19, 1972 - Lleva 18 días de huelga. No podría calcular las libras que ha bajado, está muy flaco. Al parecer no se siente del todo bien. Tuve que ayudarlo a ir al servicio. Después se acostó y me dijo que si se quedaba dormido lo llamara a las 5:30 P.M. pues se iba a dar el último baño de la huelga. Lo llamé a esa hora. Le puse el banco en el baño y lo llevé hasta allí sentándolo. Después que se secó, se echó un talco perfumado que le envió su mamá y que siempre lo usa en la visita.
8:25 P.M. me llamó para decirme que desde ahora en adelante iba a necesitar mi ayuda permanente, ya que no se iba a levantar más durante durara la huelga. Que le hacía falta una lata para sus necesidades. Yo tenía una propicia para ello. La vacié y se la llevé, así como la mitad de un saco que se lo coloqué debajo de la lata. También le di mi banquito para que pusiera su cocinita con el fin de que encendiera sus cigarros por la razón de que hace varios meses que no se ve un fósforo. En el banco le coloqué sus dos jarritos con agua y el papel sanitario. Me dijo que iba a hablar con Edgar y Jorgito para que lo ayudaran también y así pudiera descansar yo de vez en cuando.
Si no lo sacan para el hospital, me luce que va a empezar un verdadero calvario. 11:20 P.M. orinó por primera vez en la lata. Yo lo sostengo por el alambre mientras él se voltea ligeramente, todo bien. Me dijo, que ya no iba a poder estudiar más.
DIA 19
Jueves, Abril 20, 1972 - Por la mañana pidieron la lista de los que van a comprar cigarros (antes en el año 1965 se nos vendían cigarros por la libre), luego racionaron a 20 cajetillas, después a 15, más tarde 12, luego 8 y al fin nos rebajaron a 4 cajas mensuales, un promedio de dos cigarros y medio por día.
Por esa serie de sucesivas rebajas, unos cuantos compañeros, no aceptaban esa disposición y prefirieron no comprar más a tener que aceptar el chantaje. Entre ellos está Boitel. Ahora dijeron que iban a vender 8 cajas por recluso. Se lo comuniqué y le expresé que podía coger las mías, ya eran 16 cajas, con eso se podía defender durante el resto de la huelga en la que se fuma mucho.
A las 12 del día, me llamó para que le aguantara la lata y así orinar. También se lavó la cara, cepilló sus dientes y tomó agua como siempre. Se seco con su toalla verde, que le gusta mucho y luego se la tendí en un cordelito que sirve de tendedera. Le dije que ya tenía los cigarros en su caja y que los había comprado todos, que no se preocupara. Me contestó: "Ahora sí estoy bien, pues me quedaba un solo cigarro de los que me hizo Jorgito. Ya estaba pensando en fumarme el colchón". Le encendí un cigarro y después le coloqué la cama frente a una ventanita por donde entra un poco de aire. Me fui a hacer otra cosa.
7:15 P.M. Hoy ha faltado el agua todo el día, pero gracias a Dios a él no le ha faltado, tuve la preocupación de guardar una lata, además está tomando poca agua. Me llamó dos veces para orinar. Después trató dormir porque tenía mareos. Apenas ha hablado por la noche.
DIA 20
Viernes, Abril 21, 1972 - No pudo dormir por la noche, como siempre le está ocurriendo. Se despertó a las 9:20 A.M. sin embargo ya no tiene mareos. Me preguntó que si continuábamos sin agua. Le dije que sí, me aconsejó que si venía, llenara el termo que lleva 1 1/2 litros.
A las 11:30 A.M. la pipa trajo agua para la población penal. Aquí trajeron con una manguera y se recogió agua en el tanque y todas las latas.
Boitel estaba durmiendo y se despertó por el ruido de las latas. Se puso el paño por los ojos y se quedó meditando al parecer. Por la noche después que terminamos de rezar el rosario fui hasta su cama, me pidió que le consiguiera el periódico. No quiso que encendiera la luz porque le molestaba. Leía con cierta claridad que venía del otro bombillo.
Cuando terminó de leer la prensa me volvió a hablar de los compañeros de Boniato. Hay un grupo que trajeron para la galera 23 en La Cabaña.
Unos 50 según dicen. No se sabe quiénes son. Están en total incomunicación. Boitel había hecho dos documentos públicos denunciando la situación infrahumana y desesperada de esos compañeros. Estuvo haciendo cuentos de Danielito y contando anécdotas, se reía. Danielito es un gran amigo de él. También mencionó a otro buen amigo, un ex preso llamado Rolando que ya cumplió y estuvo con él, en una de sus huelgas. El quisiera que trajeran a los compañeros de Boniato y estar con ellos. Que no ha sabido bien de Tony Nuñez que ya cumplió en Boniato. Cuando habla de sus amigos se siente alegre.
Más tarde me preguntó si habían mejorado la comida, yo le dije que sí, lo dejé ahora, desde mi cama, a dos de él, lo veo con el paño cubriendo sus ojos, sus manos entrelazadas y en sus labios un ligero balbuceo. Está rezando, eso es lo que me luce.

DIA 21
Sábado, Abril 22, 1972 - Todo el día de hoy ha sido normal La galera está tranquila. Cada uno en sus estudios encerrado en su mundo y Boitel en la cama. Se ha sentido bien, el hambre ya le abandonó. Con sus tragitos de agua en que está viviendo. El organismo se sigue alimentando de reservas que tiene el cuerpo. Cada día está más flaco pero el espíritu más fuerte. Tiene más lucidez y sus sentidos están más agudizados. Siempre sucede así cuando uno está en huelga. El cuerpo, al faltarle comida, pone a los sentidos en guardia y capta todo, hasta cosas que no son audibles a los demás.
Conversamos a la una del diá, después que le ayudé para que orinara. Me estuvo diciendo de cómo estará su mamá. Habló largo de ella: "se ha pasado toda una vida sufriendo por mi causa. Pienso que un hombre que está libre de responsabilidades familiares combate mucho mejor que otro que las tenga", y luego añadió: "La vieja siempre tiene que cargar mi cruz. No sade de una para entrar en otra. Pero así es la vida. El deber se cumple a cabalidad o no se cumple y con los comunistas hay que se así". Le dije: Mi madre y mi esposa han padecido y padecerán también. "Yo lo reconozco y nada puedo remediar acordándome del sufrimiento de los mios, tiene que ser así Cautivo. A veces la familia no entiende estas cosas, porque anteponen el corazón y los sentimientos antes que el deber, y piensan por ello que no los queremos y todas esas cosas. A mi vieja la quiero inmensamente como ella no se puede imaginar y aunque me sea difícil el demostrárselo..." Me dijo otras cosas pero que ya no recuerdo. (Espero que tu te acuerdes cuando la leas, flaco), también me habló de Magaly y de su hermano. Volvió a orinar normalmente en la lata. Lo toqué. Está bien, al parecer no tiene fiebre. Hoy es el día 21 de su helga.

DIA 22
Domingo, Abril 23, 1972 - Otro domingo más, ¿cuántos más pasarán? El tiempo que más han estado en huelga sin asistencia médica ha sido de 11 días. Hay quienes piensan que Boitel tiene que estar más y si resiste le resolverán entonces. Yo soy también de esa idea, aunque todavía faltan 21 días para llegar.
Hizo sus necesidades y luego estuvimos tratando el problema azucarero y los fracasos de la zafra actual. Se la atribuye a la excesiva quema de caña y el corte llamado "Australiano", hasta dice que afectarán a las dos o tres zafras siguientes y que en esta zafra no llegan a los cuatro millones. Después le dejé descansar para hacerlo yo también. 10:15 P.M. Rezamos el rosario. En estos momentos lo hace él en su cama. 11:00 P.M. ya se va el domingo, nada más de importancia.

DIA 23
Lunes, Abril 24, 1972 - Prácticamente ya no puedo hacer mucho de mis cosas. Aunque él esté durmiendo o meditando, siempre estoy atento, mirando o acercándome hasta su cama por si necesita algo. A veces Tony, Miguel, Edgar o Jorgito lo ayudan en algo. Por la mañana me dijo que le había hablado a Edgar para que le hiciera el favor de lavarle unas piezas sucias, le contesté que no tuviera pena ninguna que entre nosotros no pueden existir formulismos. Me explicó que como yo lo estoy haciendo todo que Edgar y Jorgito también lo van a ayudar. Después me pidió que le recogiera todas las medicinas y se las guardara en un nylon y se puso a hablarme de un amigo de él que está en España, quien al parecer, le tiene gran afecto. Se refería al Dr. Zayas que estuvo preso también. Me dijo que hay una gran cantidad de amigos que quieren hacer los mismo.
Por la tarde se la pasó con su trapo cubriéndole los ojos para que no le moleste la claridad según me dijo. 11:00 P.M. Hace un rato orinó, se lavó la boca, bebió agua y encendió un cigarro. Hoy termina su día 23 en huelga.

DIA 24
Martes, Abril 25, 1972 - A las 10:15 A.M. llamó a Jorgito para que le calentara agua. Después le sostenía el espejo mientras se afeitaba. Acto seguido se lavaba él mismo. Ha estado callado toda la tarde. Apenas ha hablado.
10:00 P.M. le alcancé el periódico, observé lo que leyó por arribita y me llamó para que lo pasara. Se volvió a poner el paño sobre los ojos y se quedó quieto.
A los cinco minuitos se volteó y empezó a vomitar. Fui apresurado a su lado, le puse la mano en la frente. Vomitó bastante. Es su primer vómito. Ya está bien.
11:15 P.M. Hace unos diez minutos me llamó porque le molestaba la luz, se la apagué. Se volvió a poner el paño sobre la cara. Le pregunté si se sentía mal, me dijo que no. Ya veo que tiene una fuerza de voluntad tremenda. En la huelga de La Cabaña, el personal se pasaba el día hablando y caminando para estirar las piernas. Boitel se acuesta en una posición y se queda así por horas sin levantarse de la cama. Así lleva varios días. Sus necesidades las hace en la lata. Hace 18 días que no corrige. Aunque yo estuve 40 días sin hacerlo en la huelga del año 69 en La Cabaña. Hizo sus necesidades y rezó. Voy a dormir.

DIA 25
Miércoles, Abril 26, 1972 - En las poquísimas cosas que ha necesitado, las rutinarias, lo han ayudado Edgar y Jorgito. Yo aproveché para estudiar un poco. Sigue igual que ayer, callado y sin moverse. No me gusta verlo así. Es como si se sintiera muy solo.
5:15 P.M. Acaba de vomitar otra vez. Botó mucha auga. Parece que no la mantiene. Aunque eso es normal. 9:40 P.M. Durante el resto de la tarde permaneció igual, no puede resistir y le pregunté si se sentía mal. Me dijo que no. Parece que notó mi preocupación. Se quitó el paño de la cara y se rio, así luce mejor. Le pregunté cómo podía mantenerse en esa forma. Contestándome que era costumbre en él. Entonces empezó a hablar de comida y a preparar platos exquisitos que sólo de recordarlos me entraba hambre. Le dije que a mi hermano Luis, en la huelga de La Cabaña no le gustaba que le hablaran de comida. El siguió preparando platos en su imaginzación como media hora más. Luego empezó a bostezar. ¿Hambre, sueño o aburrimiento?, le pregunté. Nó, ya hambre no tengo, pero sueño sí, y no te lo digo para que te vayas. Ya lo sé; pero lo mejor que si lo tienes ahora, trates de dormir, le contesté levantándome. Cualquier cosa me llamas.
Ahora lo veo que está durmiendo. Terminó el día 25 de huelga.

DIA 26
Jueves, Abril 27, 1972 - Se despertó a las 12:00 P.M., orinó bien, tomó agua y Miguel le prendió un cigarro. Después me preguntó qué opinión tenía yo de su huelga. Le dije que era del criterio de que tenía que estar cuarenta y pico de días sin asistencia médica como era costumbre en estos "caballeros" (de caballo) y que después no le daban lo que pedía, o le comenzaban a pasar sonda. El no me dijo nada de mi opinión. Se puso a hablarme de su mamá, lo que aproveché para decirle que le hiciera unas letras. Me dijo: "Gracias Cautivo por acordarte de mi mamá", le voy a escribir mañana sin falta. Después me pidió la prensa porque se sentía bien para leer, según me dijo.
11:40 P.M. Está durmiendo desde las 7:15 P.M. fui ahora a su cama y comprobé que está durmiendo.

DIA 27
Viernes, Abril 28, 1972 - Dice que se despertó como a las 2 de la madrugada y que no durmió más hasta las cinco y pico. Se volvió a despertar a la 1:00 P.M., le pregunté si quería algo. Contestó que no, que estaba bien. Como a la media hora me pidió papel y lápiz para escribirle a la vieja, también le llevé un libro para que apoyara, pero me dijo que le pesaba mucho, le dí mi abanico. Me pidió su lapicero que lo tenía en la caja. Terminó de escribirle a la madre. Hicieron requisa. Salimos todos. Boitel se quedó durmiendo No le ordenaron salir como la otra vez. Los guardias entraron y requisaron solamente el salón vacío que están algunas jabas en la pared